Lengua viva

Divagando con Noam Chomsky (III)

 

Evangelina Simón de Poggia

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Estábamos hablando del concepto de “competencia” y “actuación” de Chomsky. Decíamos que a partir de estos dos conceptos separa dos grandes dominios de la Lingüística: el de la competencia que es el del conocimiento que los hablantes y oyentes tienen de su lengua y el dominio de la actuación, del uso del lenguaje real, en el que se da la interacción de muchos factores entre los que la competencia es el más importante. Estos dos dominios están en constante interacción: la competencia determina, en gran parte, a la actuación y ésta está influenciando constantemente a la competencia. Así, los métodos de investigación de cada uno de estos dominios se encuentran en relación dialéctica el uno con el otro: la actuación se estudia como método empírico, en forma inductiva, mientras que la investigación en el terreno de la competencia usará métodos lógico- matemáticos y, por tanto, deductivos.

Dado que se llega a la competencia por la actuación, la investigación lingüística se desarrollará a partir de la concordancia de métodos empíricos y racionales. Para Chomsky la competencia es un fenómeno dinámico que pone de relieve el aspecto creador del uso del lenguaje, mientras que la actuación no es más que la reflexión. Para él la sintaxis se convierte en el componente central de la gramática y los inventarios de elementos no son más que un subproducto del sistema de procesos recursivos subyacentes en la formación de oraciones. Chomsky distingue dos tipos de creatividad: las que cambian las reglas y las gobernadas por ellas. La primera está localizada en la actuación, en el habla, y comprende las desviaciones individuales que al reiterarse algunas acaban por producir cambios en el sistema; la segunda está localizada en la competencia y se basa en el poder recursivo de las reglas que constituyen el sistema. El lingüista tiene una doble función: estudiar las características del poder de creación lingüística del hombre, es decir, la competencia y observar las formas de utilización de este poder de creación, es decir, la actuación.

Tal vez, los docentes debamos de prestar más atención a la estructura gramatical que se encuentra en la base del uso de la lengua de nuestros educandos y, por otro lado, el uso que hacen de esta estructura, teniendo en cuenta los diferentes aspectos que intervienen como frecuencia, negligencia, etc. Para esto, el docente tendrá que prestar mucha atención a la diferencia entre lo gramatical y el grado de aceptabilidad de las producciones de sus alumnos, para lo cual no deberá perder de vista la perspectiva semántica, por ej. “el caballo que el hombre comió murió” es gramatical, pero inaceptable. Es un juego interesante para concientizar al alumno de la importancia de la gramática, personaje ausente, hace mucho tiempo, de nuestras aulas.