Colón perdió 1-0 con Banfield ante su gente
El equipo está como el estadio: en construcción

Colón está en obras. En el margen superior, la imagen de la futura segunda bandeja del anillado superior en el Cementerio de los Elefantes, en la tribuna que da espaldas a J.J. Paso. Abajo, las dificultades de Maximiliano Caire por el carril derecho. Banfield ganó con una pelota quieta.
Foto: Pablo Aguirre
Mohamed admitió preocupación, entendió los silbidos de parte de la multitud sabalera, dijo que superó momentos peores en Colón y que falló en los cambios.
Darío Pignata
Más que el primer partido como local en el campeonato, pareció el primer partido de una pretemporada. Sobraron ganas, pero faltaron ideas y mecanismos de juego. Encima enfrente, aún desbandado, queda el oficio del que fue campeón. En la cancha, con jugadores como Víctor López y Erviti. En el banco, con este viejo zorro que es Falcioni, sabedor que tenía una sola forma de ganar en Santa Fe: con una pelota quieta. Y así lo ganó, como todos pensábamos que lo podía ganar. Y si lo de Colón fue previsible —por la falta de sorpresa en los metros finales—, lo de Banfield también fue previsible: jugó ordenado, vino a defenderse con dos líneas de cuatro y esperó el descuido.
Mohamed dijo que sabía que ésto iba a pasar y —salvo Bellone y Fuertes que saltan libres a la bola— desparramó marcas. El tirón de orejas, entonces, es para dos como mínimo. Porque Víctor López la peinó solito y García la empujó más solito casi abajo del travesaño. ¡Y eso que antes “Tito” se empachó con uno igual, tirándola arriba en el mismo arco!. El técnico dijo que lo mandó a Lucero de puntero izquierdo y sin embargo se cerró. Y el propio entrenador se hizo cargo de haber hecho mal todos los cambios. Cuando quitó a Raldes, sacó al que mejor defendía de todos. El de Lesman fue al final. Y con el de Caire ni siquiera hay que explicar por qué se equivocó.
El “Turco” justificó los silbidos y recordó su frase premonitoria cuando advirtió de una “expectativa desmedida” en la gente para con este equipo que formó para el segundo semestre del 2010. De todos modos, se mostró confiado: “Salimos de cosas peores, como cuando llegamos y el equipo se estaba por ir al descenso”.
No anda derecho
“El equipo no es sólo la sociedad Damián Díaz con Higuaín”, aclaró inteligentemente el DT en la rueda de prensa. Sorprendió el armado del ala derecha, entre otras cosas: un zaguero (Ariel Garcé) tirado de “4” y un “5” (Mauro Bellone) tirado de “8”. Y encima, al lesionarse Rivarola por izquierda, un combo de cambios posicionales para que entre Caire por derecha, con Quilez mirando el partido de afuera y Moreno frotándose las manos en el banco por el frío.
No se trata de desconocer que Garcé puede jugar de “4”, porque fue su puesto de origen y le sobra técnica. La historia es preguntarse qué gana y qué pierde el equipo con ese cambio. ¿Ganó un “4” determinante, con salidas permanentes, que llegue al fondo y tire centros de gol para Fuertes? La respuesta es no. ¿Qué perdió?: un tiempista fenomenal, que sabe achicar desde el fondo para “acortar” el espacio con los volantes y que puede entregarla limpia para los que saben. Así, volvió la vieja historia de la manta corta: tapar la cabeza para destapar los pies.
La zaga mostró ayer un defecto estratégico: quedó muy distanciada de la espalda de los volantes. Entonces, el equipo quedó “larguísimo” en el campo y nunca achicó los espacios para presionar.
Lo del lado derecho es inentendible, como si fuera el “karma” del equipo, donde todos pasan y nadie se gana el puesto. ¿Qué seguridades le da Caire al entrenador en los entrenamientos si cuando la cancha está llena no levanta la pelota en un centro a 20 metros del arco? Varios dirigentes piensan que “Quilez se comerá el puesto”, pero lo único que se comió Quilez anoche fue el frío mirando desde afuera. En la confusión, bien por la actitud de Bellone.
Si la idea es arriesgar...
El “Turco” dijo que no hay una receta para ganar y que Colón saldrá a buscar siempre los tres puntos en todos lados. Entiendo que Mohamed imaginó la era post Bertoglio reforzando el plantel con buenos jugadores de fútbol. Es, por lo menos, lo que veo en común de Ledesma, Damián Díaz, Higuaín y Larrivey, porque todos saben con la pelota.
De lo que estoy convencido es que Colón sigue sin encontrar un jugador que haga las veces de Prediger y que sea el escudo del equipo cuando el equipo pierde la pelota con su rival. No lo fueron Capurro-Pellerano. No es Rivarola. No creo que sea la mejor virtud de Ledesma. ¿Quién marca en el medio, delante de los defensores, cuando Colón defiende? Este puesto es clave en un esquema de riesgo como el que propone saludablemente Mohamed. Una respuesta lírica sería: “No necesitamos marca si tenemos jugadores para tener la pelota en el mediocampo”.
No está mal imaginar y soñar con un Colón que, con el correr de las fechas, haga un culto de la tenencia con buen trato de pelota. Pero la realidad indica que no hay equipo en el mundo que tenga la bocha los 90 minutos y siempre se necesita un jugador que pueda oxigenar en la contención cuando el que juegue sea el rival. Hoy, a ese jugador como era Prediger, Colón no lo tiene.
Colón está en obras
Lo de la multitud sabalera que desafió el frío santafesino cantando hasta el final fue emocionante. Tan emocionante como es para los que vamos a la cancha desde hace 20 años ver las obras que se vienen para la Copa América. La verdad, parece un sueño. En realidad, es emocionante para todos. Sólo que los más pibes nacieron y se criaron con un Colón grande: en Primera, jugando copas, teniendo un predio, recibiendo a la Selección Argentina y esperando ser sede del certamen continental de países. Pero los más “viejos” cierran los ojos y se acuerdan de los tablones, de las torres de hierro, de la vieja voz del estadio.
Y así como Colón está en obras, el equipo de Mohamed está en construcción. Claro que, por lo visto anoche, falta un poco más de lo que todos pensábamos. El anillo superior del Cementerio para la Copa América 2011 ya se nota. La llamada segunda bandeja asoma para orgullo del pueblo sabalero. Por ahora, el equipo de Mohamed recién anda mezclando la arena con el cemento.






