Con los servicios suma 68 % del PBI
El comercio reclama su lugar como actor protagónico en la economía

“¿Queremos paraguayizar la economía o queremos seguir progresando y vendiendo todos dentro de la formalidad?”, se preguntó el titular de la CAC, Carlos de la Vega.
Foto: Amancio Alem
El presidente de la Cámara Argentina de Comercio reclamó por la mayor presión fiscal y la competencia desleal del sector que más empleo genera en el país. Dijo que “muchos políticos no comprenden” el daño que también padecen las cuentas públicas.
De la redacción de El Litoral
Carlos de la Vega dice que el fenómeno se sostiene desde Estados Unidos en los ‘50, cuando la cantidad de empleados en comercio y servicios superó al de las fábricas. Hoy el sector aporta el 80 % del PBI del Reino Unido, el 79% en Estados Unidos, el 77 % en Francia, en Bélgica el 76 %, en Japón el 72 % y en Italia el 71 %. “En la Argentina, al 68 % del PBI lo generan el comercio y los servicios”.
El titular de la Cámara Argentina de Comercio explicó que, “a diferencia de imágenes que nos llegan desde el pasado”, es el sector que representa el que más suma empleos y actividad. “La industria produce más y mejor, con menos gente”, sentenció.
El comercio nuclea a 1.039.000 trabajadores en blanco; la suma trepa a 3,7 millones de puestos de trabajo formales, si se suman los servicios. “En un momento en el que la generación de empleo es vital, el sector no pide privilegios, sino condiciones similares al resto. Tenemos mayor presión fiscal que la industria o el agro, excepto las retenciones”.
De paso por Santa Fe, acompañado por el titular de la Federación de Centros Comerciales de la provincia, Jorge Sobrero, De la Vega comentó a El Litoral que las ventas en negro forman parte del 40 % informal de la economía argentina, y pidió que se “comprenda” el daño a escuelas, salud pública e infraestructura por lo que se deja de recaudar.
Consultado sobre el fenómeno de La Salada -que se replica a diversa escala en todo el país-, dijo que “la competencia desleal es intolerable”. Explicó que el fenómeno incluye “ventas sin facturas; empleados en negro; mercadería de contrabando, falsificada o robada.
Recordó que un comercio formal paga obligaciones con el municipio, la provincia y la Nación; abona sueldos y cubre riesgos con ART; aporta a la obra social y las jubilaciones pero padece la competencia de quienes venden 25 % más barato -sin contar 21 % del IVA- cuando no usan factura. “La diferencia es mayor si se compra en negro y se fabrica en negro”, apuntó.
Ventas e inflación
“Las ventas se están incrementando de manera sostenida; la incógnita es saber qué influencia tendrá la inflación. Eso lo dirá el tiempo”, dijo De la Vega ante una nueva consulta.
Reconoció que las ventas en cuotas con tarjetas concentran la actividad en las grandes cadenas, en “un hecho que nos preocupa porque al comerciante independiente le resulta difícil competir en esas condiciones. Lamentablemente, el crédito en cuotas amplias se concentra en sectores muy específicos, pero el problema bancario es más de fondo”, advirtió.
Apuntó que en la Argentina los depósitos representan el 12 % del PBI, cuando en Estados Unidos o Europa superan el 100 % de esa proporción. “Tenemos mucha gente que no está bancarizada y no pudimos borrar la experiencia de 2001. Pero el país no puede crecer sin inversiones y, para hacerlas, tiene que haber ahorro”.
Al apuntársele que más ahorro podría significar menor ritmo en el crecimiento de las ventas, De la Vega señaló que, “si queremos una visión de mediano y largo plazo, hay que pensar seriamente que la Argentina tiene que incrementar sustancialmente su nivel de inversiones para poder seguir creciendo, generando más trabajo, para que la rueda virtuosa de la economía gire con más rapidez”.




