XVIII Congreso de Aapresid
Producir con sustentabilidad
A partir de este eje, en Rosario se debatió cómo crecer aprovechando mejor el agua y no degradando el recurso suelo. También se analizaron las posibilidades de construcción colectiva que inauguró el conflicto campo-gobierno.
Gastón Neffen
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Enviado especial a Rosario
Las tres jornadas del XVIII Congreso de Aapresid, que terminó ayer en Rosario, proyectaron la agenda que viene para la competitiva e innovadora red agroindustrial que en Santa Fe produce proteínas vegetales y alimentos. Para seguir creciendo, en un mundo con más gente y con una competencia creciente por los recursos naturales, este sector necesita profundizar su sustentabilidad productiva, ambiental y social.
Para el país es un tema estratégico. La Argentina es el mayor productor mundial de aceites y proteínas vegetales, al punto que los productos del complejo sojero (porotos, aceite, harina y pellets) representan el 31 por ciento de las exportaciones nacionales. Pero el congreso confirmó que algunas “luces rojas” siguen encendidas. “Estamos con un déficit de rotaciones”, admitió Rodolfo Rossi (comisión directiva de Acsoja) y el balance de nutrientes sigue “en rojo”.
“En la última campaña se repuso sólo el 21% de lo que se extrajo, según datos de la ONG Fertilizar, y esto no es sostenible en el mediano plazo, lo mismo que la falta de rotaciones”, agregó Fernando Vilella (del programa de Agronegocios de la UBA), en un panel que analizó las proyecciones del negocio sojero en la Argentina. Pero no todas son malas noticias, la competitividad de los agricultores argentinos está fuera de discusión. “En soja, los rindes están por encima de la media mundial y cada año se pelea el liderazgo con los Estados Unidos”, recordó Rossi.
El eje, entonces, es encontrar estrategias para producir más alimentos conservando y mejorando las características de ese ambiente productivo. “Nuestra meta es transformar al sector en líder de la sustentabilidad ambiental”, aseguró, en el acto de apertura, Gastón Fernández Palma, presidente de Aapresid.
Cada gota es importante
En esta meta, una de las variables críticas es el agua. La agricultura es la actividad que más agua dulce consume en el mundo (más del 70% del total). Las proyecciones de cambio climático y la evolución demográfica, que estima más de 9.100 millones de personas para el 2050 según la FAO, son dos factores que están presionando sobre el uso económico y social de este recurso. Para seguir en carrera, los productores más innovadores están intentando afinar el manejo de cada lote para aprovechar y almacenar cada gota de agua, y la industria de la biotecnología busca producir semillas con tolerancia a condiciones de estrés hídrico (por la falta de lluvias).
Esto fue lo que se discutió en las conferencias del II Simposio Internacional del Agua, que se realizó en el marco el congreso. Las estrategias de manejo agronómico para usar mejor el agua son complejas y dependen de las características de cada lote. Los disertantes reconocieron que el paradigma de la siembra directa mejora la aptitud de los suelos para conservar agua, pero hay que ajustar el planteo a cada zona. “Es como un rompecabezas que se arma a partir de la visión y el conocimiento de cómo funciona el sistema agroecológico”, dijo Rodolfo Gil, del Instituto de Suelos del INTA Castelar.
Se trata de pensar la selección de híbridos y materiales genéticos, la densidad de plantas, la intensidad de la rotación, los cultivos de cobertura y la disponibilidad de los nutrientes, entre otros aspectos, a partir del balance de agua que tiene cada sistema productivo.
Es lo mismo que está intentando hacer Australia. John Williams, comisionado del Departamento de Recursos Naturales de ese país, contó en Rosario que están intensificando las rotaciones con trigos y alfalfas para evitar las filtraciones hacia los acuíferos. “Esas fugas de agua salinizan y acidifican nuestros suelos y además lavan nutrientes”, afirmó.
En la Argentina, los investigadores están analizando la capacidad que tiene el suelo para almacenar agua. En este punto, Alberto Quiroga (INTA Anguil) destacó el rol que juegan los macroporos. “Son los senderos que debe haber en el suelo para que las raíces de los cultivos puedan obtener agua y nutrientes”, explicó. El problema es que esta característica edáfica, esencial para la retención del recurso, no se puede comprar como un fertilizante y depende de un manejo responsable y profesional.
Aprender del conflicto
Con el disparador de “la pelea” campo-gobierno en el centro de la escena, porque en el Congreso se vuelve a discutir la cuestión de las retenciones, Aapresid, Aacrea y la Faculta de Agronomía de la UBA (Fauba) presentaron un trabajo de investigación que analizó las causas profundas del conflicto y las posibilidades de alcanzar acuerdos colectivos que dejó está intensa experiencia. “Entre las dos entidades técnicas y la facultad nos propusimos buscar núcleos temáticos de coincidencias para proyectar la construcción de un futuro”, explicó Cesar Belloso (Aapresid)
Sergio Berensztein, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella y analista de opinión pública, sostuvo que uno de los legados más interesantes de esta crisis es que puso en la agenda “la necesidad de lograr consensos y políticas de Estado para el sector agropecuario y para el conjunto de la sociedad”. También planteó que el campo no puede crecer sólo como una “isla de eficiencia”- y necesita ser parte de un proyecto de país.
El sociólogo Osvaldo Barsky (Conicet), un referente en los procesos sociales y la historia rural, señaló que la complejidad del debate rural, un campo que ahora está atravesado por profundas transformaciones tecnológicas y sociales, no se puede concentrar sólo en las retenciones “porque el análisis se empobrece”. Y afirmó, en coincidencia con Germán Pérez (otro de los disertantes), que la cuestión de fondo es pensar un modelo de desarrollo para el país.
Una de las conclusiones que deja el congreso, es que el desafío más relevante para “el colectivo campo”, que en realidad es una cadena agroindustrial compleja y diversas, es lograr articular y conectar su propio desarrollo con el eje social y ambiental, es decir con el crecimiento de toda la sociedad y la conservación de los recursos naturales. En esta meta además se juega, la necesidad de lograr acordar un proyecto de país con otros actores, es decir un camino para profundizar la inserción de la Argentina en un mundo que está preocupado por la creciente demanda de alimentos.
Acto inaugural. Gastón Fernández Palma (Aapresid) presentó el congreso, con la presencia de Carlos Casamiquela (INTA), Miguel Lifschitz (intendente de Rosario), el gobernador Hermes Binner, el ministro de Agricultura Julián Domínguez y el secretario de Agricultura Lorenzo Basso.
Foto: Gentiliza String-Agro (prensa Aapresid)
Con ganas de aprender. Unos 2.000 productores, técnicos y prestadores de servicios de la cadena agroindustrial colmaron los salones del Centro de Convenciones Metropolitano de Rosario.
Foto: Gentiliza String-Agro (prensa Aapresid)