El programa de ampliación del Canal de Panamá consiste en la construcción de dos esclusas en el Pacífico y otra en el Atlántico.

El programa de ampliación del Canal de Panamá consiste en la construcción de dos esclusas en el Pacífico y otra en el Atlántico.
Panamá: encantos de la ciudad de los contrastes
Esta ciudad centenaria -situada en el país homónimo descubierto en 1513 por Vasco Núñez de Balboa- combina barrios prósperos con otros humildes, autos lujosos con modelos decadentes. El Canal o las playas de las islas cercanas son parte de sus tesoros.
TEXTOS Y FOTOS. MARIANA RIVERA
Si existe una manera de sintetizar la sensación que uno tiene cuando visita la ciudad de Panamá -ubicada privilegiadamente en la parte más angosta del continente americano- es la siguiente: Panamá es la ciudad de los contrastes.
Torres de más de 50 pisos sobre la línea del mar (el barrio que se conoce como Punta Paitilla) se contraponen con antiguos monoblocks del barrio El Chorrillo, de donde es originario el campeón mundial de boxeo “Mano de Piedra” Durán, morada de las familias más humildes, o con viejas casonas (muchas abandonadas) ubicadas en el centro de la ciudad (Calidonia), donde proliferan tiendas de comercio informal que -incluso- ofrecen sus mercaderías en las veredas.
Una larga autopista costera ya la va delineando al visitante cuando ingresa a la ciudad, desde donde puede comenzar a ver aquellas notables diferencias en su edificación. Pero también puede advertir otro contraste marcado en su parque automotor: las camionetas más modernas se mezclan en cualquier avenida o calle sinuosa con los denominados diablos o camiones, que son los colectivos urbanos de pasajeros cuyos modelos datan de la década del “70.
Parecen verdaderos “boliches andantes” cuando transitan por la ciudad: la cumbia o el reggaetón se escucha a todo volumen y no le faltan luces de neón y adornos colgantes que brillan por doquier. El intenso tráfico, como en toda gran ciudad, agobia y aturde en ciertas horas pico.
En su gente también se pueden advertir contrastes: en la parte antigua de la ciudad y en el centro se pueden ver a representantes de las distintas comunidades indígenas que habitan ese país, como los pueblos originarios Emberá, Naso, Kuna y Terib. Conviven -aunque peleando por sus derechos, sobre todo, por sus tierras- con quienes han nacido en esta gran ciudad y tienen otras costumbres y tradiciones.
UN SÍMBOLO
El Canal de Panamá es el símbolo de esta centenaria ciudad. Es el paso más corto entre el Océano Atlántico y el Pacífico en todo el continente americano, actualmente a cargo de la Autoridad del Canal de Panamá, institución autónoma del gobierno encargada de operar y administrar la vía.
Es una ruta que une a todos los buques que llevan productos y mercancías de un extremo a otro del mundo. Fue inaugurada el 15 de agosto de 1914 y el primer barco que la transitó fue el vapor Ancón, nombre que tomó uno de los barrios de la ciudad de Panamá. Tiene una longitud de 80 kilómetros entre los océanos Atlántico y Pacífico y su recorrido en barco toma unas 8 horas.
Esta ruta fue construida por Estados Unidos, país que lo administró durante 85 años -hasta el 31 de diciembre de 1999-, cuando se cumplió con los tratados Torrijos-Carter, suscriptos entre Estados Unidos y Panamá, para que éste último administrara la vía interoceánica. Por él transita un promedio de 14.000 buques al año y sus principales clientes son Estados Unidos, China, Japón, Chile y Corea del Sur.
El Canal cuenta con un sistema de esclusas, compartimientos con compuertas de entrada y salida. Los tres juegos de esclusas, de dos vías cada una, sirven como ascensores de agua que elevan los barcos al nivel del lago Gatún, a 26 metros sobre el mar, para permitir el cruce de la Cordillera Central y luego bajar al nivel del mar, al otro lado del istmo.
Para ese propósito se usa el agua almacenada en el Lago Gatún. Cuando un buque entra a las esclusas de Miraflores (donde funciona un mirador para los turistas, a minutos de la ciudad de Panamá) es elevado al lago Miraflores, a 16,5 metros sobre el nivel del mar.
En Pedro Miguel (segunda esclusa) sólo hay una cámara o escalón, adonde el barco es elevado otros 9 metros. Luego el barco entra al denominado Corte Culebra, una excavación de casi 14 kilómetros a través de la Cordillera Central.
A 26 metros sobre el nivel del mar, el buque navegará por el lago desde el extremo norte del Corte Culebra hasta las esclusas del Lago Gatún, sobre el Atlántico, adonde hay tres niveles o escalones. Allí el buque desciende nuevamente al nivel del mar.
Durante los esclusajes se cierran las compuertas de las cámaras para permitir que el agua fluya por gravedad. Se utilizan aproximadamente 197 millones de litros de agua dulce en cada esclusaje, los cuales -después de ser aprovechados en esta operación- se vierten finalmente al mar.
Cabe remarcar que el agua es la materia prima principal del Canal. En este país existe en abundancia por la exuberancia de su naturaleza y la prolongada época de lluvias, que transcurre entre los meses de mayo y noviembre.
CRECIMIENTO
Con el tiempo, el valor de la ruta por Panamá ha aumentado, del mismo modo que ha crecido el volumen de carga que por ahí transita. Por este motivo, el 24 de abril de 2006, el gobierno dio a conocer al país la propuesta de ampliar la capacidad de la vía acuática para hacer crecientes y sostenibles a largo plazo los aportes que el Canal hace al gobierno central para financiar los distintos órdenes de desarrollo del país.
Se iniciaron los estudios necesarios para ampliar el Canal y se presentó una propuesta, que consiste en la construcción de dos nuevas esclusas: una en el Pacífico y otra en el Atlántico. Con el Canal ampliado podrán transitar buques de mayor tamaño y con mayor capacidad de carga. Las nuevas esclusas, a diferencia de las existentes, contarán con tinas de reutilización del agua, lo que permitirá administrar con mayor eficiencia el agua del Canal y garantizar el suministro de agua para el consumo de las poblaciones aledañas a la vía.
Las nuevas esclusas tendrán 55 metros de ancho y 426,8 metros de largo, lo que permitirá el tránsito de buques con más del doble de la carga que los que actualmente transitan. Sus compuertas, a diferencia de las actuales, serán de tipo rodante, lo cual facilitará su mantenimiento, mientras que en lugar de locomotoras se utilizarán remolcadores para asistir a los buques en tránsito.
El programa de ampliación del canal también incluye la excavación de cauces de accesos a las nuevas esclusas y el ensanche y profundización de los cauces de navegación existentes, a la vez que el aumento significativo de la capacidad de reserva del lago Gatún.
OPINIÓN POPULAR
La propuesta de ampliación del canal fue sometida a escrutinio público y votada en un referéndum nacional. Luego de su aprobación se contrataron los primeros trabajos y el 3 de septiembre de 2007 se iniciaron oficialmente las primeras obras de ampliación, que todavía continúan en marcha.
Desde el mirador de Miraflores, el visitante puede observar el movimiento de máquinas y de obreros realizando esta obra de ampliación del Canal.
Camiones de grandes dimensiones y sofisticados equipos de construcción excavan el nuevo cauce, que se unirá al existente.
Cuatro consorcios formados por 30 empresas constructoras a nivel mundial participan en la licitación de las nuevas esclusas. Se estima que las obras -que están generando empleos, negocios e inversiones- estarán finalizadas en 2014. Adicionalmente, el proyecto va acompañado por un programa social para garantizar que la ampliación del Canal sea ambientalmente verde.
Con la ampliación del canal, Panamá hará una nueva y significativa contribución al desarrollo del comercio marítimo internacional. También habrá dado un paso importante en el fortalecimiento de su capacidad para impulsar un desarrollo que beneficie a todos los sectores de su población y seguirá siendo motivo de orgullo para todos los pueblos del mundo y muy especialmente para los panameños.
Entonces, ciudad antigua y moderna, naturaleza, playa y montaña invitan al visitante a disfrutar de los encantos de la ciudad de Panamá.

Un mar cristalino baña las playas de la Isla Contadora.
+datos ALTO TRÁNSITO
Por el Canal de Panamá transitan al año 14.000 buques, aproximadamente, los que pagan un peaje por adelantado. El más bajo canon pagado por transitar fue de 36 centésimos, que abonó Richard Burten al cruzar la vía a nado, del 14 al 23 de agosto de 1928. Los peajes más altos de los buques sobrepasan las 240.000 Balboas (dólares).
CONTADORA: TESORO DE ARENA Y SOL
Panamá también ofrece muchas posibilidades a los turistas de disfrutar de hermosas y variadas playas en los dos océanos que la bañan. Una de las alternativas es la Isla Contadora, ubicada a tan sólo cuarenta minutos de vuelo -en pintorescas avionetas- desde la capital del país.
Es una isla de pequeña extensión, que integra el archipiélago de Las Perlas, formado por 90 islas y aproximadamente 130 islotes o cayos. Un transparente mar turquesa baña sus costas, donde los turistas pueden aprovechar las playas de uno u otro lado de la isla, de acuerdo a cómo esté la marea. La manera típica de recorrerla -y divertida, a la vez- es alquilando un carrito de golf, los que están disponibles en cada uno de los hoteles de la isla.
Cabe aclarar que por esas latitudes el mar se comporta a la inversa que en el hemisferio sur, ya que por la mañana está baja la marea y al mediodía comienza a crecer. Entonces es cuando uno puede trasladarse a otra playa cercana de la isla con mayor extensión, a pocos metros, para poder seguir disfrutando del sol y del mar tirado en la arena.
Pero el lugar ofrece otro privilegio más allá de sus bellezas naturales. En el mes de octubre permite el avistaje de las ballenas a pocos metros de la costa, incluso, haciendo uso de pequeñas embarcaciones de pescadores que trabajan en el lugar. Es una experiencia inolvidable poder ver a una pareja de ballenas sumergiéndose a pocos metros de tu embarcación, largando una lluvia de agua por su lomo brilloso y mostrando su cola majestuosa. Descubrir en qué otro lugar volverán a mostrarse a los pocos minutos es un acertijo que pocos pueden dilucidar, por más que el mar comienza a delatarlas.
A pesar de que la isla tuvo sus años de esplendor en las décadas de 1970 y 1980, cuando era el lugar que reunía a estrellas de cine y políticos de todo el mundo, que disfrutaban de mansiones lujosas y hoteles de categoría, hoy ofrece un panorama más tranquilo, ideal para quien desea descansar rodeado de un paisaje natural privilegiado.
Como testigo de sus épocas de esplendor todavía se conserva la estructura de lo que fuera el majestuoso Hotel Contadora, símbolo de la isla a orillas del mar, que fuera completamente desmantelado por vándalos y saqueadores. En esa misma playa -la de mayor extensión de la isla- yace varado y corroído por el óxido, el catamarán Las 7 Perlas, que se encargaba de transportar a los turistas, pero no impide el disfrute de los visitantes.

Personas pertenecientes a pueblos originarios ofrecen artesanías a los turistas.

En octubre, desde la Isla Contadora -ubicada frente a Panamá- se puede hacer avistaje de las ballenas.

El casco antiguo de la ciudad conserva fachadas de edificios centenarios.

En plena ciudad se pueden ver personas ataviadas con trajes típicos de este país.

panamá preserva sus edificios históricos e iglesias centenarias.