D’Alessandro, Guiñazú y Abbondanzieri son campeones
América en sus manos
Internacional de Porto Alegre se quedó con la edición 2010 de la Copa Libertadores tras superar por 3 a 2 a Chivas de Guadalajara, en el cotejo desquite disputado en el estadio Beira Río.
Redacción de El Litoral
Télam
El plantel de Brasil se había impuesto también en el duelo de ida, jugado la semana pasada en territorio mexicano. De esta manera, la institución “gaúcha” obtuvo su segunda Copa Libertadores de América a lo largo de la historia, pues ya había alzado el trofeo en 2006, cuando derrotó en la instancia decisiva a San Pablo.
Más de 50 mil personas festejaron el éxito alcanzado por el elenco brasileño, que en esta edición del torneo continental eliminó a Banfield y Estudiantes de La Plata, sucesivamente.
Durante la primera parte, ambos equipos imprimieron ritmo y velocidad a sus avances, aunque pecaron por falta de precisión en los metros finales.
En ese contexto de paridad, Internacional asomaba más aplomado, debido a las buenas labores en la mitad de la cancha de Sandro y Andrés D’Alessandro.
Sin embargo, el equipo mexicano aprovechó para salir rápido de contra y casi facturó mediante un remate de su mejor valor, De la Mora, que se fue apenas desviado.
Tal situación se transformó en confirmación cuando el volante definió con una chilena, ante la pasiva marca de Indio, una cesión de Omar Bravo, de cabeza. El estadio Beira Río enmudeció de golpe. Internacional, que había ganado en la ida en México, dilapidaba la ventaja y el título debía dirimirse a través del lanzamiento de tiros penales.
Convicción
En la segunda parte, el conjunto local salió decidido a revertir la eliminatoria. Tinga lució mucho más activo, el argentino Guiñazú se adelantó en el campo y aportó mayor combatividad. Y D’Alessandro siguió generando peligro en cuentagotas.
Cuando los corazones palpitaban más fuerte de lo normal, cuando los gritos y rezongos comenzaban a ser denominador común, Internacional llegó al empate, con un centro lanzado desde la izquierda por Kleber que halló en el corazón del área a Sobis, quien punteó ante la salida de Michel y la mandó a la red.
El gol desestabilizó a los mexicanos, que se desesperaron, adelantaron sus líneas y se desprotegieron atrás.
Y, en uno de esos descuidos, una corrida del ingresado Leandro Damiao propició el desnivel y desató el carnaval.
Los minutos finales entregaron mayor cantidad de brusquedades que las normales. Por eso, el árbitro colombiano Oscar Ruiz, de floja labor, expulsó a Omar Arellano.
Sobre el final, Giuliano se anticipó a la salida del arquero y puso el 3-1 parcial. En tiempo de descuento, un tiro libre de Adolfo Bautista reventó el travesaño y, del rebote, Bravo decoró la pizarra final.




