Edición del Martes 24 de agosto de 2010

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Avendaño: “hay que ser autocríticos” - Edición Impresa - Deportes | Fixture | Resultados Deportes


Siguen los ecos de la noche caliente del sábado pasado en la Avenida...

Avendaño: “hay que ser autocríticos”

El defensor rojiblanco habló del polémico segundo gol de Independiente Rivadavia, pero no se olvidó de lo mal que se jugó.

Avendaño: “hay que ser autocríticos”

Se desmadró. El árbitro Toia, el técnico Kudelka y casi todos los jugadores de Unión, tratando de justificar los errores cometidos. Foto: Pablo Aguirre

 

Alberto Sánchez

asanchez@ellitoral.com

El capitán de Unión, Juan Pablo Avendaño, se detuvo frente a los micrófonos y grabadores de la prensa tras la caída ante Independiente Rivadavia de Mendoza para tratar de analizar el 2-1 en contra: “Fue todo muy raro, todo muy cambiante. El primer tiempo nos conformó, con una producción importante, con la ventaja lograda rápidamente, y además, con las chances de ampliar las cifras... Pero el segundo tiempo fue totalmente diferente”.

—¿Pensás que la jugada del penal terminó por agravar el bajón que ya se estaba evidenciando?

—Hay que ser autocríticos, pienso que en el segundo tiempo no hicimos las cosas como se debían hacer. Muchas veces quedamos muy largos en las líneas, y eso originó grandes espacios, cosa que antes no nos había pasado.

—Volviendo a la jugada polémica del penal, ¿cómo la viste vos?

—Yo vi que el línea levantaba la bandera, pero por una jugada que se dio antes de que me rebotara la pelota, creo que fue un remate de Velázquez al arco. Después, sí, vino el rebote en mi pierna que habilitó al jugador al que se le comete penal (Ferradas). Yo lo hablé con el línea y me explicó esto, que tenía la bandera levantada de antes; luego, el que decide si cobrar el penal o no es el árbitro.

—¿O sea que el que desautoriza al línea es Toia?

—Sí, por supuesto. No sé para qué tiene a los colaboradores, si después anula los fallos de sus asistentes y cobra lo que le parece; no hubo un acuerdo entre ellos y termina cobrando un penal que en principio, me parece que no es, habría que revisar la jugada.

Por último, Avendaño explicó escuetamente un hecho que se registró cerca del banco visitante, cuando intentó una “rabona” y Roberto Trotta, el técnico de la Lepra, se la recriminó: “No pasó nada, fue un cruce de palabras entre los dos, pero nada más que eso”, minimizó el zaguero.

Algo parecido

Oscar Alejandro Limia, acaso uno de los pocos que se podrían rescatar en la noche del sábado, por un par de salvadas, coincidió con Juan Pablo Avendaño: “En el segundo tiempo nos pasó lo que les ocurrió a ellos en el primero, que ganamos muchas pelotas gracias a la muy buena presión que ejercimos”.

También opinó sobre el penal cobrado por Toia: “Por lo que me contaron, porque la verdad es que no alcancé a verlo, uno de mis compañeros (Avendaño) tiró o le rebotó la pelota y le cayó a un delantero de ellos. Lo único que observé es que el línea levantó la bandera por un offside, y al minuto cambió la opinión. Pero que quede claro que no es excusa, sabemos que no se jugó bien el primer tiempo, y en el segundo lo perdimos”.

A las 15.30.

La AFA confirmó anoche que el encuentro entre Boca Unidos de Corrientes y Unión, por la cuarta fecha del torneo de Primera B Nacional, se jugará el domingo a las 15.30 en la cancha de Huracán de Corrientes. Posteriormente, Unión recibirá en su cancha la visita de Instituto, aunque todavía no se sabe en qué día y horario. Recordemos que Unión presentó una nota en AFA solicitando jugar los viernes a la noche como local, cosa que hasta ahora, por distintos motivos, no concretó.

/// EL DATO

El “Changuito” Cárdenas sufrió un fuerte golpe en el rostro, sobre el final del partido, que motivó su salida del mismo. Es el único jugador golpeado, aunque se cree que no tendrá inconvenientes en jugar el domingo. ¿Se viene el mismo equipo? Foto: Pablo Aguirre

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Nuevo proyecto.

Mediante un comunicado de prensa, el Departamento de Fútbol Amateur de Unión hace saber que esta tarde, a partir de las 19, en la sala de sesiones de la entidad se llevará a cabo la presentación oficial del proyecto Unión es de Primera. La invitación está hecha con el objetivo de informar oficialmente sobre el trabajo a futuro que Unión está realizando desde hace un par de meses, mediante un nuevo proyecto, que tiene como coordinador del fútbol amateur al ex delantero rojiblanco Nicolás Frutos.

/// EL DATO

Kudelka-Toia: ¿qué pasó?

Al técnico de Unión no le gustó en absoluto lo que ocurrió en el entretiempo del partido, pero no dio mayores precisiones en la conferencia post-partido. Y Alejandro Toia explicó que “en el entretiempo lo mandé a llamar a Roberto Trotta y le dije que se dejara de discutir y de insultarse con los plateístas, porque me iba a ver en la obligación de echarlo. Eso fue todo lo que sucedió”.

Toia dijo que la jugada del penal no admite discusión. “Yo veo muy claramente que Juan Pablo (por Avendaño) habilita al jugador de Independiente Rivadavia. Cuando el asistente me levanta la bandera, voy hacia él y le pregunto si me marca en la primera o en la segunda jugada. Cuando me contesta que es en la segunda, le dije que se equivocó, que el que impulsó la pelota fue el jugador de Unión y que es penal. Se lo expliqué claramente a los jugadores y todos me entendieron”.

Toia confirmó que no informó nada de lo ocurrido, aunque dijo que “el fútbol vive una etapa de locura generalizada y de intolerancia”. Después, dijo que “a Kudelka lo conozco desde la época que dirigía inferiores. Está todo bien con él. Le dije que no viera cosas raras, que no hay nada de qué temer. Se crean alrededor del fútbol muchos fantasmas que no existen”.

Posteriormente, Toia señaló que en el primer tiempo detuvo el partido porque “no había pelotas y aproveché para que los jugadores se refrescaran”. Eso se dio en el mejor momento de Unión, por eso sorprendió que hayan desaparecido las pelotas.

/// análisis

La intolerancia

y los “proyectos”

Enrique Cruz (h)

“El partido contra Vélez va a ser determinante para mi continuidad”, dijo, sobre caliente, Claudio Borghi, el entrenador de Boca. “Ni se nos pasó por la cabeza la posibilidad de que se vaya, lo que nos preocupa es que se invirtió mucho dinero”, señaló el dirigente José Beraldi. Y uno supone que en esa frase del dirigente, se encierra el millonario contrato por cuatro años que se le renovó a Juan Román Riquelme.

Se jugaron tres partidos del torneo y Borghi, que hace menos de cuatro meses era paseado en andas por la hinchada de Argentinos Juniors, se ha puesto plazos, generándose una sensación de incertidumbre propia no tanto de un club grande como Boca, que siempre exige, sino de esta gran locura en la que está inmerso el fútbol argentino.

La intolerancia de la gente ya casi no tiene límites. Antes, hace algunos años, un técnico se iba cuando perdía, al menos, cuatro o cinco partidos seguidos. Hoy, dos derrotas consecutivas es una señal de alarma; y tres partidos perdidos, en el mejor de los casos, marca el final de un ciclo.

Mientras esto ocurre, todos en el fútbol (llámese dirigentes, técnicos, manager, etcétera), utilizan la palabra “proyecto” como si nada. ¿Piensan realmente en lo que están diciendo?, ¿saben que ningún proyecto se puede construir sobre una base tan frágil y permeable como la de un par de malos resultados?, ¿cuál es la convicción?, ¿dónde se demuestra?

Hace tiempo que Boca viene descarriando. Pero si, de parte de los dirigentes, existe el convencimiento de que Claudio Borghi tiene la suficiente capacidad para sacar el equipo adelante, ni siquiera pueden permitir que el propio entrenador salga a ponerse plazos. Se me ocurre que, más allá de entender su honestidad para aceptar las urgencias que implica ocupar el cargo de entrenador de un grande como Boca, Claudio Borghi tiene que defender su proyecto, su idea, su concepción del fútbol y su fórmula del éxito, la que le permitió sacar campeón a Colo Colo y luego repetir en la Argentina con Argentinos Juniors.

Me considero un defensor del actual sistema de disputa de los torneos (dividida la temporada en Apertura y Clausura). Pero considero que los torneos cortos alimentan la locura del fútbol argentino, enfermedad que hoy padece el último técnico campeón: Claudio Borghi.



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