///

el rincón de la lij (*)

 

 

Los estereotipos

María Luisa Miretti

Resulta molesto seguir escuchando o leyendo, en este avanzado siglo XXI, a pesar del énfasis de infinitas campañas para erradicarlo, que la elección de los temas literarios depende del sexo del lector. Así, se sigue reiterando que a las niñas o a las “mujercitas’ les gustan las novelas rosas o la poesía y a los niños o a los “varoncitos’, las de intriga y de aventura.

Parece mentira que alguien pueda sostener tamaña barbarie incivilizada (y quizás sea un error intentar denostarlo porque es volver a presentificarlo al traerlo a escena). Se lo ha leído y escuchado en diversos medios a raíz de la proliferación de Ferias y la por suerte- nutrida concurrencia de niños y niñas, que pueden acceder al objeto libro, verlo y palparlo, aunque después no lo compren.

Quienes así lo aseguran ¿sabrán lo que están diciendo? ¿no será una jugarreta de su propio subconsciente? Querer creer que la selección de temas gira por esos carriles, es volver a dividir entre los capaces y las incapaces, entre los inteligentes a quienes lo desvelan las intrigas para desentrañar los misterios y las tontas suspirosas que no pueden pensar más que en la melodía del verso o en el príncipe azul?

Creer o creerse esas liviandades no sólo traduce la involución del género, sino y lo que es peor, pretender instalar nuevamente la caracterización de los opuestos, desde la fragilidad y mansedumbre de la pobre mujercita hasta la fuerza bravía del hombrecito, que gracias a su astucia e inteligencia resuelve todos los conflictos.

A la hora de decidir los textos a leer hay que sincerarse y en todo caso, analizar quién decide la temática ¿el niño o el adulto? Atención, porque ciertas actitudes conformistas pueden terminar siendo muy perjudiciales para los niños, si es que anida el deseo genuino de su crecimiento como hombres y mujeres libres.

Sugerencias

“Plip & Charly en ¿te da miedo la oscuridad?”, de Jonathan Farr; “Liliana bruja urbana”, de Carmen Posadas; “Cuando Hitler robó el conejo rosa”, de Judith Kerr; “Todos los soles mienten”, de Esteban Valentino; “Los dos Giménez”,de Griselda Gambaro; “Cuentos de terror para Franco”, de Hugo Mitoire.

(*) literatura infanto juvenil