El peaje, el oficialismo y los distraídos

Senado: la autopista y una comunicación de antología

En el Senado las cuentas son sencillas: hay 19 senadores. La oposición tiene 13 bancas y el oficialismo 6. Los resultados son siempre previsibles, salvo cuando hay alguna sorpresa o comedia.

 
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Juan Carlos Zabalza, presidente del bloque del Frente Progresista, se distrajo pero luego aclaró el desacuerdo de la bancada. Foto: Flavio Raina

Luis Rodrigo

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“Es carne podrida”, dijeron desde el oficialismo. “Se votó por unanimidad, es lo que indica el reglamento”, subrayó la oposición. Una comedia de enredos y algunas caras largas se suscitó en el Senado, el jueves pasado, cuando el bloque de senadores del Frente Progresista -como siempre, en minoría- esta vez no fue presa de la voluntad de la mayoría justicialista, sino de su propios problemas.

La Cámara votaba en catarata los proyectos de comunicación, y entre ellos figuraba uno que le reclama al gobernador Hermes Binner que la empresa que hoy explota la autopista deje de cobrar peaje, en virtud de la observación legal que pesa sobre la -cuanto menos controvertida- adjudicación directa.

El oficialismo no prestó atención mientras se votaba esa expresión de deseos del PJ y no hizo constar su oposición. Los senadores frentistas no levantaron sus manos pero tampoco expresaron su rechazo al expediente en tratamiento.

Unas horas después, y luego de un extenso cuarto intermedio en las bancas (pedido por otro expediente tratado sobre tablas, también sobre la autopista), el bloque oficialista se preocupó de aclarar lo obvio: que no está de acuerdo con la comunicación, y que -en su curiosa interpretación- había votado en contra aunque no lo dijera, porque -tal como observó El Litoral- no levantaron sus manos.

Ya se sabe que -incluso para la ley- nadie puede alegar su propia torpeza... Y para colmo la supuesta unanimidad del Senado en la declaración contra el peaje sin licitación era motivo de todo tipo de comentarios (y burlas) por el peronismo en Diputados.

Salvavidas

A continuación, la vicegobernadora Griselda Tessio habló de una “reconsideración de la versión taquigráfica”, un salvavidas para Juan Carlos Zabalza, titular del oficialismo, que no pasó por alto por los senadores del PJ.

Ricardo Spinozzi, el jefe de la bancada peronista, buscó forzar al oficialismo a que tuviera que pedir votos justicialistas para una reconsideración (y salvar con las formalidades que corresponden el evidente traspié).

Pero el orgullo del Frente pudo más y (gracias a un gesto de Juan Carlos Mercier en favor de concluir con el cómico debate y pasar al de fondo sobre la licitación en marcha) quedó en claro que la voluntad política de socialistas y radicales es la contraria a lo que votó el PJ. Algo que nunca estuvo en duda.

Eso sí, el próximo diario de sesiones será de un interés mayor al habitual...

Un día ganado

Respecto de si un senador o un bloque puede cambiar su voto, aclararlo o dejar constancia de su posición, se creó un debate que por momentos -según dejó constancia el siempre contemporizador Alcides Calvo- fue efectivamente risueño.

En realidad, hubo carcajadas. Entre las bancas y de los muchos que miraban la sesión, gracias a las intervenciones del presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y de la titular del cuerpo, la Dra. Tessio.

La discusión llegó incluso a la interpretación del término “breve” que figura en el reglamento para indicar cómo -y lo más grave: cuánto tiempo- puede aclarar su voto un legislador (o un bloque).

“Casuística”, según algunos; “bizantina”, de acuerdo con otros, al interpretarse la brevedad pedida por el reglamento todo vale: Kaufmann y Tessio protagonizaron una esgrima de argumentos inteligentes.

“No se ha perdido el día si es que hemos aprendido algo”, dijo con el índice en alto y la mirada más allá del recinto el senador del departamento Garay (que también logró media sanción para que el día de la fundación de Santa Fe, el 15 de noviembre, sea feriado en toda la provincia).

Declaraciones

Los proyectos de comunicación que aprueban las Cámaras Legislativas tienen un efecto apenas declamativo. No obligan al Poder Ejecutivo a actuar en algún sentido, sino que procuran llamarle la atención (y a la opinión pública) sobre determinados asuntos.

Las comunicaciones son -se diría- bastante más ingenuas que los pedidos de informes.

Eso sí, los proyectos de comunicación son más importantes que los de declaración que convierten en asuntos “de interés” las más diversas materias, cada jueves (aun las que parecen muy poco interesantes).

A partir de la última sesión, el Senado decidió copiar una sana decisión de los diputados: agrupar la lectura de todos los expedientes sobre proyectos de declaración de interés y votarlos en un mismo acto.