Con la actuación de Edda Díaz

“Mi reina amorcito corazón” inaugura la sala teatral Loa

La primera actriz argentina llega a Santa Fe para brindar al público su última creación, de la que es autora Beatriz Mosquera.

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Con su habitual talento, Edda construye la historia de una mujer de un particular universo.

Foto: Gentileza producción

 

De la redacción de El Litoral

Mañana, a las 21, Loa Espacio Proarte abre sus puertas en 25 de Mayo 1867, sede de la Asociación Gremial Médica de Santa Fe. Lo hará con la presentación del espectáculo “Mi reina amorcito corazón” de Beatriz Mosquera, protagonizado por la actriz Edda Díaz, de larga trayectoria en la escena argentina y frecuente visitante a escenarios santafesinos. Una de las fundadoras del café concert en nuestro país -junto con Antonio Gasalla y Carlos Perciavalle- tendrá el privilegio de inaugurar con su particular talento la nueva sala en el tradicional barrio sur.

Según se adelanta, se trata de un unipersonal conmovedor en donde la actriz despliega su talento para la comicidad y toda su capacidad dramática. La protagonista es Nancy, un personaje inolvidable, de un realismo exasperado, “almodovariano”, dueña de un delirio repentino que la tornan de una carnadura única, tierna, vulnerable, relata su vida sola, a las paredes que la escuchan, que la acompañan. Su historia de víctima de violencia familiar nos llena de esperanza con su liberación.

La obra tuvo enorme repercusión de crítica y público en los medios capitalinos y en Madrid, donde se ofreció en la Escuela Superior de Arte Dramático con localidades agotadas en cada función. Las entradas están a la venta y los jubilados, estudiantes, graduados y afiliados a UPCN gozan de un 20 % de descuento.

En esta nueva experiencia unipersonal, Edda se apoya en un personaje reconocible y familiar: un ama de casa que irá mostrando aspectos de su vida y que, si en un comienzo se expone como un ser afable, tierno y contenedor de cuanta situación conflictiva se le presente, a poco de avanzada la acción dejará al espectador sorprendido y cargado de una fuerte conmoción.

La dramaturga Beatriz Mosquera recupera una vez más a un personaje cotidiano, toca sus fibras más íntimas y lo desarrolla mostrándolo en sus dobleces más inesperados. Así, esta mujer casada, que en un barrio alejado del centro ha construido como ha podido una familia singular, se va despojando de múltiples máscaras para mostrar una terrible realidad.

Ella comienza hablando de la felicidad, de un príncipe azul con el que se ha relacionado, pero ese mundo mágico deja de ser tal a medida que transcurre su vida. Queda atrapada en un encierro doloroso del que le resultará difícil escapar.

Edda Díaz -la comediante- conoce muy bien a esos seres desprotegidos, a los que ha recreado en múltiples oportunidades. Pero, esta vez, esa mujer va escapándose del camino del humor hasta tocar una fibra trágica que la actriz desarrolla con

mínimos y seguros estados interiores. Si en un comienzo la risa parecería ir desperdigándose por el público y asegurar un momento de entretenimiento, eso pronto desaparecerá. La experiencia posee momentos notables de humor y también de dramatismo. Díaz convierte el escenario en la habitación de una casa donde los sueños y las esperanzas pronto se transforman en puro dolor.

El juego que construye es complejo: entra y sale de mundos muy opuestos y siempre con creatividad. Sus logros interpretativos están a la vista y un público conmovido le agradece esta especie de alegato a favor de las mujeres golpeadas.

A lo largo de los más de cuarenta años que lleva de profesión, Edda sabe que su vínculo con la gente sigue vigente: “Siento que marqué un género -confesó- y eso se tiene que reconocer. Tengo más de 120 personajes, y siempre que vuelvo es una alegría para la gente y una tremenda alegría para mí. El teatro es una fiesta, una gran fiesta. En escena dejo mi vida y eso la gente lo palpa, lo sabe”.