Paradojas del mercado
Flavia Rossi
El 2010 será recordado como un año extraño para la comercialización, dominado por elementos contrapuestos. Por ejemplo, la abundante cosecha de soja llenó los silos que habían quedado vacíos luego de la sequía.
En condiciones normales, esto habría sido un elemento bajista para los precios, aunque el oxígeno financiero que recibieron las empresas les permitió controlar su timing de ventas y evitar la sobreoferta. Gracias a eso se pudieron capitalizar las subas del plano internacional, que se beneficiaba con el regreso de los inversores cuando la economía comenzó a recuperarse de la peor crisis de las últimas décadas.Sin embargo, China impuso una sorpresa. Aunque la economía de ese lugar siguió creciendo al ritmo que nos tiene acostumbrado y consumió más soja que lo proyectado, el conflicto comercial con nuestro país desencadenó en el bloqueo de las compras de aceite argentino. El gigante reemplazó esa mercadería por la estadounidense y la brasileña y se concentró en comprar poroto para procesarlo en sus propias fábricas. Aunque siguió adquiriendo la soja en nuestro “mostrador”, el crecimiento de negocios en Estados Unidos fue explosivo.
Estos elementos delinearon el escenario que hoy se vive con la soja. El productor vendió el 75 por ciento de la cosecha y retiene el resto a la espera de los valores que quiere.
Las fábricas tienen que acomodar su ecuación para que los números les cierren. Debieron habituarse a trabajar con una proporción de capacidad ociosa más alta -ya que las importaciones temporarias desde Paraguay dejaron de ser una alternativa conveniente para complementar la oferta interna-lo que derivó en mayores costos unitarios en la molienda.
El mayor consumo que se espera para biodiésel servirá para absorber sólo una pequeña proporción de la mercadería afectada.
Por tal razón, los precios de venta FOB tuvieron que abaratarse respecto al vecino para encontrar destinos alternativos donde enviar el aceite. Finalmente se pudo abrir mercados en India, Irán y distintos países de África y Latinoamérica, aunque los nuevos compradores son más sensibles al precio.
Procesar y exportar soja hoy no es rentable, al menos eso indican los números del sector. El poroto disponible durante agosto se negoció a cuatro dólares por arriba del FAS teórico.




