Cómo ve a la ciudad

Padre Axel Arguinchona

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Durante siete años y medio fue el sacerdote del barrio Santa Rosa de Lima: “El lugar en el que mi corazón se asentó”, dice siempre el padre Axel. Es un referente social y religioso. Y un hombre que conoce a fondo la profunda vulnerabilidad de los barrios más pobres de la ciudad. En la actualidad es el vicepresidente de Cáritas Santa Fe y el párroco de Nuestra Señora de la Merced.

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¿Qué cosas le preocupan de Santa Fe?

El panorama de nuestra ciudad se presenta con signos muy preocupantes. La alta tasa de desempleo, la inseguridad reinante, la inestabilidad laboral, muchos ciudadanos que no tienen lo necesario para su desarrollo integral, tantos chicos en la calle, nos muestran una Santa Fe muy por debajo de sus posibilidades reales de desarrollo. La exclusión social nos está revelando un panorama que preocupa gravemente y del cual debemos ocuparnos en forma inmediata. Se están viendo iniciativas importantes por parte de distintos actores sociales, que se están comprometiendo en el trabajo conjunto, pero aún nos está faltando trabajar más en comunidad y una escucha más profunda por parte del Estado Municipal para implementar las políticas sociales que posibiliten la promoción integral humana.

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¿Qué es lo mejor que tiene?

Creo en el enorme potencial humano que tenemos como ciudad. Se hace imperioso el recuperar los ejemplos de tantos hombres y mujeres que fueron construyendo nuestro acervo ciudadano. En nuestra ciudad han vivido grandes hombres como el Brigadier López; fuimos cuna de la Constitución. En el ámbito educativo, colegios como la Inmaculada al que, por su nivel de excelencia, concurrían chicos no solamente de provincias vecinas sino también extranjeros y en cuyas aulas se fue gestando la base de la Universidad Nacional del Litoral; que junto con la Tecnológica Nacional y la Católica de Santa Fe nos muestran una Santa Fe capaz de mayores logros en esta esfera. Muchos más son los ejemplos que podríamos enumerar en varios ámbitos y que nos muestran la calidad de nuestra gente.

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¿Qué debería mejorar?

Debemos recuperar un mayor amor a nuestra tierra. Conocer mejor nuestra historia para podernos proyectar hacia el futuro. Pensar la ciudad sin divisiones, con políticas que se orienten a que todos tengan las mismas posibilidades de crecimiento. Un diálogo más fluido entre las comunidades organizadas de la sociedad que generen un consenso que haga posible un crecimiento sostenido. Mayor conciencia cívica en el cumplimiento de los deberes para después exigir los derechos. Es imprescindible recuperar la cultura del trabajo y el esfuerzo, sin las cuales no hay posibilidad de crecimiento. Consolidar la unidad de la familia y revitalizar la solidaridad, necesaria para tener paz y fortalecer vínculos entre las personas. Privilegiar los valores espirituales y la sana convivencia para que no predomine el consumismo materialista.

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¿Cuál sería su principal preocupación si tuviera la posibilidad de tomar decisiones?

 

Una política de Estado que ayude a la radicación de industrias que generen empleos bien remunerados y trabajo digno, que favorezcan el desarrollo de las personas. Y suscitar una conciencia empresarial con responsabilidad social para que el capital esté al servicio del hombre y no a la inversa. En forma urgente la realización de obras públicas que hagan llegar a los barrios marginados lo necesario para una vida digna: agua corriente, iluminación, desaparición de zanjones, entubamiento general, cloacas, redes de gas natural, calles que permitan el ingreso del transporte público, salud y seguridad. No podremos tener una ciudad en crecimiento sin romper con las desigualdades extremas que impiden un desarrollo armónico. Mientras exista exclusión social no es posible pensar una Santa Fe grande.