El planeta en una bolsa de plástico

El uso de bolsas de plástico ha sido hasta ahora una de las rutinas más habituales en la actividad comercial. En algunos lugares, como Tailandia, su uso ha llegado a convertirse en una adicción. Los santafesinos volvimos a usar las tradicionales bolsas de red o los changuitos.

TEXTOS. ISABEL MARTÍNEZ PITA Y REVISTA NOSOTROS. FOTOS. EFE REPORTAJES.

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Para la fabricación de las millones de bolsas de plástico que se utilizan en el planeta es necesaria una ingente cantidad de petróleo. Sin embargo, todavía en algunos países se siguen utilizando a destajo.

Por ello no nos sorprende ver flotando en los mares, cerca de la orilla, las dichosas bolsas que se nos enredan en los pies. Por cualquier lugar, sea el campo o la ciudad, los plásticos se acumulan y se mueven con el aire libremente como si fueran ciudadanos con derecho a residencia.

Con motivo del Día del Medioambiente -celebrado el 5 de junio pasado- se han tomado iniciativas para llamar la atención sobre la preservación del ecosistema. En general, han sido medidas dirigidas a concientizar a la población de la importancia que tienen algunos de nuestros hábitos en el deterioro del planeta.

Pero el plástico no es un material biodegradable, por lo que las bolsas ya han sido prohibidas en muchos lugares, como en algunos municipios canadienses o en San Francisco (EE.UU.). También se están tratando de prohibir en el estado de Victoria (Australia) y en Hong Kong. En esta última ciudad, a partir de 2006, se comenzó a solicitar de forma voluntaria, que no se utilizaran, y esta actitud ciudadana posibilitó que se usaran ochenta millones menos de bolsas que el año anterior.

Otro de los recursos que se utilizan para retraer a la gente de su uso es la incorporación de un cargo extra, lo que efectivamente ha dado buenos resultados.

EL CASO DE TAILANDIA

Tailandia es uno de los países que más utiliza bolsas de plástico. Según la Administración Metropolitana de su capital, Bangkok, cada día se usan más de seiscientas mil bolsas en esta ciudad de nueve millones de habitantes, cuando su eliminación anual cuesta más de 600 millones de baht (18,5 millones de dólares), según fuentes municipales.

Por este motivo, las autoridades de Bangkok han reiniciado una campaña para que la población capitalina abandone su “adicción” a las bolsas plásticas. Y, por segundo año consecutivo, la Administración Metropolitana lleva a cabo el proyecto “No bag, no bat” (sin bolsa, sin baht), que durará 45 días y que ofrece a los consumidores un descuento de un baht (tres centavos de dólar) por cada compra por valor de 100 baht (tres dólares), si usan sus propios bolsos de tela al comprar en varios mercados de la ciudad. Además, cada bolsa de plástico les costará un baht.

En 2009, la iniciativa logró reducir 4,4 millones de bolsas de plástico entre los consumidores de Bangkok. Ahora, la Administración Metropolitana aspira a triplicar esa cifra.

El vicegobernador de la Administración, Porntep Techapaibul, dijo a los medios de comunicación locales que, de las 10.000 toneladas diarias de basura que se generan en la ciudad, unas 1.800 toneladas corresponden a las bolsas de plástico, y se prevé que ese número aumentará alrededor del 20 por ciento cada año.

Por ahora, muchos habitantes de Bangkok han oído sobre los peligros que esas bolsas implican para la salud y el ambiente. Elaboradas a partir del petróleo, una fuente natural no renovable, su principal ingrediente es el polietileno, cuya descomposición insume mil años en la tierra y cuatrocientos cincuenta en el agua.

Pero también los habitantes con conciencia ambiental de ese país tienen problemas para evitar el uso de los plásticos. Según la coordinadora de la Fundación del Fondo Tailandés, Chomphu Rammuang, aunque un ciudadano vaya al supermercado con una gran bolsa de tela y al trabajo con un portaviandas, al finalizar la jornada, de todos modos, tendrá un envase de plástico en la mano.

Y es que Tailandia es un importante fabricante de plástico. Sin embargo, la buena noticia es que muchos comercios, como la cadena de supermercados Tesco Lotus y la mueblería Home Pro, están abiertos a participar en el proyecto de la Administración Metropolitana de Bangkok.

De hecho, incluso antes de la actual campaña, Tesco Lotus ya tenía la suya propia: “Bolsa verde, punto verde”. Por cada saco de plástico evitado, cada cliente gana un punto verde en la tarjeta de bonificación de ese negocio..

LAS OPCIONES

Lo ideal, según las organizaciones ecologistas, no sería que se prohibieran sino que se presentaran alternativas como las bolsas de plástico biodegradable, que ya se están implantando en ciertos lugares con buenos resultados.

Las bolsas de plástico comenzaron a desaparecer de los supermercados de Estados Unidos y todos fuimos testigos, a través del cine, del uso de las grandes bolsas de papel en las que se acumulaban las compras de los personajes de la pantalla. Se hicieron célebres y, lo que en un principio era un producto típico de ese país, se ha convertido en un ejemplo a seguir.

Viejas tradiciones

En los últimos tiempos, en nuestra ciudad también se empezó a ver cómo los santafesinos están tomando conciencia del cuidado del medioambiente a la hora de hacer las compras.

Por este motivo, es muy común ver en la calle a mujeres -por lo general- que llevan los productos que adquirieron en la feria o en el supermercado en los changuitos. Además de los modelos tradicionales, algunos comercios venden unos más modernos, de aluminio (lo que los hace muy livianos), de tela impermeable, extensibles y con bolsillos, lo que permite cargar hasta ocho kilos. Otra ventaja es que se los puede dejar a la intemperie, se pliegan, ocupan muy poco lugar para guardarlos y tienen mango de neoprene para que no patine la mano al tomarlos.

Pero también se suelen advertir con mayor frecuencia que utilizan bolsas de tela, de red o de material reciclable que, incluso, ofrecen los propios supermercados, para disminuir el uso de bolsas de plástico.

Al parecer, la comodidad y practicidad de transportar los alimentos y bebidas que se compran a diario y la concientización respecto al perjuicio que trae en el medioambiente la utilización del plástico para el desecho de los residuos están demostrando que se puede cambiar un hábito.