“La oposición no ayuda a gobernar”

“Con las salideras bancarias, nos intentaron tender una trampa legislativa” dijo Rossi.
Foto: Flavio Raina
El santafesino asegura que los proyectos económicos que impulsan los sectores no kirchneristas buscan llevar al default al gobierno. Afirma que no hay condiciones estructurales para que la inflación se desborde.
Mario Cáffaro / Teresa Pandolfo
Desde diciembre pasado, a las Cámaras del Congreso Nacional les cuesta sesionar debido a la falta de acuerdos parlamentarios sobre los temas a llevar al recinto, producto del mapa político surgido de las elecciones. En la última semana, el asunto que ganó los diarios fue el fracaso de la sesión en Diputados, a la que el oficialismo no dio quórum para el proyecto que apunta a evitar las salideras bancarias. El “caso Píparo”, después de otros hechos resonantes, llevó el tema a las portadas.
“Nos intentaron tender una trampa”, afirmó Agustín Rossi, repasando lo ocurrido ante El Litoral. “En realidad lo que quería hacer la oposición era -como primer punto- cambiar el destino del proyecto de Papel Prensa y que fuera a Asuntos Constitucionales que preside Graciela Camaño para mandarlo al décimo piso del subsuelo.
“Si querés tratar un tema que sea común a todos, y el tema “salideras’ lo habíamos firmado todos, lo sacás del temario y hacés una sesión exclusiva para eso, no es para mezclarlo. Hicieron lo mismo que cuando fue el tema del matrimonio igualitario; pasó una semana más porque en la primera convocatoria nos quisieron mechar el Impuesto al Cheque y no bajamos. A los siete días lo aprobamos”.
Intuye que ahora ocurrirá lo mismo, aunque aclara que el tema salideras es darle fuerza de ley a resoluciones del Banco Central, hoy en vigencia con algunos otros aditamentos. “Es una media sanción que se aprobará el miércoles, aunque la ley por sí sola no va a resolver el tema”, aclara.
Dificultades
Rossi es muy realista cuando se le pregunta si es imposible que oficialismo y oposición acuerden poner sobre la mesa una docena de temas para discutir. “En tanto y en cuanto la oposición se dedique a defender los intereses corporativos es bastante difícil. Si la oposición trata de tener una mirada independiente de lo que significa defender el poder corporativo de la Argentina, se pueden llegar a encontrar puntos de acuerdo y de disenso. Nos hemos encontrado con una oposición que cada vez que una presión corporativa se alinea, inmediatamente va detrás de esos intereses”.
Sostiene, además, que todos los proyectos buscan desfinanciar al gobierno. “Nos plantean una agenda que tiene siempre impacto en la ecuación fiscal del Estado, bajando los ingresos como hicieron los primeros seis meses del año (no usar reservas, coparticipar todo el Impuesto al Cheque, eliminación del 15% de Ganancias para Anses, baja de derecho de exportación) o te aumentan gastos, que parece ser la segunda estrategia de este año con el emblemático 82% móvil para jubilados. Es una agenda del default, es un escenario que hace imposible gobernar. Si eso se convierte en un plan de gobierno, no se puede llevar adelante. Ni Cristina, ni Alicia en el país de las Maravillas, gobierna bajando ingresos y aumentado gastos, porque es un círculo que no tiene ninguna posibilidad de cuadratura”.
Nunca tanta virulencia
Rossi va más allá y afirma que “ningún gobierno constitucional desde el ‘83 a hoy ha tenido el nivel de virulencia de parte de la oposición como el actual”.
Recuerda que “cuando la renovación del peronismo le ganó al radicalismo en el ‘87 se mantenían determinados puntos de gobierno para hacer; cuando la Alianza le ganó al menemismo también. A nosotros no nos perdonan nada. No hay una sola iniciativa de la oposición que intente ayudarnos. Nos dijeron que el país iba a entrar en crisis si utilizábamos las reservas del Banco Central; usamos las reservas, pagamos y hoy tenemos más reservas que a principios de año. Lo único que querían era que no usáramos las reservas, que utilizáramos recursos corrientes o tomáramos deudas a altas tasas. Así es muy difícil hacer acuerdos”.
Enseguida plantea el nuevo desafío que es el presupuesto. “¿Cuál será la actitud? Meterle mano para hacer su propio presupuesto y querer que ejecutemos el presupuesto de ellos. No parece lógico, la Constitución nos dio un mandato para que gobernemos hasta diciembre de 2011. Tenemos que gobernar con el perfil del gasto que queremos nosotros; si ellos quieren gobernar con su perfil tienen que esperar a ganar las elecciones. Ellos tienen que revisar las cuentas, el nivel de bases con las cuales se trabaja. El presupuesto es una autorización para gastar y usted no puede gastar más de lo que dice. Si nos quieren hacer un zafarrancho, no nos parece que sea justo”.





