Enseñemos Nuestros Oficios desembarcó en esta localidad del departamento La Capital
Emilia está dispuesta a aprender
Con las manos en la masa. Mario Arias comentó algunos de los secretos que ayudan a mejorar la elaboración de productos dentro de la cocina.Foto: Comuna de Emilia
Un grupo de capacitadores de Rosario brindó sus conocimientos -sobre “lo que saben hacer”- y experiencia a los lugareños que, no siempre tienen la posibilidad de capacitarse en su propia casa. Esta iniciativa se implementó en este pueblo gracias a las acciones que la Asociación Responde realiza en el interior del país.
Ivana Zilli
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Aprender nuevos oficios, mejorar el trabajo que actualmente desarrollan e intercambiar experiencias fueron las razones que motivaron a la gente de Emilia (departamento La Capital) a implementar el programa Enseñemos Nuestros Oficios (ENO). Una propuesta que, desde hace un tiempo, está desarrollando la Asociación Responde en distintos pueblos del interior del país con muy buenos resultados.
Todo comenzó cuando los lugareños de esta pequeña localidad (cuenta con aproximadamente 1.100 habitantes) fueron interrogados sobre “lo que les gusta hacer y sus sueños”. Ellos mismos -que por lo general, están acostumbrados a hablar de distintos temas vinculados a las necesidades básicas- “empezaron a decir que es lo que tienen ganas de hacer y nosotros buscamos esta alternativa como para darles una respuesta a las demandas que presentaron”, señaló Luisina Haidar, licenciada en Trabajo Social de la comuna de Emilia.
Quizás, por esta razón, ni bien se presentó esta propuesta -capacitación en oficios-, la gente se interesó y treinta y nueve personas participaron de los talleres que se desarrollaron en el Centro Cultural de esta localidad: 21 asistieron al de Panificación y Confitería, 10 al de Manualidades y Artesanías y 8 al de Iniciación a la Pintura. Fueron dictados por clientes -jubilados y pensionados- de la sucursal del Banco Supervielle de Rosario que durante cuatro días se alojaron en Llambí Campbell, a 15 kilómetros de Emilia, desde donde los iban a buscar para que puedan desarrollar estos talleres. Se generó un clima ameno y todos -los capacitadores y los asistentes- quedaron muy entusiasmados. Es que como este tipo de acciones son poco habituales en localidades del interior, cuando se desarrolla una actividad de estas características, se logra generar una interesante movilización entre los integrantes de estas pequeñas poblaciones.
“Todos los talleres fueron muy bien recepcionados y hasta algunos superaron las expectativas que tenían los organizadores. El de Panadería es el que más cantidad de personas tuvo”, comentó Isabel Armando, del Centro Cultural de la Comuna de Emilia.
Además, en este taller se generó “un intercambio muy lindo entre las distintas generaciones: participó una señora de 80 años que sabe cocinar muy bien y quería intercambiar experiencias con otras personas y chicos muy jovencitos”, agregó Eleonor Meolans, también del Centro Cultural de la Comuna de Emilia.
Para Alicia Chartier, esta capacitación le sirvió para aprender a hacer mejor las pizzas, pasta frola, entre otras cosas. “Es muy lindo que en nuestro pueblo se puedan realizar este tipo de talleres y me gustaría que podamos hacer algo relacionado con la repostería y decoración de tortas”, señaló.
A Celia Noseda le encantó participar de esta actividad. “No falté ni un día y aprendí cosas nuevas”, recalcó; a lo que Irma Rossini agregó que “este curso fue interesante y si bien sabíamos muchas cosas de las que enseñaban, la experiencia fue muy linda”.
Una opinión similar expresó Cristina Ruben, quien participó del curso de Pintura sobre Tela. “Era la primera vez que agarraba un pincel y gracias a la orientación de la profesora hoy puedo pintar manteles, almohadones y cortinas para toda la familia. Sin embargo, para más adelante, me gustaría empezar a pintar cuadros y que esta capacitadora vuelva al pueblo”.
Por su parte, Cristina Valdez -hace unos años que vive en esta localidad luego de haber estado radicada en Recreo- participó del curso de manualidades, donde trabajaron con distintos materiales como alpillera, goma eva, entre otros; y se quedó con ganas de que estas propuestas retornen al pueblo.
Oportunidades para todos
Estos talleres de capacitación tienen la finalidad de que los pobladores cuenten con la oportunidad de iniciar sus primeros pasos en actividades que puedan ser la base de un emprendimiento personal o una oportunidad laboral futura.
Se trata de una propuesta que genera beneficios a todos los actores involucrados: por un lado, el pueblo puede acceder a talleres de formación no disponibles en su lugar; y por otro, da oportunidades a personas a sentirse valoradas y reconocidas por una sociedad que los necesita.
Enseñemos Nuestros Oficios es un programa que se ha implementado en las provincias de Mendoza, Buenos Aires, Santa Fe y Catamarca; y “hasta 2009 ha logrado apoyar a alrededor de 13.000 pobladores de pequeñas comunidades rurales”, destacaron desde la Asociación Responde.
Hasta el momento, el programa se ha desarrollado gracias a la participación activa de los clientes del Banco Supervielle, quienes se han desplazado para transmitir sus oficios en distintos encuentros de capacitación. Durante tres o cuatro días, con asistencia pedagógica por parte de Responde, los capacitadores aportaron al crecimiento del conocimiento de la gente de los pueblos rurales.
En 2009 se sumaron los clientes de la sucursal Rosario del banco, con el fin de organizar talleres de capacitación en oficios en Saladero Cabal (Garay), Hipatia (Las Colonias), Emilia (La Capital) y Casas (San Martín).
Con ganas de volver
Los talleres que se realizaron en Emilia estuvieron a cargo de Mario Arias (en Panificación y Confitería), Ana María Cándido (en Manualidades y Artesanías) y Bibiana Romero (en Iniciación a la Pintura).
Para dos de estos capacitadores, ésta fue la primera experiencia que han desarrollado vinculada a este programa y “todos ellos remarcaron la necesidad y el interés de poder volver al mismo pueblo para complementar estos cursos”. A la vez, expresaron su deseo de “ser convocados para participar en talleres futuros que se dicten en otras comunidades”.
Además, “los jubilados estaban muy satisfechos por la manera en que la comunidad se había portado con ellos y por la buena predisposición que manifestaron para escucharlos y aprender”.
Los capacitadores, en todo momento, ofrecieron no sólo su sabiduría sobre los contenidos del taller, sino que también transmitieron consejos y confianza a los asistentes para aplicar lo que aprendían en el desarrollo de futuros emprendimientos, con la finalidad de que puedan encontrar una salida laboral y no tengan que emigrar dejando su lugar de origen. Esto fue posible gracias a la buena relación lograda entre los asistentes y los capacitadores.
Con la finalidad de consolidar la integración al programa ENO, se realizó una presentación al inicio y se organizó una reunión de despedida donde se entregaron los certificados a los asistentes. A la vez, se hicieron actividades que fomentaron la integración entre los capacitadores y los estudiantes. Visitaron un tambo de la zona, una casa de campo y recorrieron distintos sectores históricos. Y, por último, el grupo de gente que tuvo a cargo la capacitación de estos talleres fue agasajado con un almuerzo por parte del Centro de Jubilados del pueblo.
Tanto la comunidad de Emilia como los capacitadores hicieron hincapié en la necesidad de volver a realizar una segunda parte de esta propuesta de capacitación. Es que por medio de esta experiencia, “la gente del pueblo tuvo la sensación de que era capaz de aprender y generar emprendimientos y los jubilados se sintieron útiles y activos”, resaltaron desde Responde.
Es la primera vez que las mujeres de este pueblo pudieron participar de un curso de pintura sobre tela en su propia localidad sin tener que trasladarse.
Foto: Comuna de Emilia
A todo color. Los trabajos de pintura sobre madera y sobre tela fueron expuestos en distintas aulas del Centro Cultural de Emilia.
Foto: Comuna de Emilia
Una oportunidad para que la gente de Emilia se encuentre, se anime a participar y a compartir todo lo que aprendió a hacer en estos talleres.
Foto: Comuna de Emilia
Sin barreras
Esta propuesta se extendió a todos los pobladores que estaban interesados en aprender algo nuevo, sin ninguna restricción.
Por eso, Darien Tibaldo, de 14 años, no dudó en anotarse y participar del taller de Panificación y Confitería. Darien es el hijo mayor de una familia que tiene una panadería en el pueblo y él ayuda a sus padres en este negocio en las horas que no va a la escuela.
“Me interesaba aprender algo nuevo para incorporar a la panadería” y tras realizar el taller de Panificación, “pude incorporar técnicas nuevas y utilizar distintos instrumentos”.
Giuliana Rossini, con 13 años, es la primera vez que hace un curso de Pintura. “Me entusiasmó porque a mí me gusta hacer todas estas cosas: pintar, dibujar, entre otras manualidades. Y, no me animaba porque había gente más grande; sin embargo, la profesora dijo que me acerque y decidí asistir. Yo no sabía nada de pintura sobre telas y de madera; pero, finalmente, pude hacer varios trabajos que quedaron muy lindos”.
En pocos días, los asistentes a estos talleres fueron capaces de diseñar almohadones, cortinas, manteles y servilletas. Foto: Comuna de Emilia
Para todas las edades. Grandes y chicos tuvieron la posibilidad de compartir un mismo espacio y adquirieron los conocimientos necesarios para luego plasmarlos en sus propias creaciones. Foto: Comuna de Emilia