Pidieron intervención del Ministerio de Seguridad

Hartazgo de vecinos por robos en zonas rurales

1.jpg

El 29 de agosto, 20 productores agropecuarios de Humberto 1º se reunieron con el presidente comunal para buscar una solución al problema de la inseguridad.

Foto: Gentileza Mirta Rocchia

Los afectados son de las localidades de Villa Josefina y Humberto 1º, en el departamento Castellanos.

 

Juliano Salierno

[email protected]

Un grupo de vecinos de Villa Josefina, una pequeña localidad del departamento Castellanos, en el límite con Córdoba, viene denunciando desde comienzo de año una seguidilla de hechos delictivos que tienen como víctima a los habitantes del lugar y a los propietarios de establecimientos rurales. Una situación similar se repite en Humberto 1º, donde los productores agropecuarios se reunieron la semana pasada para buscar una solución al conflicto.

Josefina es un pueblo de 850 habitantes, la mitad de ellos dispersos en la zona rural. Junto con Frontera son las últimas poblaciones santafesinas antes de llegar a San Francisco, Córdoba, por la Ruta 19.

Su vecindad con la mediterránea contagia a los habitantes, que son capaces de ponerle gracia a sus tragedias y relatarlas a modo de chiste. “Aunque te parezca mentira, una amiga estaba sentada en el borde de la pileta cuando de pronto vio que se caía el molino del campo. Se lo estaban robando”, relató uno de los afectados.

Loma de burro

Los denunciantes dicen que hay una familia que para no tener que salir a robar “puso una loma de burro enfrente de la casa y cuando pasás en bicicleta te asaltan”, exageró. Y agregó: “Cuando pasás por Josefina la voz del GPS dice “usted está en zona de peligro’, es de no creer”.

Ante el persistente reclamo “el 8 de marzo fuimos convocados por la Municipalidad de Frontera a una reunión donde se nos presentó un plan que supuestamente sanearía a Villa Josefina de este tipo de acontecimientos. El plan incluía la presentación de talleres municipales de fútbol, folclore, murga y la visita periódica de asistentes sociales, con paciencia y credibilidad volvimos a esperar que estas medidas funcionaran”.

A la segunda semana de que pusieran en marcha el programa “el profe de fútbol no fue más porque le robaron la bici; el de karate dejó porque le robaron el equipo de música; y la directora de la murga abandonó porque tenía que lidiar con personas que iban armadas”, sostuvieron los afectados.

Con autoridades

Debido a los reclamos “en Frontera nos trataron de discriminadores” y “quedamos sumamente expuestos”, a punto tal que algunos de los denunciantes, que ahora prefieren hacer reserva de su identidad, sufrieron represalias.

Por los “incendios en campos intencionales” y los incesantes “hurtos de animales y de cualquier cosa que quede a mano”, un grupo de afectados viajó a Santa Fe para hablar con las autoridades. El jueves 19 de agosto fueron recibidos por el director de Asuntos Internos, Mario Franco, a quien le contaron de sus sospechas sobre la connivencia policial; y luego los atendió el subsecretario de Coordinación Operativa del Ministerio de Seguridad, Sebastián Montenotte.

Un caso similar ocurre en Humberto 1º, donde alrededor de veinte productores agropecuarios se reunieron el domingo pasado en la sede del club Argentino ante la “preocupación e indignación” que les producen “los hurtos rurales”.

“Bandas organizadas”

En esa ocasión los interesados le pidieron al presidente comunal, el profesor Omar Martínez, para que convoque a una reunión con el ministro de Seguridad de la provincia, Álvaro Gaviola, en Humberto 1º o en la ciudad de Santa Fe.

Para el encuentro celebrado el 29 de agosto último “fueron invitadas las autoridades policiales de la localidad y el jefe de la guardia rural Los Pumas, quienes no asistieron por no tener la autorización de su superiores”, le reprocharon los productores.

Tal como indicaron los organizadores en el encuentro hubo “trabajadores rurales de las localidades de Humberto 1º, Rafaela, Raquel, Sunchales, Vila, Ataliva y La Pelada”. La mayoría de ellos coincide en que se trata de “bandas organizadas que actúan con total impunidad durante el atardecer y la noche”.


Carta a la Dirección

En una carta a la Dirección del diario El Litoral, la lectora Mirta Rocchia de Guglielmone hizo un racconto del robo no esclarecido en su explotación agrícolo-ganadera ubicada 4 km al sur de Humberto 1º.

Fue “como si todo se lo hubiera tragado la tierra”, relató la mujer, tras la desaparición de “29 animales: 8 overos negros y 21 pampas negros y colorados. Además, arrasaron con gran cantidad de herramientas y elementos que se usan para las tareas rurales”.

Después de mucho recorrer -el hecho se produjo el 28 de junio- Mirtha Rocchia se mostró desahuciada por la falta de respuestas y siente que “lo que se construyó con el esfuerzo del trabajo de mucho tiempo, en un abrir y cerrar de ojos desaparece; como si todo se lo hubiera tragado la tierra”.

“A mí me llama la atención todo esto, teniendo en cuenta que se necesita documentación para su traslado, identificación individual de los animales, medio de transporte con el correspondiente precinto, registro en Senasa y el visto bueno de la Policía”.

Entonces se pregunta Rocchia si “en realidad, estos requisitos, ¿protegen el derecho de la propiedad o son meros recursos para el control fiscal?”.

“Como ciudadana y luego de haber recorrido todos los lugares y haber hecho todos los contactos que me permite la ley, vengo a este medio para solicitar humildemente se dé difusión sobre este flagelo que es “el hurto rural”, cometido por verdaderas bandas organizadas, que actúan con total impunidad”.

a granel

La mayor preocupación de los productores rurales de Humberto 1º es “el saqueo en los campos” y la falta de esclarecimiento de los hechos. La lista de cosas que les roban es larga y va desde “vacunos y equinos, hasta tractores, herramientas, grupos electrógenos, alternadores, baterías, luces de trailer para cosechadora, elementos rurales, portones para galpones, aperos, carretillas, puertas, ventanas de casas de campo, boyeros eléctricos, acoplados con bolsas de soja, soja en silo, portarollos y cortes de alambre”, entre otros.

“Índice delictivo cero”

Entre los episodios que relatan los afectados de Josefina, lo más llamativo ocurrió años atrás, cuando la jefa de Policía era Leyla Perazzo. En ese entonces un grupo viajó a Santa Fe para hacer el reclamo a la titular de la fuerza, que se sorprendió por el pedido, puesto que en los papeles “el índice delictivo era cero”.

Según dijeron los damnificados, la policía del lugar no les recibía las denuncias y por lo tanto no quedaban asentadas en ninguna parte; tampoco extendía constancias de denuncias a quienes instaban la acción.

A raíz de los numerosos reclamos las autoridades instalaron un destacamento policial en Josefina, que depende de Frontera. Sin embargo, la situación no ha cambiado mucho con los años.