Mucha gente a pesar del frío y las tres derrotas seguidas
Le hicieron el aguante
A la mayor ovación de la noche se la llevó la “Chancha” Zárate, que dejó todo en cada pelota dividida. Ahora, el domingo, contra Atlético, en Tucumán.
De la Redacción de El Litoral
Nadie entendió por qué Unión jugó tan tarde un sábado con las bajas temperaturas que estaban pronosticadas, máxime entendiendo que los partidos de Liga Santafesina -fecha finalmente postergada para hoy- terminan antes de la seis de la tarde. Incluso, al querer adelantar Unión un rato, se dio la famosa “discusión” de 20.20 ó 20.30, hasta que la AFA comunicó que arrancaba a las ocho y media de la noche.
Entre el frío de la noche en Santa Fe y la seguidilla de derrotas no era muy alentador el panorama a la hora de imaginar las tribunas. Sin embargo, una vez más, la gente le hizo el aguante a este equipo de Frank Darío Kudelka en un 15 de Abril que ofrece un paño de billar como césped. Incluso, cuando saltaron los equipos juntos a la cancha -Instituto con la rojiblanca y Unión con la alternativa grisada con negro-, la recepción fue estruendosa, con fuegos de artificio que iluminaron el cielo de López y Planes como en las mejores galas.
Desde el vamos, acaso haciendo honor a su inclusión como titular en este segundo ciclo con la camiseta de Unión, fue la “Chancha” Zárate el abanderado del empuje tatengue. Primero, metiendo una atropellada por derecha con todo y, luego, desbordando por izquierda, sacudiendo a Carranza y dejando un rebote corto que Velázquez tiró afuera.
El partido fue, como espectáculo, un bodrio en varios de los pasajes. No hubo mucho más para anotar: apenas un cabezazo de Matías Quiroga que pasó todo el arco (no llegó Correa por poco) y un doble cabezazo de Instituto (primero, Erpen; después, Bergesse) que hizo carambola con el travesaño y Limia.
El ingreso de Montero por Velázquez tonificó los carriles, porque Gaitán -pasó a la izquierda- se paró mejor. Y porque Vidal fue un “pulpo” empujando desde el medio. Entonces, promediando la parte final, el griterío de los hinchas también acorraló a Instituto cerca de Carranza. Hasta que, de tanto pedirlo y buscarlo, cayó el fruto. Una pelota al ras del césped puesta por Gaitán en una salida rápida y el derechazo del flaco Matías Quiroga al lado del caño, con el grandote Carranza queriendo achicar.
Como todo el mundo imaginaba, el final fue un monólogo, con Instituto empujando y Unión aguantando. Casi la clava en contra el “Changuito” Cárdenas, lo que habría arruinado una noche impecable como ordenador de la defensa. Y hubo que sufrir en el final, cuando el arquero Carranza usó su contextura física -es enorme- para buscar el cabezazo salvador en el área de su colega Limia.
El pitazo final del desconocido Delfino desató el delirio en las tribunas del 15 de Abril. Porque Unión ganó y le puso punto final a las dolorosas tres derrotas consecutivas: Chacarita Juniors, Independiente Rivadavia y Boca Unidos de Corrientes.
El partido salió como todos imaginaban, porque Instituto -con Vivas, discípulo de Bielsa- se hizo complicado y vendió caro su invicto en el reducto santafesino. Es más, parece la “Gloria” más preparada para dar el golpe de visitante (como lo hizo en Tucumán) que aceptar la presión de local en Alta Córdoba, ante su gente.
Por eso, Unión apretó los puños y lo gritó con todo. Se festejó como algo más que un simple triunfo de tres puntos. Después de perder sobre la hora injustamente en Corrientes, con la última pelota, lo de anoche sonó a desahogo para el grupo. Y de paso, una caricia para el aguante de la gente, que dijo presente una vez más, a pesar del frío y de las derrotas.




