CARLOS GABETTA:

“Si el capitalismo no resuelve

su crisis, vamos camino al caos”

El director de Le Monde Diplomatique Edición Cono Sur habló sobre el panorama que atraviesa el sistema económico político mundial, advirtió sobre las consecuencias de esta crisis y alentó a los más jóvenes a preocuparse por pensar una salida.

NATALIA PANDOLFO

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Después de tallar, a fuerza de datos crudos y anécdotas simpáticas, un completo panorama de la situación económica y política internacional, Carlos Gabetta suspiró y confesó, con una sonrisa torcida: “Por eso, cuando escucho hablar a nuestros políticos, me dan tremendas ganas de suicidarme”. El auditorio rió, como para exorcisar el agobio de una hora y media de exposición sobre los principales problemas que enfrenta el mundo en esta era.

La mayoría de los receptores eran estudiantes: la charla se dio en el marco de las 7º Jornadas Interdisciplinarias de Contabilidad, Administración y Economía, que tuvieron lugar el miércoles y jueves pasados en ATE, organizadas por el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas y el Centro de Estudios Municipales y Provinciales (Cemupro).

El diagnóstico de la situación, según el periodista y analista político, es que, “a diferencia de las anteriores, esta crisis no es periférica, sino que está en el corazón del sistema. El capitalismo ha llegado a una fase en la que el sector productivo es capaz de crear cada vez más bienes -a mayor velocidad, gracias al desarrollo tecnológico-, pero con cada vez menos recursos humanos.

“Hoy sabemos que, por ejemplo, en los bancos, han desaparecido de 18 a 20 puestos de trabajo. En el periodismo se han perdido unos veinte oficios: el proceso que antes necesitaba un grupo de personas, ahora lo resuelve una máquina. Hoy hay hasta hoteles absolutamente automatizados, y aviones que vuelan solos”, explicó.

“Es decir: el capitalismo crea cada vez más bienes, y destruye cada vez más puestos de trabajo. Genera oferta y elimina demanda. ¿Cómo se va a resolver este problema?”, interpeló. Los futuros profesionales de la economía escuchaban en silencio sepulcral; hasta parecía escucharse el eco de la llovizna.

CADENAS

Recurriendo a la teoría marxista como eje, el disertante sostuvo su discurso a fuerza de cruzar la historia con la economía y la política. “Son impensables una sin la otra”, fundamentó.

“Lo único que produce plusvalía en el sistema de producción es el trabajo humano. Esto no lo discuten ni siquiera los liberales. Hoy en Europa ya hay supermercados en los que se puede comprar todo por Internet: el único puesto de trabajo es el cadete que te trae el pedido a tu casa, más algún otro. Se hace el encargo virtual y se paga con tarjeta. Es ese mismo supermercado que, hace algunos años, destruyó a los pequeños comercios de barrio. La cadena continúa. Pero la situación actual obliga a pensar: ¿con qué dinero pagaremos la tarjeta, si no tenemos trabajo?”, argumentó.

En este punto fue categórico: “Este problema se resuelve racionalmente, o bien, mediante mecanismos de destrucción como la guerra. El capitalismo siempre ha solucionado sus crisis mediante guerras. Tenemos que encontrar una forma de distribución del trabajo y de los bienes más razonable: éste es un problema que tiene que analizar esencialmente la izquierda, el socialismo”, definió.

“Si la estructura económica tiene esta contradicción esencial, esto se refleja a nivel social: crecen las desigualdades, los problemas, las enfermedades, las plagas, los conflictos. Los Estados quiebran, la riqueza está cada vez más concentrada. Vamos hacia un mundo caótico, si esto no cambia de orientación”.

REDISTRIBUIR ES LA TAREA

Para el escritor, las posibilidades de nuestro país y la región en este contexto son, teóricamente, inmejorables. “América Latina es la región más desigual del mundo. No la más pobre: la más desigual. Tenemos todos los recursos naturales imaginables. La Argentina tiene petróleo y gas; sólo con energía eólica podríamos autoabastecernos. Somos autosuficientes en materia alimentaria. Hay científicos que desde hace 30 años están trabajando en el desarrollo de energía nuclear. Tenemos una población culta, investigadores, técnicos, mano de obra calificada. Y estamos lejos de los grandes centros de conflicto mundial”, enumeró. En cuanto al agua, “el petróleo del futuro”, América del Sur tiene los reservorios más grandes del planeta.

“Argentina, América Latina y el mundo deben plantearse la resolución de los problemas políticos y sociales, teniendo en cuenta la situación del capitalismo en el que vive el mundo hoy”.

Para el intelectual, la salida pasa por “redistribuir, darle más poder al Estado y más control de los ciudadanos sobre el Estado. Hay que apoyarse en la gente, en los movimientos sociales, que necesitan que el capitalismo se modifique”.

Para el cierre eligió una frase de Gramsci, que resume de algún modo su postura frente al escenario que acababa de plantear: “Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”.

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“Me llama la atención que hoy los economistas aborden la situación económica mundial como si fuera una ciencia exacta. Si no entendemos la economía, no podemos entender la política ni la historia”, consignó.

Foto: FLAVIO RAINA