llegan cartas
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Violencia genera violencia
Julia Tacca.
DNI: 30.109.390.
Señores directores: El 1º de septiembre, durante la manifestación que se realizó frente a la Municipalidad en repudio al cierre de boliches bailables, mientras algunos “protestaban” tirando bombas a más no poder, sin mirar qué o quién estaba al lado, sin importarles el derecho del prójimo, sucedió otra vez lo que temíamos que podía llegar a pasar: otro “perro bomba”. En este caso, una perra ovejero alemán que -defendiéndose de las bombas- agarró una con su boca y le explotó en la cara. Otra vez pasó lo mismo: otra vez el egoísmo, otra vez la violencia y la impunidad.
¡Hoy digo basta! ¡Basta de maltrato animal! Basta de perros abandonados, basta de indiferencia. ¡Por Dios! ¿No se dan cuenta que son seres vivos, que sienten aunque no puedan decirlo, pero sí demostrarlo? ¡Basta de hacer la vista gorda! Señores gobernantes: pónganse los pantalones y solucionen este problema, pero de raíz. No matando -como se pretendió hacer en Neuquén y en algunos lugares de Santa Fe- sino sancionando la ley de defensa de los derechos de los animales, de tenencia responsable y de la obligación de la castración. ¿Hasta cuándo? ¿Qué están esperando? Por favor, despierten, esto no da para más.
Como ciudadana, les pido a todos los que quieran manifestarse que lo hagan pacíficamente, sin bombas, sin agravios, sin violencia, como gente civilizada. Bien saben todos que la violencia sólo genera violencia. No estoy en contra de este tipo de protesta, pero lo que no puedo entender es la manera con la que se llevó a cabo. También soy consciente de que si esta perra hubiese estado con la persona que -alguna vez- fue su dueño, posiblemente esto no le habría pasado. Pero en este país, abandonar un animal es moneda corriente, total no hay una legislación que lo sancione.
El derecho de cada uno de nosotros termina cuando comienza el del otro. Mientras queramos hacer valer nuestros derechos, sin importarnos quién está al lado nuestro, no sirve de nada; porque es ahí donde se ve el egoísmo de pensar sólo en el problema de uno.
Todos debemos hacernos cargo de lo que pasa en nuestra ciudad, pero con respeto, con educación, sin agravios y sin violencia, principalmente.
Esta pobre perrita comunitaria, a la que todos los vecinos le daban de comer y cuidaban, fue atendida de urgencia por el Dr. Carlos Ayala y Carlos Rossi, quienes tras arduas horas de operación pudieron salvarle la vida. La perra está en estado crítico, muy grave, internada en la clínica del Dr. Pablo Ortiz, quien al enterarse de lo sucedido, no dudó y se hizo cargo de la internación.
El motivo de esta carta es un llamado a la solidaridad. Estamos necesitando dinero para cubrir los gastos de la operación e internación. Si estás interesado en colaborar podés hacerlo en la clínica del Dr. Ayala (Vera 3376) o en la del Dr. Ortiz (Las Heras 3640). Muchas gracias.