Lamolina no se queda callado

El vicepresidente del Colegio de Árbitros, Francisco Lamolina, exigió “respeto” por los colegiados, en respuesta a las ácidas críticas de Ramón Díaz y Ángel Cappa sobre los desempeños de Saúl Laverni y Juan Pablo Pompei, y resaltó que el problema del referato “no es la calidad”, sino la “cantidad” de hombres preparados para ascender al primer nivel.

Lamolina, en principio, pidió respeto por los referís, pero luego tornó a exigencia al abrazarse a los reglamentos que impiden que los jugadores y entrenadores cuestionen a los árbitros.

“Los dirigentes y cuerpos técnicos no pueden hacer declaraciones contra árbitros y mucho menos recusarlos”, dijo Lamolina en una tácita exigencia de silencio.

Lamolina no sólo respondió de esa forma a los técnicos de San Lorenzo y River, sino que desde anoche había agregado otra arista: la designación de los cuestionados Laverni y Pompei para los partidos del fin de semana próximo. En una ratificación de confianza, Laverni fue convocado para dirigir Boca-Lanús, y Pompei, Olimpo-Colón.

“El problema hoy no es de calidad, sino de cantidad, porque no hay una cantidad de árbitros de gran nivel. En el ascenso hay material para el recambio pero todo lleva un tiempo”, indicó Pancho.

Lamolina se hizo cargo de todas las decisiones que se toman en relación a los arbitrajes, tanto designaciones como castigos, y destacó el “respaldo” que le brinda el presidente de la AFA, Julio Grondona, sobre quien señaló que “nunca interfirió” en su trabajo.

Tras el apartamiento del súper cuestionado Jorge Romo, el Colegio de Árbitros pasó a tener al propio Julio Grondona como su presidente y Lamolina asumió como vice. “Soy el vicepresidente, pero el que evalúa y decide quién sube o quién baja soy yo, directamente.

No he tenido nunca ninguna interferencia de Julio Grondona con respecto a las decisiones que tomé”, remarcó Lamolina. “He tenido un respaldo absoluto de Grondona y me hago cargo de todas las decisiones que tomé”, completó.

“Antes dirigíamos a hombres, ahora dirigen a chicos, adolescentes. (...) ésa es la gran diferencia entre la época en que dirigía yo y ahora. Teníamos líderes en los equipos, era gente más grande. Ahora dirigen a chicos que son más complicados de manejar”, señaló.