Entrevista con Andrés Calamaro
Un símbolo de la libertad

Calamaro en acción, en uno de los conciertos de la gira española, a la que califica como “un auténtico laboratorio de emociones”.
Foto: EFE
En la previa de su concierto de esta noche, el músico repasa distintos aspectos de su carrera y su actualidad.
Ignacio Andrés Amarillo
Andrés Calamaro se presentará esta noche desde las 21 en el estadio cubierto Ángel P. Malvicino del Club Atlético Unión, mostrando las canciones de su último disco, “On The Rock”, junto a sus clásicos de siempre.
Anticipando el concierto, El Litoral se contactó con el artista para conocer más sobre el show, el nuevo material, y mucho más.
—¿Por qué arrancar en Santa Fe la gira argentina?
—Es un día perfecto para proponer al pescado de río como herramienta para combatir el hambre y el Salmón como símbolo universal de la libertad. No elegí personalmente Santa Fe pero todos estamos ilusionados con volver.
—¿Cómo viviste la gira española?
—Fue muy intensa, un auténtico laboratorio de emociones.
—Los músicos con los que venís son los que grabaron el disco, y que ya venían tocando en la gira anterior. Seguramente esto les da un fogueo especial.
—Los músicos somos “nosotros”; somos la identidad del sonido. Es un combinado de virtuosismo y estilo, elementos fogueados en la experiencia del rock y del blues; propongo prestar especial atención al guión instrumental del recital del jueves (por esta noche). Formamos con Candy Caramelo en bajo, José Bruno, “el Niño”, en batería, Tito Dávila en teclados y los solistas: Julián K y Diego García en guitarras.
Entre amigos
—¿On The Rock nació a partir de canciones recuperadas? ¿Cómo es que a una canción que se descartó en un momento determinado se le encuentra el gustito tiempo después?
—Es que no son descartes. En los “80 me instalé mi primer estudio doméstico y empecé a realizar grabaciones que no serían parte de los discos; cuando viajé a España interrumpí mis actividades extracurriculares para formar parte de una historia de ensayos, giras y grabaciones, más tradicionalmente rockera; pero antes “Alta Suciedad” ya estaba grabando libremente, más allá de los repertorios para un disco; siempre llegué a las grabaciones con mucho para elegir; no son descartes si son 60 canciones o 200, es más de lo que un disco puede “soportar”.
“El Salmón” fue un disco que rompió con cualquier molde, y después seguimos escribiendo y grabando mucho, cientos de canciones que no integraban el repertorio de ningún disco... y la mayoría tienen alguna clase de interés o “gustito”: muchas son grabaciones irrepetibles, el gusto está en la grabación en sí misma, en aquel instante; pero otras tienen estructuras que perfectamente pueden revisitarse en estudio o en vivo.
—Te diste el gusto de trabajar con amigos que al mismo tiempo son artistas destacados, como Diego El Cigala, el Niño Josele, Vicentico o los Calle 13. ¿Cómo lo encaraste a cada uno para invitarlos a participar?
—A principio de año todavía pensábamos que “On the rock” era un disco de grupo y sala (local) de ensayo; el desfile de participaciones nos sorprendió un poco, pero terminamos aceptando la invasión de talentos; teníamos programado el featuring de Calle 13 pero todos los demás artistas colaboraron por química y amistad, con respeto y confianza.
—¿Cómo fue la experiencia junto a Pablo Lescano?
—Pablo es un capo, un líder; es el inventor del invento, de la cumbia suburbial y social; Argentina no tenía un género así, comparable con ciertos aspectos del hip-hop o la música brasileña; siempre seguí atentamente lo que Pablo hacia. Creo que nuestro encuentro era inevitable pero fue Pelo Aprile el motor de esta colaboración, ya teníamos terminado el disco cuando hicimos contacto y le mandé las pistas para que haga su propia versión libre y alternativa. Ahora mismo es un lujo escuchar juntos a Jerry González y Calle 13, o a Diego Cigala y Niño Josele, al Langui o a Enrique... Pero sigue siendo el disco del grupo, de la banda, de nosotros.
—¿Cómo se dio la onda para que Aníbal Fernández participe del video de “Tres Marías”?
—Tenemos confianza y diálogo con Aníbal, puedo escribirle e invitarlo a participar en un video; era importante garantizar un ámbito digno que respete la investidura democrática; pero (Claudio) Divella siempre va a encontrar el registro prudente y elegante.
Disco interminable
—Recientemente pusiste en descarga gratuita 18 canciones que se habían quedado afuera de “El Salmón”. ¿Por qué fueron desestimadas en aquel entonces?
—Es muy probable que algunas de estas grabaciones sean posteriores a las de “El Salmón”, no estoy seguro porque fue una selección “random”. Para “El Salmón” barajamos muchísimas grabaciones, seleccionamos más de 200 y finalmente trasladamos (volcamos) cerca de 150 para la posproducción en Pro-Tools (las grabaciones originales con cuatro canales grabados en cassette); no desestimamos ninguna, pero era imposible intentar terminar muchas más de cien porque son grabaciones que llevamos a posproducción digital y a una serie de controles de calidad (los normales de cualquier disco), algunas las grabamos de nuevo, a otras le agregamos instrumentos y otras están intactas...
Finalmente tuvimos que mezclar un promedio de diez canciones por día: eso, incluso con el Pro-Tools es casi imposible. Cuando “El Salmón” fue editado, hace 10 años exactos, ya atesorábamos cientos de grabaciones posteriores, entre versiones, experimentales y canciones; y seguimos con ese ritmo durante dos años o más.
—¿Hay más material de “El Salmón” aún en las sombras?
—Sí, claro. Perdimos la cuenta. Aquellas grabaciones eran cientos de canciones y experimentos, después seguimos grabando a un ritmo alto durante años hasta llegar a un número de canciones que no sabría precisar.
Es incalculable el repertorio oculto, pueden ser... quizás mil grabaciones perdidas y encontradas en la quinta dimensión.




