Al margen de la crónica
Al margen de la crónica
Vivir es caro, pero la vida, barata
Desde los peajes hasta los combustibles. Ni qué hablar del comentario en las góndolas de cualquier supermercado, centro comercial o almacén: ¡cómo aumentan las cosas! Se necesita, mes a mes, cada vez más dinero para subsistir y terminar de costear la famosa “canasta familiar” en la Argentina.
Sin embargo, en un país donde cada vez es más caro vivir -párrafo aparte para quienes alquilan-, casi como una contradicción, la vida de las personas es cada vez más barata. No sale nada, no tiene valor. Por eso no sorprende que aparezca un chico de 16 años asesinado de un disparo en un descampado de Campana, que un docente sea encontrado sin vida en su departamento con cinco puñaladas o que un puñado de almas indefensas encuentre el final en una ruta de nuestra provincia.
¿Hacia dónde vamos?, es lo que nos preguntamos los que somos padres y queremos proyectar en nuestros hijos el país del futuro. La respuesta, más que incierta, no es alentadora. Se habla hoy de 9 víctimas de secuestro en los últimos 8 años: aparecieron muertos o directamente no aparecieron más.
Mientras tanto, todos tironean, pelean y especulan de cara a las elecciones que se vienen. Nadie es capaz de sentar a uno o dos de cada lado o sectores antagónicos para empezar a discutir en serio el modelo del país que hay que rearmar para el futuro.
Ya no se trata de oficialistas u opositores. No creo que pase por un color político. Se hace referencia a la clase dirigente. El que está adentro y el que está afuera. Todos tienen hijos y a cualquiera le puede pasar lo que pasó en las últimas horas en el país. Hay que barajar y dar de nuevo en serio.
Porque en un país como la Argentina, donde cada vez es más caro vivir, lo más barato -increíblemente- es la vida de las personas: no vale nada.