Edición del Lunes 04 de octubre de 2010

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LLEGAN CARTAS - Edición Impresa - Opinión Opinión

LLEGAN CARTAS

Postal de un semáforo

 

Jorge B. Bantar

D.N.I. 6.260.964

Señores directores: Hace unos días, en ocasión de trasladarme a mi casa luego de mi jornada laboral, me dispuse a esperar la línea de colectivo en la esquina de Bv. Gálvez y Avellaneda. Eran aproximadamente las 21.30 y mientras esperaba se presentó ante mí una especie de postal en movimiento. Había dos chicos de entre 10 a 12 años, uno un poco más grande que el otro, que forcejeaban entre sí en una forma no del todo agresiva disputándose una serie de billetes y monedas, mientras al lado sentada y apoyada en la pared una nena -uno o dos años mayor- contaba su recaudación mientras se entretenía risueña con la disputa de sus compañeros. Una última niña, mucho más chica que los anteriores, de unos 3 ó 4 años, iba y venía de la calle a la acera y viceversa, metiéndose entre los vehículos según la intermitencia de las luces de los semáforos. La disputa por las monedas entre los dos primeros la ganó el más corpulento. Está claro que en esta escuela, la fuerza y la agresión está primero en la escala de valores.

Me vinieron a la mente algunas preguntas. ¿Qué relación existe entre estos chicos y el hecho de que los índices de indigencia o pobreza (sean los buenos o los truchos) se muevan dos puntos para arriba o dos puntos para abajo, cosa que tanto desvela a los especialistas? ¿Qué relación existe entre estos chicos y el famoso subsidio universal por hijo, del que todos hablan como que cambió el mapa social de nuestro país? ¿Qué relación existe entre estos chicos y la escuela? ¿Qué relación existe entre estos chicos y los funcionarios del área social que llenan hojas de los diarios mostrando sus logros? ¿Qué relación existe entre estos chicos y el gabinete de sicólogos y los otros profesionales de los centros de salud? ¿Qué relación existe entre estos chicos y las campañas de salud bucal? ¿Qué relación existe entre estos chicos, y el conductor del vehículo que le da unas monedas y luego sigue su camino? En fin, ¿qué relación existe entre estos chicos y las ONGs de defensa de los derechos humanos y de protección de la niñez?

Estas líneas no tienden para nada a desmerecer el valioso trabajo que mucha gente e instituciones oficiales y no oficiales realizan con verdadera vocación. Se me dirá seguramente que se trabaja obviamente sobre un universo, y es razonablemente aceptable que así sea. Pero también es metodológicamente aceptable ir de lo particular a lo general. Y en este caso, me parece que hay situaciones particulares que ayudarían y mucho a entender un universo que de por sí se presenta como sumamente complejo, y no está de más decir que estas situaciones no son aisladas sino que se ven cotidianamente en muchos de los semáforos de la ciudad. A propósito, me viene a la mente un buen trabajo que se hizo desde el área social municipal, con brigadas tanto de día como de noche para atender a los indigentes en los días de frío. Si bien la problemática es diferente, tal vez no sería mala idea aprovechar esa experiencia en materia de logística para hacer un trabajo interdisciplinario de campo con el objeto de profundizar sobre cuestiones que tienen que ver con este entorno y buscar consecuentemente algún tipo de contención. Seguramente, con esto no se les va a resolver el gravísimo problema de exclusión que están padeciendo, pero sí creo que debemos encontrar un punto de inicio (por lo menos eso) para intentar mostrarles que en la vida hay algunas opciones un poco más dignas que ganarse el Quini (como aconseja la publicidad de la lotería provincial) o pedir una moneda en los semáforos.



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Lunes 04 de octubre de 2010
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