UN FENOMENO QUE SE REPITE

Autos chocados: otro factor de riesgo en el tránsito de la ciudad

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Tanto en Santa Fe, como en el resto del país, es usual que circulen automóviles chocados. Ópticas que no funcionan, puertas y baúles que no cierran adecuadamente, colocación de nylons y cintas para tapar roturas, tubos de GNC descalzados, son los principales problemas.

 

De la Redacción de El Litoral

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En la ciudad de Santa Fe hay aproximadamente 137 mil automóviles en circulación, de los cuales casi el 20 por ciento (es decir 26.305) tienen 15 o más años. Pero hay otro factor a tener en cuenta, que también puede contribuir a dificultar las condiciones del tránsito, ya complicadas por el marcado crecimiento que mostró el parque automotor en los últimos años: en muchos casos, los conductores optan por continuar circulando con sus vehículos chocados, con los evidentes riesgos que esto implica.

“Es algo que ves a diario, parás en un semáforo y ves, por ejemplo, un auto al que le rompieron un vidrio para robarle y anda con una cinta pegada, lo que reduce enormemente la visión”, reconoció Hugo Ingaramo, propietario de un taller mecánico de la ciudad.

Un informe elaborado por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial de la República Argentina (Cesvi) sostiene que “son numerosos los vehículos que han sufrido colisiones importantes” y siguen en circulación. Para el organismo, entre los problemas más frecuentes figuran golpes en el sector frontal, en ambos laterales o en la parte trasera, que de no ser reparados y al ser utilizados en esta forma, generan problemas de visión y de seguridad.

Tanto es así, que una encuesta realizada por este organismo a través de su página web arrojó que más del 50 por ciento de las personas que tienen un choque con su automóvil no lo reparan por cuestiones económicas (ver La clave).

Para Ingaramo, un auto expuesto a un choque no puede continuar en circulación hasta no ser revisado por un profesional idóneo. Por eso, sus principales recomendaciones pasan porque todos los usuarios de automóviles tengan un mecánico “amigo” que los asesore y derive al momento de sufrir un siniestro, realizar al automóvil todos los servicios necesarios, para reducir los riesgos ante un accidente y ante cualquier duda, recurrir a la revisión técnica.

“A nuestros clientes los aconsejamos para que no corran riesgos”, insistió.

Problemas frecuentes

Según el informe elaborado por el Cesvi, “la falta de elementos de iluminación, la rotura o el mal estado de los mismos, provoca una reducción importante en la visibilidad del conductor, especialmente de noche. Por otro lado, ópticas de vidrio rotas con sus filos expuestos, pueden provocar lesiones a los peatones si son embestidos”.

A su vez, marca que el capot y su cierre suelen deformarse en un siniestro y advierte que “utilizarlo de esta forma puede provocar que en velocidad y en pleno tránsito, este elemento se levante provocando que el conductor no pueda ver hacia adelante o se desprenda y caiga sobre otro vehículo”.

El informe también pone énfasis en los riesgos que depara, tras un impacto lateral, la colocación de plásticos, nylon o cintas adhesivas, dado que disminuyen notoriamente la visibilidad y generan incomodidad e inseguridad al conductor. Y también de que los tubos de GNC, tiendan a ceder de sus estructuras tras una colisión.

Además, señala que si las puertas no cierran correctamente, pueden abrirse al realizar un giro o una maniobra brusca. Y en los utilitarios, al no cerrar adecuadamente por un daño recibido en un choque, dejan la carga con posibilidad de caerse, o al doblar una esquina, si se llegaran a abrir, pueden golpear a peatones, ciclistas o a otros vehículos.

“¿Por qué se transita en nuestro país con los vehículos en este estado? Las respuestas son diversas: falta de repuestos, valores y tiempo de reparación. Ninguna argumentación justifica poner en riesgo la vida propia, la de los ocupantes de los vehículos y la de otros actores del tránsito”, finaliza el informe.

Principales problemas tras un choque


El CESVI elaboró un informe sobre los principales inconvenientes que trae aparejado el uso de autos chocados.

La legislación de tránsito establece que, si un vehículo obtuvo el satisfactorio de la revisión y participa de un siniestro, pierde su validez. Por tanto, luego de la reparación, el mismo debe ser verificado nuevamente.

Capot: su cierre suele deformarse en un siniestro, usarlo así puede provocar que en velocidad, se levante, obstaculice la visión o se desprenda.

Ópticas: su falta, rotura o mal estado reduce la visibilidad del conductor, en especial de noche.

Tubo de GNC: cuando sufren un impacto, tienden a ceder de los lugares donde se encuetran sujetados.

Puertas: si no cierran bien pueden abrirse al realizar un giro o una maniobra brusca.

Parte trasera: en un vehículo colisionado en el sector trasero la carrocería no tiene más elementos que absorban energía y requieren una desaceleración gradual que resguarde de lesiones en el habitáculo.

Fuente: CESVI

 

/// LA CLAVE

LAS TRABAS DE LAS Razones económicas

Una encuesta realizada en la página web del Centro de Experimentación Vial de la República Argentina bajo la pregunta “¿Por qué no repara el auto tras un choque?” arrojó los siguientes resultados: 51 por ciento no lo hizo por cuestiones económicas; 36 por ciento por desacuerdos con el seguro; 10 por ciento por falta de tiempo y sólo un 3 por ciento por falta de repuestos.

 

/// EL DATO

LA Revisión PIERDE VALIDEZ POR CHOQUES

La legislación nacional de tránsito establece claramente que si un vehículo obtuvo la aprobación de la revisión técnica obligatoria y se ve expuesto a un siniestro, la misma pierde validez. Por lo tanto -indica el informe del Cesvi- una vez realizadas las reparaciones correspondientes, el propietario debe volver para llevar a cabo la verificación para circular en regla.