Un pastor en una sociedad “fragmentada”

Casaretto propone diálogo ante el desafío de pobreza y exclusión

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El obispo de San Isidro advirtió que la inseguridad no se cura con leyes más duras, como pasó tras el caso Blumberg. En cambio reclama políticas contra el tráfico de drogas y armas. Foto: Mauricio Garín

Dice que es el tema “fundamental” en el país, al que la Iglesia aborda desde el Evangelio. Pero no rehuye la dimensión política y plantea programas de Estado a 6 años, para que el “Bicentenario” no sea sólo una fecha.

 

De la redacción de El Litoral

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El presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, aseguró que “el bicentenario debe ser un período de 6 años” para afrontar “el desafío fundamental de los Argentinos: la pobreza y la exclusión”.

Tema central de la agenda política del país, Casaretto advierte la necesidad de “clarificar cómo entra la Iglesia en esta temática”. “La Iglesia anuncia el Evangelio de Jesucristo, el Dios hecho hombre es el que ha traído el sentido a la vida, y por lo tanto desde el Evangelio sale la preocupación por cada una de las personas, porque cada uno tenga su dignidad, y la preocupación por el bien común”.

Invitado por la Universidad Católica de Santa Fe a una jornada de pastoral social, el obispo de San Isidro recordó que “la Iglesia ha elaborado a través de los siglos la doctrina social, donde pretende mostrar una iluminación. Como Iglesia no nos ocupamos de mostrar una solución política sino de poner cierta luz sobre la problemática social, y de allí entramos en lo concreto hasta donde nosotros tenemos que llegar.

— Ese desafío es necesariamente político, donde las luces conviven con las sombras. ¿Cómo se superan esos contrastes?

— Es por un lado político pero también es un compromiso con el bien común. Todos tienen que tener la preocupación de pasar de habitantes a ciudadanos; la pobreza es un desafío no sólo de los gobiernos, sino de la sociedad civil como tal.

—¿Cuáles luces podemos aportar?

—Que los argentinos tratemos de dialogar más. La Argentina es una sociedad fragmentada, donde los intereses de grupos son fuertes, pero siempre van a existir y deben entrar en la frecuencia del bien común. Eso opera a través del diálogo, de la búsqueda de consensos para encontrar política de Estado. Una que nos ha parecido adecuada es el programa universal Niños y Niñas. Es un buen paso que dio el gobierno, pero debemos seguir.

—En 2001, cuando la consigna era “que se vayan todos”, Ud. hizo un pedido a los feligreses para que se postulen en cargos electivos.

—La conciencia colectiva de los argentinos sobre la necesidad de mayores compromisos políticos ha crecido. Creo que ha crecido también la conciencia de necesidad de mayores consensos, de alentar a la juventud. Nosotros tenemos programas de Pastoral Social sobre la formación de nuevos dirigentes; el año pasado entrevisté no menos de 600 jóvenes afiliados a partidos, que son concejales, gremialistas o tienen otras responsabilidades. Esto en 2001 era impensable.

—Venimos de un período de gran evolución económica; ¿se conmovieron las estructuras de la pobreza en el país?

—Hubo un crecimiento hasta el 2007 y después una especie de estancamiento. En este momento el desafío es cómo aprovechamos este viento a favor económico para que esto se traduzca en respuestas integrales. Por eso hemos planteado encontrar políticas de Estado frente a esta problemática fundamental. Aparecen iniciativas y nosotros no somos jueces, pero seguimos instando a la sociedad.

Sé que hay proyectos de ley sobre aborto. El Episcopado está proclamando un año de promoción de la vida, no como facto de poder sino para predicar lo que creemos”.

Monseñor Eduardo Casaretto

Titular de la Pastoral Social

Participación de trabajadores en las ganancias

“No sé si es la medida que en este momento necesita la Argentina dado el grado de exclusión social. Hay que analizarlo más profundamente”, dijo monseñor Casaretto acerca del proyecto de Héctor Recalde (Frente para la Victoria/CGT) para distribuir ganancias empresarias entre los empleados, tal como lo plantea la Constitución.

“Creemos que en la situación concreta de un país con alto porcentaje de excluidos, cualquier determinación de esta naturaleza debe ser pensada en un ámbito bien amplio. Si esto va a significar nada más que un beneficio para personas que están en blanco solamente, y no toman en cuenta a aquellos que están en negro, hay que pensarlo bien”, advirtió.

Sostuvo que “la prioridad en este momento es trabajo en blanco para todos. No puedo estar a favor ni en contra, pero debe ser parte de un objetivo más amplio que excede el ámbito sindical y empresarial, para tener una mirada sobre la situación de pobreza y exclusión social de la argentina”.

 

/// EL DATO

Matrimonio igualitario

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“Nuestros principios vienen del Evangelio. En una sociedad democrática los exponemos y, por supuesto, en el debate no tenemos por qué ser exitosos”. Consultado sobre el trato cristiano a los homosexuales, Casaretto dijo que “para nosotros son hijos de Dios y siempre tienen las puertas abiertas de la Iglesia para recibir lo que ellos buenamente quieran y lo que nosotros podemos brindar. El Evangelio lo predicamos a todos; todos son destinatarios e interlocutores”.

Hay chicos armados y drogados porque hay traficantes. Los pobres son los más afectados por la inseguridad; los traficantes son la causa y allí hay una deuda política”.