Llegan cartas

David y Goliat

Prof. Ariel Giacardi

DNI: 20.465.937.

Señores directores: Los postulados más básicos de la teoría económica indican que ningún sistema económico puede expandirse ni aun sostenerse sin consumo. Los argentinos podemos dar cuenta de experiencias nefastas al respecto. Quizá porque sus capitales son extranjeros, y la mayor parte de sus utilidades remesadas a los países de origen, las empresas más neurálgicas de nuestro país no se deciden a implementar políticas orientadas a la satisfacción del usuario/consumidor, sustrato de sus jugosos réditos. En fecha 11/09/10 solicité una conexión de banda ancha. Según se me informó y de acuerdo con la caudalosa publicidad con que se nos atosiga, el plazo para la provisión efectiva de dicho servicio es de siete días, transcurridos los cuales (puntualmente el día 21-09-10) efectué el reclamo correspondiente, ante el incumplimiento. Extenso y ocioso sería enumerar la cantidad de comunicaciones telefónicas que establecí a partir de entonces con el inocente ejército de operadores humanos, cada uno de los cuales improvisaba una disculpa y me solicitaba con amabilidad que continuara esperando. En fecha 24/09/10 realicé un segundo reclamo y al mismo tiempo recurrí a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones. Este ente supervisor me anotició de su imposibilidad de intervenir, dado que ese servicio no se encuentra debidamente registrado. Al 02/10/10 aún esperaba una respuesta satisfactoria. La sensación (¿algo paranoica?) que me invade es la de encontrarme en el centro de una conflagración institucionalizada y, por lo tanto, legítima, que tiene como objetivo hacer cautivo al mercado creando necesidades ciertas, ofreciendo la satisfacción a tales necesidades y luego proveyéndola en el tiempo y forma que a la empresa mejor le venga en gana.

No perdamos de vista que la rapacidad de estos gigantes hará, dadas las circunstancias propicias, que nos quedemos en cualquier momento sin telecomunicaciones, entre otras prestaciones que son básicas hoy en día. Pero que estos gigantes tampoco olviden que David venció a Goliat sólo con la ayuda de una honda rudimentaria, término este último que podría ser actualizado como “en vías de desarrollo”.