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Espacios muy acogedores

Colóquese más cerca del cielo, sienta la luz desde primera hora. Las buhardillas son el escondite perfecto.

TEXTO. INMACULADA TAPIA. FOTOS. EFE REPORTAJES.

Estírese. Lejos quedaron las buhardillas que nos obligan a caminar agachados. Pequeños espacios, muy bien aprovechados pueden transformarse en un loft, una sala de juegos, un despacho o una sala de estar. La decoración actual encuentra siempre excelentes recursos para optimizar ese espacio.

Atrás quedaron las buhardillas oscuras y sin apenas ventilación. Se han transformado en un espacio bohemio en el que se puede instalar todo tipo de mobiliario sin que falte de nada.

Cuando los metros son escasos, lo más adecuado es que los compartimentos sean testimoniales, sin cerrar por completo cada zona de la casa. Así logrará que el espacio se multiplique.

Lejos de lo que se pueda pensar, hay buhardillas con acceso a espléndidas terrazas y espacios abiertos. Precisamente, la cercanía de la luz permite que las plantas crezcan sin problemas en cualquier punto y nos facilita la tarea de su cuidado.

En los hogares con espacio, los interioristas apuestan por desnudar la arquitectura dejando que las vigas de madera que sostienen la cubierta formen parte de la decoración. Decapadas, al natural o pintadas constituyen un elemento acogedor que aportan calidez a la decoración.

PARA DORMIR

El dormitorio principal suele tener en los espacios abuhardillados su lugar estratégico. Un tejado a dos aguas marca una amplia zona de sosiego. Lejos de los ruidos de la casa, y aprovechando una zona tan diáfana, la ducha o la bañera pueden formar parte de un área en la que todo se integra y los límites no existen.

A veces la luz no es un problema, otra la disposición de las ventanas tiene que ser directamente sobre el techo. La mejor manera de maximizar la luz es pintar las paredes de blanco o en un verde agua.

Otro de los trucos para ganar en luminosidad cuando no abunda tiene que ver con la colocación del pavimento. Instale las láminas del parquet o el elemento por el que se decida para el suelo de manera que sigan el recorrido de la luz.

Lo recomendado es situar el cabecero en la zona en la que la altura del techo se vaya reduciendo; eso sí teniendo en cuenta no llegar hasta el límite y que corra el riesgo de golpes al incorporarse.

EN LAS ALTURAS

Aunque abuhardillados, los techos altos ofrecen la posibilidad de crear dos ambientes gracias a los cambios de altura en el suelo: un elemento especialmente utilizado en los salones y que permite orientar la zona de estar del área de comedor donde mesa y sillas se sitúan con amplitud.

Evite colocar lámparas que cuelguen en la zona de la pendiente de la cubierta, ya que no favorecen el ambiente. Decántese por luminarias de pie, encastrados o focos direccionales.

Donde los espacios se reducen al extremo no hay razón para que la decoración se vea minimizada. Hay casos en los que el fondo permite construir un pequeño armario que sirva como zapatero o como trastero, una manera de descongestionar el espacio con elementos que no se utilizan a diario.

Pequeñas estanterías se acoplan desde el suelo hasta el techo, de forma que libros, CD’s y películas encuentran un espacio perfecto en el que colocarse. Sin olvidar que un mueble con cajones, estilo cómoda baja, también es una opción de lo más aconsejable. En este área los muebles a medida le ahorrarán muchos quebraderos de cabeza.

ENCANTO

La cocina tiene un encanto especial en estos espacios tan característicos y en ningún momento la merma de metros hacia arriba es un handicap para disfrutar de la buena mesa.

Los muebles van haciendo escala hasta que el techo alcanza su altura habitual; la luz entra a raudales e incluso, una propuesta de algunas firmas, incluyen una pequeña mesa y banquetas si lo que decide es no desplazarse o instalar aquí la zona de comedor. Además, se atreve a romper con la idea de colocar una lámpara de techo en pendiente.

Otra propuesta incluye colocar limoneros en una cocina a la que no le falta ningún electrodoméstico y la que las ventanas se amplían desde el techo hasta media pared. Una cascada de calidez.

Las estanterías abiertas donde se sitúan los platos, tazas y demás menaje permite darles utilidad sin formalismos. Toda una mezcla que combina los metalizados en los muebles y electrodomésticos, con suelos de barro y una mesada imitando madera con lo que se imprime un aire romántico muy actual.

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