En Rosario
Cruento asalto a un comercio
Agentes policiales acudieron en gran número al lugar para asegurar la escena y dar lugar a los peritajes.
Foto:El Litoral
Un policía que estaba de civil abatió a tiros a un malviviente. Ocurrió en un negocio de venta de productos de granja.
Redacción de El Litoral
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Ayer en Rosario, un negocio de venta de productos de granja fue escenario de un sangriento asalto, el que culminó con un delincuente abatido.
El hecho ocurrió a primera hora de ayer, en un local de venta de huevos, ubicado en Deán Funes 3676, en el sudoeste rosarino, donde se encontraba un policía vestido de civil ya que trabajaba como vigilador del lugar.
Según las fuentes, todo comenzó minutos antes de las 7, cuando al lugar arribó un camión procedente de la ciudad de Crespo con un cargamento de huevos.
Quien salió al encuentro del proveedor fue un joven (hijo de la dueña del comercio) que lo hizo acompañado por el agente de custodia.
Pero en momentos que descargaban la mercadería irrumpió en la escena un hombre armado que entró al comercio y robó unos 1.400 pesos de la recaudación, pero la maniobra fue advertida por el custodio.
De acuerdo con el relato de este policía, en ese momento se produjo un enfrentamiento armado, en el que el sospechoso le disparó con una pistola 9 milímetros, tras lo cual corrió hacia la calle donde lo aguardaba un cómplice en moto.
Para los investigadores, cuando el sindicado ladrón se disponía a escapar, recibió un balazo en el tórax y cayó muerto en el lugar, mientras que el otro sospechoso huyó.
El fallecido fue identificado por los pesquisas como Héctor Manuel Rivero (32), quien contaba con antecedentes por robo a mano armado y hacía pocos meses había fugado de una cárcel de Rosario.
El policía que abatió a Rivero es un suboficial de la Brigada de Orden Urbano, de 34 años, y con diez de antigüedad en la fuerza. Fue indagado por homicidio por el juez de Instrucción Gustavo Pérez de Urrechu, quien estuvo en el lugar y dispuso que siguiera en libertad mientras se investiga el caso.
Según fuentes policiales, los asaltantes eran al menos dos que llegaron en sendas motos. Al parecer los acompañaba una chica que se quedó afuera del negocio. Los dos hombres obligaron al policía y a uno de los transportistas a entrar al local, donde también redujeron a la dueña del comercio. Luego le dijeron al suboficial que se arrojara al piso y “el policía se recostó sobre su arma para que no la advirtieran”.
Luego los maleantes llevaron al transportista y a la dueña de casa a la cocina, donde reunieron una suma estimada entre 1.000 y 1.500 pesos. “En un momento el policía se movió, los ladrones se dieron cuenta y uno efectuó un disparo con un arma 9 milímetros. El empleado policial repelió la agresión y se originó un enfrentamiento”, dijo un vocero policial.
De acuerdo con constancias del caso se realizaron en total cinco disparos, dos de ellos del arma del malviviente. Rivero, según el relato de las víctimas a la policía, era el que llevaba el arma y la voz de mando. Recibió un balazo con orificio de entrada en la zona costal derecha y salió del negocio.
Al parecer los disparos continuaron en la vereda, mientras huía en moto hacía la plaza. En ese trayecto los policías de la División Judiciales que llegaron al lugar identificaron y marcaron con cartones numerados las vainas servidas que quedaron como huellas del fatal asalto.