Poemas de José Duimovich

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“Nubes”. Foto: Amancio Alem

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Verano:

La alegría revienta entre las uvas;

los frutos me someten su esperanza madura

y mis deseos parten

hacia dios o hacia nunca.

Las nubes tienen memoria de belleza

extrañas criaturas

atraviesan

esa nada inocente.

Sólo un instante

ese relámpago infiere felicidad al distraído,

y me parece la única certeza solitaria.

Vuelvo a mi cuaderno de trabajo

eso es la espera.

Cuando sucede la costumbre

 

Para que asuma la mañana

la voz delgada de una niña

fue necesario eliminar

síntomas del todo desdichados,

fue imprescindible el conocimiento

de materias que integran la desgracia.

Ahora todo se ha resuelto:

la luz cumple su oficio, los patios

consideran normal tanta esperanza,

renuévase el verano, se eliminan

algunas extraordinarias sensaciones.

Cuánto mejor hubiera sido

no sobrevivir a su partida.

Pero el tiempo nos acostumbra, somos seres

inventados, para las palabras

resignación, olvido,

somos decididamente inútiles

para soportar una ausencia inmortal.

Qué lejos está el día

en que la pequeña muerta nos miraba

con sus ojos agrandados.

Conociéndonos hasta el fondo, dispuesta

para iniciar el viaje espléndido

que la conduciría lejos,

infinitamente lejos,

más allá del cansancio, del escarnio

que amablemente soportamos.