La provincia discriminada
Es de público y reiterado conocimiento la discrecionalidad con que el gobierno nacional maneja la asignación de recursos, por efecto de su concentración a través de un esquema recaudatorio distorsivo de las pautas de coparticipación, artimañas administrativas como la subestimación presupuestaria de los ingresos, una total e incontrolada arbitrariedad en el manejo de los excedentes resultantes a través de la reasignación de partidas mediante los llamados “superpoderes”, y la rigurosa aplicación de un mecanismo disciplinario de premios y castigos.
En los últimos días, el análisis del proyecto de presupuesto nacional realizado por legisladores santafesinos comprobó una vez más la vigencia de estos parámetros, y la ofensiva discriminación que padece nuestra provincia en la previsión de fondos para obras públicas, en abierta contradicción con el volumen de su aporte fiscal a las arcas públicas.
Según se detalló, el proyecto contiene 56 obras a realizarse en el territorio de la provincia de Santa Fe, por un total de 261 millones de pesos. Pero sobre este total, solamente una decena tiene prevista una ejecución para el ejercicio 2011 que supere el 10 por ciento. Incluso, ocho de ellas son rutas nacionales, como derivación de los contratos de concesiones viales.
Mientras tanto, obras emblemáticas e históricamente reclamadas, como el puente Reconquista-Goya en el norte y la autovía Rosario-Rufino en el sur, sólo tendrán una ejecución presupuestaria del 1 %; medida que se mantendrá para los dos años siguientes. El puente Santa Fe-Santo Tomé y la transformación en autovía de la tristemente célebre Ruta 11 se suman a las recurrentes posposiciones.
Otro cálculo que permite dimensionar la postergación es que, con las previsiones establecidas, las obras comprometidas para la provincia requerirán más de dos décadas para concretarse. Montos y plazos diametralmente opuestos a los que benefician a otros distritos, gobernados por administraciones afines al gobierno central.
El análisis efectuado por los legisladores santafesinos permite tomar en cuenta otras comparaciones igualmente irritantes. Si se relacionan los montos dispuestos con la respectiva densidad poblacional, resulta -por ejemplo- que por cada peso que proporcionalmente recibirá un habitante de Santa Cruz para obras públicas, cada santafesino percibirá menos de siete centavos.
La escandalosa ecuación se traslada también a otros planos, como la distribución de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN). En ese rubro, Santa Fe recibió 29 centavos por habitante en lo que va del año, contra los 4 de Buenos Aires, los 2,3 de Santa Cruz o los exorbitantes 226,7 que fueron a parar a La Rioja.
Imputaciones presupuestarias meramente testimoniales, incumplimiento de compromisos y obligaciones legales, y marcado retaceo de recursos, establecen el marco en el que el progreso efectivo de una comunidad dependa de la discrecional gestión de intereses del gobierno central.




