Una mesa sin patas
Una mesa sin patas
La Comisión de Enlace parece encaminarse hacia un terreno borroso. Ante el nuevo escenario político nacional, la Federación Agraria parece cortarse sola.
Federico Aguer
Según trascendió esta semana, correría serio riesgo la continuidad de la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias, o Mesa de Enlace, como se la conoció comúnmente desde el año 2008, cuando las cuatro entidades del campo cerraron filas para frenar el embate kirchnerista por el aumento de las retenciones a las exportaciones.
“No nos une el amor, sino el espanto”, se cansó de repetir Eduardo Buzzi, referente de la Federación Agraria Argentina, agrupación que representa a los eslabones más débiles de la producción agropecuaria. La entidad, que llegó a apoyar los comienzos de la gestión de Néstor Kirchner, luego se distanció por diferencias cada vez más notorias con la política oficial para con el sector.
En el año de los piquetes, las diferencias históricas quedaron de lado para defenderse entre todos. “El campo”, esa entelequia inventada por algún político de ciudad, intentó demostrar que eran muchas realidades a la vez, y que “la ciudad” en particular y el país en general dependían de él para subsistir.
Luego del ascenso a la Cámara Baja de los “agrodiputados”, se auguró una rápida solución para los temas que el sector reclamaba. No fue así. Los chacareros aprendieron que no es lo mismo militar al frente de una entidad sectorial que lidiar con los vericuetos de la política grande. Proyectos como la reforma de la ONCCA, la eliminación y/o segmentación de las retenciones y otros transitan los lentos pasillos de las comisiones, sin soluciones a la vista.
El escenario sigue sumando elementos adversos a la conjunción de ruralistas. La creación de un Ministerio de Agricultura, con un funcionario de alto perfil a la cabeza que se ha mostrado negociador, hábil y con ambiciones, bajó los decibeles del conflicto y, sin llegar a recomponer el cuadro, parece aumentar la grieta, y muestra a un Buzzi más abierto a recibir ayuda, mientras que Biolcati y Llambías ya manifestaron que van a esperar el fin del mandato del actual gobierno nacional para sentarse a negociar. El lanzamiento de un Plan Agroalimentario Nacional, aunque más “humo” político que un proyecto concreto para el campo, asestó otro golpe al mentón a la agrupación ruralista.
Con la muerte de su principal rival, la Comisión de Enlace se encamina a un panorama distinto, más parecido a lo que ocurría antes de 2008, con un contexto mundial espectacular para los granos y la carne, que seguramente harán que cada una vuelva a trabajar por su lado.