La experiencia que dejó la enfermedad en Hersilia
La experiencia que dejó la enfermedad en Hersilia
Cómo manejar un brote de dengue
La pediatra Romina Galeano trabaja en el pueblo que el año pasado tuvo más de 700 casos. Sostiene que la prevención en los meses cálidos es fundamental. Y que hay que tomar conciencia de que el mosquito transmisor “está en nuestro hábitat”.

Cuidado. Los recipientes o cacharros donde se acumula agua son lugares propicios para el desarrollo del Aedes.
Foto: Archivo El Litoral
De la Redacción de El Litoral
En abril de 2009, Hersilia fue noticia nacional: alrededor de 700 habitantes sufrieron en carne propia los efectos del dengue. Sin embargo, un año y medio más tarde, cuando la llegada de los meses cálidos pone otra vez a la enfermedad en agenda, en esa localidad del departamento San Cristóbal las perspectivas son otras. “Desde que se produjo el brote, con todas las medidas tomadas para eliminar el vector, no hubo casos nuevos”, explicó la Dra. Romina Galeano.
Galeano es médica pediatra y forma parte del plantel de profesionales que trabaja en el Samco de Hersilia, un centro “pequeño, con capacidad para diez camas”, cuenta. La especialista participó en las 13ras. Jornadas de Pediatría del Litoral, que se realizaron recientemente en Santa Fe, para compartir con sus pares la experiencia del año pasado en un pueblo que “quedó conmocionado con una enfermedad que no esperaba tener”, recuerda. O, al menos, no con tal impacto.
Superado el choque, una de las reacciones iniciales que tuvo la comunidad fue “unirse” para conformar un foro de lucha contra el dengue, integrado por varias instituciones locales junto a la comuna. Para Galeano, ésa fue “una de las cosas importantes que se lograron, tras aceptar que buena parte de la población tuvo diagnóstico positivo de dengue”.
Acciones
“En los casos que nosotros tuvimos no hubo muertos, ni gente grave ni comprometida, pero sí una población infectada que en este momento tiene que evitar tener un nuevo brote”, afirmó la pediatra. Por eso, ante la proximidad del verano (una estación que tiene las condiciones apropiadas para facilitar la reproducción del mosquito) ya están previstas las acciones.
“Estamos con toda la iniciativa para empezar la nueva campaña en noviembre”, indicó. Y apuntó que, si bien “la población está concientizada, debemos evitar volver a tener la enfermedad”.
Entre las medidas más importantes figuran el descacharrado -es decir, la eliminación de recipientes que puedan acumular agua-, la fumigación y la utilización de repelentes. “Se va a hacer un trabajo casa por casa con la colaboración de la comuna”, explicó la pediatra. Además, tras la experiencia del año pasado se trabaja marcadamente en la concientización.
“Lo fundamental es eliminar el vector: si no tenés vector, no vas a tener enfermedad. La acción primaria es la eliminación de recipientes o reservorios donde pueda estar el mosquito y la segunda es la información o comunicación fluida con la gente”, un trabajo que se hace en sintonía con las autoridades sanitarias, destacó.
Aprendizaje
Consultada sobre la enseñanza de una experiencia como la del año pasado, la pediatra manifestó que “lo más importante es que la gente sepa que el dengue es una enfermedad que está con nosotros, en los meses cálidos, ya que el mosquito está en nuestro hábitat”.
Por este motivo, es necesario que la gente que estuvo enferma “no se vuelva a infectar con nuevas cepas o nuevos tipos de dengue. El tipo de dengue que hubo en la población fue de tipo 1, el que predominó en todo el país. Pero hay casos en todos los países limítrofes de tipos 2 y 3, que son los que hay que evitar”, advirtió la Galeano.
Agua potable, una carencia estructural
Entre los motivos que tornaron más vulnerable a Hersilia en lo que respecta al dengue aparece la falta de agua potable en los domicilios, lo que obliga a los habitantes a almacenar recipientes con agua de lluvia. “Ésos eran los reservorios de las larvas, que estuvieron años conviviendo con nosotros”, explicó Galeano.
La situación -según la pediatra- se remonta a más de una década atrás, cuando la localidad se vio expuesta a un brote de hepatitis y la gente empezó a guardar agua de lluvia. Al respecto, consideró que no se tomaron aún las medidas necesarias: “Tuvimos un brote de dengue y todavía no tenemos agua potable”, apuntó. Y dejó en claro que la gente del pueblo hizo todo a su alcance para prevenir la enfermedad. Ahora, lo que resta son medidas estructurales.