Palabras que pierden letras ( III )

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Enrique José Milani

Como aún han quedado cuestiones en el tintero relativas a este tema que ya hemos desarrollado en dos notas anteriores, le dedicaremos esta última. Los numerales uno y ciento se convierten en un y cien cuando preceden al nombre; v.gr.: un centavo, cien euros. Entre ellos y el sustantivo se puede interponer un adjetivo: un mísero centavo, cien poderosos euros. Lo mismo sucede con veintiuno: veintiún años; pero veintiuna horas. Igualmente si aparecen junto a otro cuantificador: ciento treinta y un días; ciento treinta y una horas. Es error- cuando menos, forma arcaica- apocopar el femenino, aunque es muy común oír: veintiún semanas, cincuenta y un localidades, etc.

Si ciento no precede al nombre como adjetivo, o se usa como nombre, será incorrecta la apócope. Debe decirse: una vez y otras ciento; los muertos pasaron de ciento (en este caso también se acepta cien; ¿Cuánto quieres? Ciento (ídem); A diez pesos el ciento (ídem); Ganó el ciento por ciento (ídem); La página ciento (ídem). Actualmente se aceptan las dos formas.

A veces se prefiere “un centenar’ en lugar de ciento: un centenar de jóvenes manifestantes, y no “un ciento de jóvenes manifestantes’. En “unas cien liras’ significa “aproximadamente’; en “unos cientos de liras’: “varias, unas pocas liras’. Se usa “un ciento’ como sustantivo y no “un cien’.

“Primero, tercero, y postrero’ pierden la vocal final delante de sustantivo singular: primer acto, tercer capítulo, postrer adiós. No se recomienda la apócope ante sustantivos femeninos: la primer pelea, la tercer jornada, la postrer despedida.

Los indefinidos “alguno y ninguno’ si preceden , aun no inmediatamente, al sustantivo masculino en singular, pierden la “o’: algún señor, ningún signo, algún buen señor, ningún apreciable signo.

Y ahora el adverbio “recién’ va a acaparar toda nuestra atención. No se ponen de acuerdo los expertos respecto de su uso. La Academia lo da como apócope de “reciente’, mientras que gramáticos y especialistas lo presentan como abreviación de “recientemente’. Parece más lógico que lo sea de “reciente’, pues deriva del latín: “recens- entis’. El lenguaje culto prefiere la forma “recién’ siempre que se anteponga a los adjetivos o participios pasivos: recién llegado, recién despierto, recién caída. Sin embargo, en América y, particularmente, en la Argentina se emplea antepuesto al verbo en forma conjugada: Recién apareció por aquí, Recién se enteraron. Otro empleo calificado de vicioso, es ante adverbios o expresiones adverbiales de sentido futuro o de posterioridad: Recién mañana se sabrá ( es decir, “ no se sabrá hasta mañana’); Llegaremos hasta allí, recién entonces se sabrán sus alcances (“recién’ equivale a “ no antes’ o “sólo entonces’). En síntesis, todos los usos aquí explicados son aceptables, sea que lo respalde el prestigio de unos pocos o el empleo extendido de innumerables hablantes y escribientes, incluidos excelentes autores y hasta gramáticos.

“Recientemente’ nos lleva a los adverbios terminados en mente. Con respecto a su uso debemos decir que si la base sobre la que se forman tiene tilde, la conserva cuando se le agrega la terminación mente: hábilmente, trágicamente, únicamente; de lo contrario, no la adquieren: sutilmente, terriblemente, tenazmente, etc. Cuando debamos coordinar dos o más adverbios de esta clase, los entendidos y el buen gusto aconsejan escribir plenamente sólo el último: Respondió elegante, serena y contundentemente; Dibuja rápida pero defectuosamente. Ponemos aquí punto final, no sólo para esta nota sino también para el tema sobre los vocablos que pierden algunas letras en ocasiones especiales.