Edición del Lunes 03 de enero de 2011

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Dos vetos y una polémica abierta - Edición Impresa - Área Metropolitana Área Metropolitana

Plusvalía urbana y emergencia laboral

Dos vetos y una polémica abierta

El intendente observó parcialmente el concepto de plusvalía incluido en el nuevo Reglamento Urbano. El tema, que demandó horas de debate legislativo, había dividido las aguas en el oficialismo. Rechazo a la declaración de emergencia laboral, lograda por la oposición.

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De la redacción de El Litoral

area@ellitoral.com

El intendente Mario Barletta vetó parcialmente los inciso “a” y “d” del artículo 100 de la ordenanza Nº 11.748 referida al nuevo Reglamento Urbano de la ciudad, sancionada por el Concejo. El apartado en cuestión alude al concepto de plusvalía urbana -que reconoce el aumento del valor del suelo debido al proceso de urbanización-, y los supuestos por los cuales se debían realizar convenios urbanísticos para la recuperación -por parte del Estado municipal- de esas plusvalías.

A su vez, Barletta vetó una ordenanza que había sido sancionada sólo con los votos de la oposición en el cuerpo legislativo -durante la última sesión de año-, y que declaraba la emergencia laboral en el ámbito del municipio (ver nota aparte). El empleo precarizado fue otro flanco de polémicas y fuertes cruces políticos.

Plusvalía y diferencias

La discusión del Reglamento Urbano en el Concejo se había trabado en el punto de los convenios urbanísticos, dilatando su aprobación. Las diferencias se dieron en el seno del propio interbloque oficialista. El reglamento se aprobó finalmente el pasado 13 de diciembre, y días atrás el Ejecutivo hizo las observaciones parciales, bajo el argumento de que “se necesitan de una profundización en el estudio (de la plusvalía urbana, y su implementación efectiva) y de mayores precisiones normativas, ante la eventualidad de que resulte fáctica o jurídicamente imposible su aplicación”.

Los dos incisos observados ”son de aplicación muy general y ocasionan situaciones de incertidumbre“, dijo José Corral, y ejemplificó: “Cuando dice “por encontrarse en inmediaciones de importantes intervenciones públicas o privadas’, ¿á qué se refiere?; ¿a cuántos metros se considera inmediaciones? ¿Qué sería una intervención importante? Podría entenderse que si el municipio mejora la iluminación de una cuadra, esos vecinos tendrán que pagar plusvalía. Faltan precisiones para su implementación”.

El presidente del cuerpo explicó que “el municipio tiene la potestad de regular las condiciones de urbanización y el uso del suelo, y eso no lo autoriza a apropiarse de un eventual mayor valor generado por una norma que alcanza a todos ni a que un privado reclame una indemnización en caso de obtener un menor valor de su propiedad”. Si bien la minusvalía no fue incorporada, de quedar la norma como salió del Concejo “podría habilitarse la discusión”, advirtió el ex secretario de Gobierno de Barletta.

Además, el decreto que determina la observación parcial de los dos incisos argumenta que “las normas que graban esa plusvalía son de naturaleza tributaria con finalidades parafiscales, y por lo tanto graban la mayor propiedad o ganancia obtenida por hechos externos, no siempre derivados del accionar municipal”. En palabras de Corral: “Si hay zonas que van a tener un mayor valor, el Estado debería apropiarse del mismo a través del sistema tributario (impuesto a la riqueza, por ejemplo)”.

Incisos

En el inciso “a” estaba contemplado el argumento de base de la plusvalía urbana, e implicaba los supuestos centrales por los cuales se debían celebrar convenios urbanísticos entre Estado municipal y privados. “Aludía a todo acto político-administrativo -relativo a la aplicación del régimen del uso del suelo, nuevos parámetros urbanísticos, etc.- que llevara a un particular a un uso más rentable y a un mayor beneficio de su inmueble”, explicó a El Litoral Carlos Suárez.

“Si tengo una casa en una zona urbana que se revaloriza, en base a cambios del factor ocupación del suelo y la nueva zonificación, debía aplicarse la renta diferencial. Por ejemplo, en la zona del Parque Federal que quedará remozada, los inmuebles aledaños se revalorizarán. Aquí los propietarios se veían beneficiados por intervención del Estado, entonces debían retribuir una parte de esa revalorización de sus propiedades al Estado. Esto se vetó”, dijo el edil.

La otra observación parcial corrió para el inciso “d”, que llevaba a celebrar convenios urbanísticos en casos de nuevas edificaciones que, por estar en inmediaciones de “importantes intervenciones públicas o privadas”, se vieran beneficiados por externalidades sociales, ambientales y urbanísticas.

A su vez, quedaron vigentes dos incisos (“b” y “c”), los cuales establecen que se podrán celebrar convenios urbanísticos: 1) en caso de excepciones a la normativa vigente que impliquen autorizaciones de mayor aprovechamiento de parcelas; y 2) Cuando se trate de nuevas urbanizaciones o reconversiones urbanas en zonas urbanizadas. Sólo en estos dos casos el municipio, mediante un convenio, sí podría recuperar la plusvalía.


¿Vuelta al Concejo?

“Nosotros tenemos la plena certeza de que, en términos redistributivos, la plusvalía es una herramienta valiosa y aplicable”, reafirmó Suárez, al tiempo que estimó: “Cuando se retomen las sesiones del Concejo, este tema volverá al recinto seguramente. El veto podrá ser rechazado, o podrá “pulirse’ el artículo sobre plusvalía, mejorarse, precisarse. Necesitamos que la norma sea clara para los inversores y para los vecinos”, cerró.

 


Lunes 03 de enero de 2011
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