DISTINTOS BARRIOS, DISTINTOS PRECIOS

Las cuotas de las guarderías vienen con un 25% de aumento

Las cuotas de las guarderías vienen con un 25% de aumento

La responsabilidad de las guarderías es enorme. Los padres les confían lo más preciado que tienen: sus hijos. Foto: Archivo El Litoral.

Las tarifas dependen del barrio, la cantidad de horas y los servicios ofrecidos. Las cuotas llegan hasta $350. En algunos establecimientos ya no hay más cupo.

 

De la redacción de El Litoral

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Marzo y abril son los meses de mayor demanda en los jardines infantiles. Es que estos lugares se han convertido en una necesidad para los padres que trabajan (o estudian) y no tienen con quién dejar a sus bebés.

Así como los transportes escolares, útiles y la ropa han tenido aumentos, algunos jardines maternales ya subieron los precios de sus matrículas y cuotas mensuales. Otros advierten que lo harán el próximo mes.

En promedio, los incrementos rondan el 25% y, según los directivos de las instituciones, responden a la suba de salarios y alquileres.

En 2010, las cuotas en un jardín de barrio arrancaban en $ 150 mensuales y llegaban hasta $ 250 en el centro y sur de la ciudad. Este año, los jardines más baratos cuestan $ 180 por mes, mientras que en el centro-sur pueden alcanzar $ 350.

Además de la zona, influyen en el precio la cantidad de horas y los servicios que ofrecen. Generalmente las jornadas son de cuatro horas diarias, aunque se puede extender si se paga un plus. Lo mismo sucede con la colación de los chicos. Mientras que en algunos institutos cada nene tiene que llevar lo que come, en otros le dan a los padres la opción de pagar cerca de $ 40 por mes para incluir el desayuno o merienda.

“El año pasado pagábamos $ 240 por cuatro horas por día. Este año la cuota subió a $ 280 y además nos cobran $ 40 por la merienda. Así que en total pagamos $ 320”, contó Luis G., papá de Delfina.

Única opción

“A fines de febrero, principio de marzo, los padres comienzan a buscar jardín. Por lo general, primero se ocupan de los gastos de sus hijos más grandes, que ya van a la escuela, y después se preocupan por el jardín”, comentó Roxana Ignogna, directora de Burbujas.

Año tras año, aumenta la demanda en los establecimientos infantiles.

“No tuve opción. Mi hijo, Martín, tenía que ir al jardín porque yo trabajaba de mañana, mi marido, mi mamá y mi suegra también, así que no tenía a nadie que lo pudiera cuidar todos los días. Así que lo tuve que mandar al jardín desde los dos meses y a Catalina desde los seis meses”, contó Virginia Chekirdimian, una joven mamá que manda a sus hijos a La Ronda.

“Nosotros teníamos intenciones de mandar a Santino a la guardería recién a partir del año y medio, pero cuando él tenía 9 meses, la chica que lo cuidaba empezó a faltar a cada rato. Y yo tenía que ir a la facultad a dar clases y tomar exámenes, por eso lo empezamos a llevar a una guardería. ¡Apenas si gateaba!”, relató Eva Rueda, otra mamá profesional.

Esta situación es compartida por muchos padres: tienen que trabajar y el jardín es el único lugar donde dejar a los chicos durante sus horas de ausencia.

89

jardines

están habilitados por la Municipalidad en la ciudad de Santa Fe.

$180

cuesta

un jardín infantil de barrio por cuatro horas diarias. En el centro y sur de la ciudad, los precios ascienden hasta $ 350 mensuales.

Aprender y compartir

Además de por cuestiones laborales, los padres envían a los niños a los jardines para que puedan aprender y socializar.

“Siempre tuve la idea de mandarlo a guardería después de que cumpliera un año porque creo en la educación sistematizada. Las buenas guarderías los organizan, los estimulan y los chicos la pasan bien”, opinó Eva Rueda, mamá de Santino, quien espera el nacimiento de Julián.

“Es impresionante lo que los chicos aprenden en el jardín: son más desenvueltos, se largan a caminar y a hablar, aprenden a jugar con otros chicos. Yo lo veo con mi nena, Delfina, en comparación con los hijos de amigos que no los mandan al jardín”, señaló Luis G.

“Cuando son muy chiquitos, los papás los dejan en el jardín porque trabajan. Cuando ya tienen más de un año, los traen para que socialicen y aprendan. Tenemos talleres, música, educación física, natación, inglés y computación”, detalló Gorriti.

Finalmente, la mamá de Martín y Catalina compartió su reflexión con El Litoral: “Hay que pensar qué es lo mejor para los chicos. Yo podía dejarlos cada día con una persona distinta que me los cuidara: un día acá, otro día allá. Pero no me parecía justo para mis hijos tenerlos de acá para allá como maletas. Entonces, el jardín, y especialmente La Ronda, me pareció la mejor opción. Y no me equivoqué: estoy tranquila porque sé con quién están y cómo los cuidan”.