Golazo y polémica: ¿pudo hacer algo Pozo?

La pelota dobla

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50 goles en Boca y 18 de tiro libre en su carrera: los números de Juan Román Riquelme son para respetar. Es más, el equipo de Falcioni hacía 464 minutos que no marcaba goles.

Foto: Luis Cetraro

Algunos entienden que hubo responsabilidad del arquero de Colón. El Litoral consultó voces especializadas, pero para quien firma la nota no tuvo nada que ver.

 

Darío Pignata

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Hacía un año que no marcaba un gol, desde abril del año pasado cuando Boca goleó 4-0 a Arsenal en La Bombonera. Hacía un año y pico que no marcaba de tiro libre, porque el último antecedente fue el 9 de noviembre de 2008, también contra Arsenal por 1-0. Sin embargo, en el peor momento de Boca en los últimos tiempos, Riquelme frotó la lámpara en Santa Fe con un golazo. El mal acusado de pecho frío mostró un botín caliente: fue el mejor, la pidió siempre e inventó una obra magistral. No es el que jugaba con Bianchi y pasaba a los rivales como muñequitos, pero ayer le alcanzó para marcar diferencias en el Cementerio.

El “Negro” Gamboa dijo que “Riquelme hizo un gol de otro partido”, recordando que antes del pitazo tanto el “10” de Boca como el DT de Colón se abrazaron con afecto. El mejor de Colón, Sebastián Prediger (compañero de Juan Román en Boca), expresó a la pasada: “Ni sé por dónde pasó la pelota. Sabíamos que Riquelme podía hacer eso y lo hizo nomás”. Diego Pozo elogió al “10” con un “si se levanta bien, como hoy, te marca diferencias en cualquier cancha”. El “Lobo” Ledesma habló de cómo entró el balón: “Bajó rapidísima la pelota... hizo un efecto muy raro”. Para decorar, Falcioni se rindió a los pies del “10”, lejos de cualquier polémica: “El tiro libre fue un golazo, mérito de Román”.

El otro día hablaba con unos amigos de lo poco que se patea arco en el fútbol argentino. Vale para el golazo de “Bichi” en Mendoza y corre para lo que hizo ayer Riquelme. En la cancha, sin TV, la primera impresión, por cómo estaba parado Román era que el derechazo lo había colgado a Pozo en el segundo palo. Hubiera sido más lógico que lo que hizo, algo totalmente ilógico, propiedad exclusiva de los grandes como Riquelme.

¿De qué jugadores se puede esperar que, parados para patear el centro, le peguen de ahí al arco? Hoy, en la Argentina, sólo tocan Juanes: Riquelme en Boca y Verón en Estudiantes.

El Litoral consultó, antes de fijar su opinión, a dos colegas radiales: Hugo Sánchez y Fabián Mazzi. Cada uno defendiendo su postura coinciden en algo: aún parado en el primer palo, hubiera sido imposible sacar la bola por dos cosas. Por un lado, cómo entró la pelota; por el otro, la violencia y el lugar en el recorrido.

“A los goles lindos hay que mirarlos”, patentó alguna vez en estas tierras el “Loco” Hugo Orlando Gatti, arquero de Unión en el ‘75, justo después de quedar clavado ante un gol de lejos en un clásico con Colón. Por estilo y sobriedad, Pozo está en la otra vereda. Es más, ya no se ven arqueros como Gatti, a pesar de las ventajas que ahora tiene el reglamento.

Algunos pensaron, incluso, que el balón se había desviado en Damián Díaz, el único que improvisó una mini-barrera. Otros argumentan, justamente, que debió poner dos o tres en la cobertura para no descuidar tanto el primer palo.

Se dice, habitualmente, que “detrás de cada gol siempre hay un error”. No comparto la frase, creo que hay goles que son propiedad exclusiva del recurso técnico de quién lo hace y eso pasó ayer en Colón. Porque Riquelme pensó en hacer lo que nadie pensaba pero además transformó la teoría en práctica con una perfección asombrosa: pegándole muy cerca del estilo “tres dedos” —un poco más de lleno, con algo más del empeine—, saliendo el balón con violencia y precisión.

Si Passarella dijo que en la altura no dobla, acá la pelota dobló, justo antes de llegar a Pozo. Y se metió cerca del ángulo alto, imposible a esa altura de atajar. ¿Cómo lo hubiera evitado?: si estaba parado unos metros adelante del primer palo, para cortar el recorrido. Aquí bien vale preguntarse: ¿qué arquero espera un centro en ese lugar? La respuesta es “ninguno”. Haber puesto tres hombres en barrera implicaba perder hombres para el mano a mano de un área que estaba repleta de cabeceadores.

Por estos goles y estas atrapantes discusiones, el fútbol es tan lindo. Lo que está claro es que lo que hizo ayer Riquelme no es algo que se vea todos los días en el fútbol argentino. Es más, lamentablemente, cada vez se ve menos. Como si los jugadores de hoy tuvieran miedo de patear al arco desde lejos.

La pelota dobla

No salió el gol... Entre los dos capitanes, se juntaron en este abrazo varios años (75) y más de 500 goles. El “Titán” Martín Palermo y el “Bichi” Esteban Oscar Fuertes. Ninguno de los goleadores pudo anotar: al de Boca le quedó una de cabeza, al de Colón ninguna. Foto: Amancio Alem

La pelota dobla

Para agarrarse la cabeza. Lucas Acosta armó un revuelo con la pelota los minutos que estuvo en campo: le pegó dos veces de media distancia y se “comió” uno de cabeza que pareció gol. Por eso el gesto, de no creer lo cerca que pasó el balón. Foto: Mauricio Garín

 

/// análisis

NO

Nada que hacer

Hugo Sánchez

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Diego Pozo no tiene ninguna responsabilidad en el gol de Riquelme, porque el arquero de Colón hace la lógica —como todo arquero— que es esperar el centro al área. El que hace la ilógica es Riquelme, por patear al arco desde un lugar donde pocos patean. Es más, pienso que si Pozo está parado en el primer palo, tampoco la saca, por el dibujo que hizo la pelota y la forma en la cual entró. Un golazo, mérito todo de Riquelme.

Comentarista de LT 9

Descuidó el primer palo

Fabián Mazzi

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Con el “Flaco” Bergesio coincidimos ayer en la transmisión: 50 por ciento de Riquelme y 50 por ciento de Pozo, por no armar barrera, por lo menos poner dos hombres. Descuidó demasiado el primer palo, entonces era imposible llegar. De todos modos, donde la pone, creo que no llegan tres arqueros juntos. Una cosa no invalida la otra: mérito de Riquelme y responsabilidad “a medias” de Pozo.

Relator de LT 10