Edición del Sábado 09 de abril de 2011

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Pescando al ahogado - Edición Impresa - Artes y Letras

Pescando al ahogado

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Por Cecilia Romana

 

“Castellani crítico. Ensayo sobre la guerra discursiva y la palabra transfigurada”, de Diego Bentivegna. Ediciones Cabiria. Buenos Aires, 2010.

Leonardo Castellani nació al norte de Santa Fe, más precisamente en Reconquista, un 16 de noviembre de 1899. De la misma forma que el tiempo se encargó de enterrar la primera fundación de don Juan de Garay en nuestras tierras, los años fueron ahogando la voz potente y original de este sacerdote jesuita, convirtiendo su nombre en una palabra hueca.

Pero Castellani fue un escritor prolífico, insólito en nuestro medio. Un crítico intrépido, cuya audacia le valió el exilio y quizás también, el olvido.

Tomando la posta de su interesantísima visión intelectual, Diego Bentivegna aborda su obra en Castellani crítico. Ensayo sobre la guerra discursiva y la palabra transfigurada, un libro esencial para ubicar a nuestro autor en tiempo y espacio, y confrontarlo con sus contemporáneos, los mismos que lo alabaron o defenestraron, según la época y el momento político que atravesaba el país.

Bentivegna, con un manejo erudito de las fuentes utilizadas, nos muestra el rostro menos conocido de Castellani: sus discrepancias con Borges; sus afinidades críticas con José María Rosa y Leopoldo Marechal, entre otros; sus gustos estéticos que ponen por encima de la poesía de Juan Ramón Jiménez a la de Miguel Hernández, por ejemplo; sus pensamientos sobre el libro como objeto, del que dice:

“Quien hace una cosa, es suya. ¿Quién hace un libro? Primeramente el autor del libro, a veces con pedacitos sanguinolentos de su cerebro y fibrillas vivas de su corazón. Después del autor, el que hace un libro es el impresor, que le da cuerpo material. Tercero hace el libro el editor, que prestando su capital, hace posible a los otros dos obreros su obra, a veces trabajando él muy poco. Finalmente entra el librero, el cual lo tiene depositado en su casa y lo va vendiendo. La justicia más obvia pediría, pues, que el producto pecuniario de esa producción cultural fuese de mayor a menor en este orden: el autor, el impresor y el libro. ¿Qué pasa? Pasa todo al revés”.

Todos estos rasgos, más una invalorable cronología y la sección que el autor llama “Vademécum crítico”, que reúne textos del propio Castellani, esenciales para una mayor comprensión y penetración en su obra, conforman un volumen breve aunque concentrado que tiene por mayor virtud la de rescatar una figura original de nuestras letras, no sólo en los aspectos reconocidos de su labor narrativa, sino en su perfil ensayístico y crítico.

En la pluma de Bentivegna, estos fascinantes textos acaban por ser una pincelada evocadora del capital literario de todo un período histórico y él, en consecuencia, el arqueólogo que desenterró las ruinas, o el pescador que sacó del río al hombre ahogado.



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Sábado 09 de abril de 2011
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