Y VOS... ¿EN QUÉ ANDAS?

PAG2-B.JPG

HUGO ISAAK

Periodista y Conductor de TV y Radio.

EN UN FORD FOCUS TREND PLUS 2011

—¿Lo compraste porque te gustó o fue un negocio?

—No, porque me gustó y en esta oportunidad cambié de marca. Yo venía con un Peugeot 307 en los últimos años y ahora se presentó la oportunidad de cambiar y dije: vamos a otra marca y volvimos a Focus. Ya había tenido otro hace algunos años y ahora retornamos a la marca. En realidad trato dentro de mis posibilidades de cambiar el vehículo cada dos años porque lo uso mucho y no puedo tener contratiempos de ningún tipo con los autos porque no conozco nada de mecánica. Soy de los que piensan “que el auto está a mi servicio”.

—¿Qué es lo mejor que tiene tu Focus?

—Hace un mes que lo tengo y lo mejor es que disfruto del confort que tiene. Trae muchos elementos de todo tipo, como ser de seguridad, conectividad, viene con un andar muy seguro. Si bien no lo he usado mucho aún, hice algunos viajes cortos de 300, 400 Km. y me ha respondido magníficamente bien, sobre todo por la motorización que es grande (2.000 cc.).

—¿Tuviste alguna anécdota graciosa como dejar las llaves adentro o estacionar el auto en algún lugar inconveniente?

—Tengo una anécdota que terminó siendo muy graciosa. Fue con el anteúltimo Peugeot que tuve en 2009. Había llegado de transmitir una pelea de Marcos René Maidana en Alemania; pasaron muy pocos días de mi regreso de Europa, venía desde Canal 13 por bulevar y paré en el semáforo de Avellaneda (Estación Belgrano) y otro auto me chocó de atrás. Fue bastante fuerte el impacto, pero con el resultado final de que a mi auto no le pasó prácticamente nada, pero al de atrás sí, se rompió bastante. ¿Y sabés quién manejaba el auto que me chocó? Era... el “Chino” Maidana que venía con su hijo. Ninguno de los dos podíamos creer semejante casualidad. ¡Si hasta hacía una semana habíamos estado compartiendo juntos en Europa y volvimos juntos! (risas). No nos pasó nada, pero él tuvo que llevarse el auto en una grúa y el mío siguió andando. Parecía algo irreal lo que estábamos viviendo.

—¿A alguno de los vehículos que tuviste te dieron ganas de prenderle fuego por algún desperfecto mecánico?

—Y sí... Debe haber pasado con algún Renault 6 cuando tenía 18 ó 19 años. Me hacía renegar mucho, pero vos sabés que una vez nos fuimos con ese auto al Mundialito de Uruguay en el 80 u 81 y llegamos hasta Punta del Este. Me habrá pasado también con algún Renault 12 o algún Peugeot 504.

—¿Le sos fiel a la marca?

—No, para nada, ni siquiera soy simpatizante de alguna en especial. Trato de comprarme el auto que me gusta, el que esté a mi alcance y cuando los amigos de las concesionarias de Santa Fe nos hacen un muy buen precio y nos toman nuestro usado cotizado de la mejor manera posible.

—¿Sos de maltratar los autos?

—No. No soy puntilloso, pero tampoco me voy al otro extremo de maltratarlos. En ese sentido mi mujer es mucho más cuidadosa y conoce de autos y mecánica mejor que yo. En eso nos complementamos muy bien. Le hago siempre todos los services en tiempo y forma como para que no me pase nada, porque ese es siempre mi temor.

—¿Cuál es el auto de tus sueños?

—Son de esos sueños que a veces pueden ser posibles y otro no, pero me gusta el Porsche. Los he visto en rutas de otros países a gran velocidad. Por ejemplo en Alemania donde no tienen límites de velocidad y eso es un poco para que los Porsche puedan lucirse y los dueños demuestren sus destrezas al volante, como asimismo el poder que tienen uno por sobre otros. Por la pinta del auto, la fuerza y todo lo que significa la marca, me gusta el Porsche.

—¿Qué consejo le darías al automovilista de calle?

—Lo mismo que tiene dar uno con el ejemplo. Hoy estamos recontra preocupados con lo que nos está pasando en las rutas argentinas y en las calles de la ciudad de Santa Fe, donde tenemos tantos y tantos problemas con el manejo y los nervios de la gente. Incluso nosotros mismos que por ahí podemos hacer una mala maniobra y nadie te perdona nada. Primero tenemos que tranquilizarnos y segundo tratar de hacer las cosas bien, manejar lo mejor que se pueda porque nadie respeta la derecha. A raíz de esa falta de respeto ocurren accidentes, porque no respetamos entre otras cosas, los semáforos. Los motociclistas que no usan el casco, los que van con familias enteras en ciclomotores. Todos esos problemas se solucionarían si pensáramos un poco más en nosotros mismos.