Juan Carlos Mercier

“No compremos más peces de colores”

Es el candidato que más cuestiona al gobierno nacional y al provincial. Ex ministro de Reutemann y actual senador, exhibe su conocimiento del manejo de las cuentas públicas para sustentar sus críticas y subraya su condición de santafesino para fortalecer su propuesta.

a_aa.jpg

“En la provincia tenemos un proceso de burocratización del Estado. Y los recursos no alcanzan para cubrir los gastos corrientes”

Foto: Amancio Alem

De la redacción de El Litoral

[email protected]

—¿Qué balance de la situación de la provincia puede hacer, después de las recorridas de campaña?

—Los hechos ratificaron lo que presumía en el inicio de mi campaña, el eje de mi mayor preocupación. Es decir: que tanto desde el gobierno nacional -porque considero que ya hay síntomas de agotamiento del plan kirchnerista- , como desde el provincial -con los primeros resultados de la ejecución presupuestaria de este año- se dan las precondiciones para la necesidad de un cambio de estrategia, para revalorizar la cultura del trabajo, de la ética. Que la juventud tenga un objetivo de vida basado en estos valores, y no en la drogadicción, en la cultura de la dádiva o de una política de cuño asistencialista que ha demostrado ser insuficiente e inoperante a la hora de generar puestos de empleo dignos.

—Los otros candidatos de su partido apoyan al gobierno nacional. ¿Por qué usted lo cuestiona?

—Cuando uno ve la disputa del poder político entre los principales referentes -la presidenta con Moyano-, cuando uno ve que hay un 30 % de pobres, que uno de cada dos argentinos tiene trabajo indecente, que tenemos graves dificultades con nuestro principal socio económico y político -Brasil-, que nuevamente vamos a prohibir la exportación de carnes -con lo que esto representa, por ejemplo, para Nelson-, que cuando el mundo requiere nuestros productos nosotros buscamos que no se produzca ni se exporte, son todos signos de agotamiento del modelo. Y que a mí me refuerzan en la posición de decir que no soy K, que podemos revisarlo y no profundizarlo. De modo que la diferencia con (Agustín) Rossi, con (Rafael) Bielsa y con (Omar) Perotti es ésa.

—En lo que sí coincide es en las críticas al gobierno provincial.

—Porque no ha contribuido, defendiendo al aparato productivo, al eje de la creación de empleos; sobre todo para los jóvenes. Con una intencionalidad manifiesta de crear nuevos impuestos ha generado un Estado tremendamente burocrático. Este presupuesto de 25 mil millones que tiene el gobierno de Binner es 8 veces el que teníamos cuando yo era ministro de Carlos Reutemann en 2002. De 3.200 millones pasamos a 25 mil.

Siendo así, uno se pregunta por qué en este punto, casi al final del mandato, en el primer trimestre tiene 505 millones de déficit, de los cuales 272 se originan en la cuenta corriente. Eso significa que la totalidad de los recursos, tanto por coparticipación como propios, no alcanzan para cubrir los sueldos, las jubilaciones y los gastos de funcionamiento. Entonces, tenemos un proceso de burocratización que ha enervado la ejecución de las famosas obras que ellos mismos anunciaron -me refiero a los acueductos, el mantenimiento de caminos- y a una falencia de bienes y servicios a los que, en esencia, el único que los puede generar es el Estado. Me refiero a la seguridad, la educación y la salud. Por un lado, falta un proyecto de incluir a todos en un proceso que les dé habilidades y capacidades para insertarse en el mundo del trabajo. Por otro, nos prometieron 8 hospitales y ninguno ha alcanzado la mitad de su estructura de hormigón y cuando uno va a Villa Minetti no hay ni siquiera un partero. Y finalmente, el proceso de inseguridad creciente es una coyuntura agravada por las políticas nacionales, que no solamente no generan la producción y el empleo digno, sino que además llevan a la desesperanza de los jóvenes, que no encuentran un camino y caen en la drogadicción o en la prebenda del subsidio.

—Esta percepción que usted tiene ¿es compartida por los santafesinos, por lo que pudo ver?

—Yo no tengo ni de cerca los dineros públicos o no públicos que tienen los demás candidatos para poderlo expresar masivamente -por eso agradezco esta posibilidad de hacerlo-. Pero no tengo ninguna duda. He hecho más de 50 mil kilómetros con mi auto y con otro, y he estado en contacto desde hace un año y medio con la realidad de la provincia, y he visto cómo día a día la situación ha ido agravándose: la gente está cansada y necesita una nueva esperanza de vida, basada en los valores de los que hablábamos. Recuperar esa estrategia de vida en común entre todos los santafesinos es un deseo que hace a la naturaleza misma de quienes habitan esta provincia.

Las obras pendientes

—¿Cuál es su mensaje final para pedir a los santafesinos que lo voten?

—Yo quiero rescatar para mi ciudad, que me ha visto nacer, me ha visto pelear y con la cual comparto todos los días la esperanza, todas aquellas obras que siempre me han tenido como protagonista y que por una mezquindad política del actual gobierno de Binner, del intendente Barletta o del intendente Palo Oliver, se han paralizado o no se han ejecutado. La cuarta mano de la Ruta 1, que cuando ya estaba en ejecución la pararon por celos; el parque industrial que queríamos desarrollar en el norte de Recreo; el puente Santa Fe-Santo Tomé, donde a la impericia de estos actores se sumó el falso protagonismo del gobierno central en una obra de esta magnitud, negando su pronta ejecución; o el traslado del puerto, que me tuvo como protagonista en 2001 consiguiendo el crédito del Fonplata para hacer los estudios y la ejecución, y que todavía hoy tenemos que esperar no sé cuál decisión política para que se cumpla. Porque cuando hablan de que hay una partida de 57 millones de pesos desde hace dos años, esta cifra representa el 0,2 % del presupuesto de la provincia.

Entonces, no compremos más peces de colores, elijamos un gobernador que defienda los intereses de Santa Fe, que represente claramente a esos intereses. Porque no estamos condicionados por las deudas que tienen 18 provincias con el Estado nacional, porque no emitimos cuasimonedas, y no estamos obligados como todos los demás, todos los años cuando le refinancian un pasivo, a firmar un papelito que dice: “No me puedo quejar”.

Y esa realidad la vamos a hacer efectiva si votan una persona que vive y convive con ustedes, y que tiene como objetivo gobernar con la cabeza fría, con el corazón caliente, con los pies sobre la tierra y con las manos limpias. La misma mano que les extiendo a cada uno cuando camino por las calles de mi ciudad.