TRASPLANTE DE ÓRGANOS

“Somos más receptores que donantes mientras vivimos”

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Dr. Félix Cantarovich.

Foto: Mauricio Garín

Así opinó el Dr. Félix Cantarovich, organizador de la entidad que derivó en el Incucai. Consideró que “no tuvimos la enseñanza de que nuestro cuerpo y el de nuestros seres queridos, tras la muerte, es una fuente de salud única”.

 

De la Redacción de El Litoral

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Además de ser doctor en Medicina, Félix Cantarovich cuenta con un antecedente significativo en su Currículum Vitae: fue el organizador y primer director del Cucai, hoy Incucai. Y actualmente es miembro del comité de Educación de la Sociedad Internacional de Trasplante.

Cantarovich sintetizó su experiencia en el tema de donación de órganos para trasplante en una conferencia que tuvo como escenario al auditorio del Hospital Cullen, una iniciativa de Donar, con el auspicio del Cudaio, UPCN y la Municipalidad de Santa Fe.

En diálogo con El Litoral, aseguró que muchas veces la negación al momento de donar tiene su génesis en que “hay gente que no sabe que muchos se mueren por no recibir un órgano”. Consideró que hay que comprender que cualquier persona puede llegar necesitar un trasplante y planteó que una muerte por no recibir un órgano es “injusta”.

—¿Cómo se hace docencia para que la comunidad realmente entienda la importancia de la donación?

—Enseñando cómo son las cosas y como deberían ser en una forma clara y distinta a la que está hecha hasta ahora en todo el mundo con respecto al mensaje se le da a la sociedad sobre el uso de los órganos fundamentalmente después de la muerte. Hay que mostrarle a la gente qué es un trasplante, hacerle entender que cualquiera puede tener esa necesidad en algún momento de la vida, que va desde la piel, los huesos, el hígado, el riñón, el pulmón, los ojos. Mientras vivimos, todos somos receptores de órganos y tejidos, pero la gente no se puso a pensar en eso todavía. Es algo que no se compra en la farmacia ni hace falta tener mucho o poco dinero; se trata de órganos que pueden venir de aquello que negamos, que es utilizar nuestros órganos o de un ser querido después de la muerte. El problema es similar en todo el mundo, no sólo en la Argentina.

—¿Por qué se produce esta negación en la sociedad a la hora de donar?

—La negación nace porque, como digo en las charlas, para soñar hay que saber. Hay gente que no sabe que muchos se mueren por no recibir un órgano. Considero que esa es una muerte injusta y a eso no lo saben los adultos ni los niños ni los gobernantes. La política de difusión y educación que se utilizó hasta ahora se enfocó en la donación como un regalo de vida. Recuerdo el primer folleto que hice, que tenía el siguiente mensaje: ayudar a vivir. La propaganda base en estos momentos que se lleva adelante en los Estados Unidos dice: el riñón es un regalo de vida, y se gastaron millones y millones de dólares. Pero en Estados Unidos, durante 2000 se realizaron 23.000 trasplantes renales, mientras que en 2010 se realizó la misma cantidad. Es decir que no aumentó en lo más mínimo, pero la lista de espera de 2000 era de 70.000 y, en 2010, se incrementó a 120.000.

—¿Cómo se explica este faltante?

—Número uno: no sabemos o no entendemos o no nos dijeron que somos más receptores que donantes mientras vivimos. Somos donantes cuando nos morimos, pero desde que nacemos hasta que nos morimos podemos tener esta necesidad en cualquier momento. No tuvimos la enseñanza de que nuestro cuerpo y el de nuestros seres queridos, después de la muerte, es una fuente de salud única e insustituible. Nada lo puede reemplazar.


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personas mueren por día en el mundo en espera de un órgano que no llega.