Mesa de café
Mesa de café
Internas, política y algo más

Remo Erdosain
Estamos tomando el café en la mesa de siempre y aprovechando los último solcitos de otoño. A esa hora de la mañana en la peatonal el rumor de la calle es más intenso que nunca, pero en este caso al paisaje habitual se han sumado los militantes de los diversos partidos políticos que reparten folletos ponderando las virtudes de sus candidatos. La gente camina y recoge los volantes; algunos los leen, otros lo tiran a los pocos metros.
- No sé por qué hacen tanta campaña y gastan tanta plata si el candidato peronista ya tiene nombre y apellido- dice José con el habitual tono triunfalista que ha adquirido después de la muerte de Kirchner.
-Yo creía que ustedes eran soberbios en Buenos Aires, pero veo que lo son en todas partes -dice Abel-.
-Los seguidores de Bielsa dicen que están creciendo a saltos y algo parecido aseguran los amigos de Perotti y Mercier -comento.
- Sin embargo, todas las encuestas coinciden en reconocer que Rossi es el ganador -contesta José.
-Yo no estaría tan seguro -dice Marcial- en todo caso, de lo único que estoy seguro es que Rossi es el candidato que más plata gastó en esta campaña.
-¿Y se puede saber de dónde la sacó? -pregunta Abel con evidente mala fe.
-A mi no me han pedido un peso aclara Marcial, sin dejar de sonreír y encogiéndose de hombros.
-Tampoco creo que hayan hecho una colecta entre los militantes de base -digo yo.
José se pone incómodo, quiere decir algo, pero justo en ese momento llega Quito que levanta los pocillos de café vacíos y sirve otra vuelta.
-¿Y vos Quito a quién vas a votar? -pregunto.
-En blanco responde sin disimular el mal humor y se retira con la bandeja llena de pocillos.
-A mi me dijo la otra tarde -dice Abel- que a los únicos que votaría serían a Rico o a Patti.
-¿Y vos a quién vas a votar? -le pregunta José a Marcial.
-Todavía no lo tengo decidido -contesta Marcial- pero si me meto en la interna peronista lo voto a Mercier y si lo hago en la interna radical lo voto a Barletta.
-¿Y cuáles son los motivos que justifican esas singulares preferencias?-pregunta Abel.
-Que los dos son santafesinos, es decir, de nuestra ciudad y yo creo que tenemos que hacer fuerza para meter candidatos nuestros, porque si seguimos así los rosarinos se van a quedar con todo y dentro de unos años Santa Fe va a ser una villa miseria o una toldería.
-Una villa miseria vacía -corrige Abel- porque si Santa Fe fracasa también va a fracasar Rosario, ya que los marginales de acá se van a trasladar en masa a esa ciudad.
-No me parece justo y mucho menos oportuno resucitar la contradicción Santa Fe-Rosario.
-A mi tampoco -dice Marcial- pero cuando me entero que los rosarinos creen que el mundo empieza y termina en su ciudad, no me dejan otra alternativa que pagar con la misma moneda. Ya estoy harto de que nosotros seamos los amplios, los portadores de una mirada provincial, mientras ellos estarían decididos a votar a Drácula si Drácula fuera rosarino.
-Estás exagerando como siempre -digo- es verdad que hay problemas entre Santa Fe y Rosario, pero los conflictos de la provincia no son entre dos ciudades sino entre dos proyectos o, tal vez, entre diversos pretendientes que se proponen demostrar quién está en mejores condiciones de gestionar esta provincia.
-¿Y se puede saber cuáles son esos proyectos? -pregunta Abel algo amoscado.
-Un proyecto liberal progresista y un proyecto populista y conservador expresado por el peronismo.
-Yo lo llamaría nacional y popular -dice José.
-Llamalo como quieras -contesto- no es una cuestión de nombres, es una cuestión de contenidos políticos.
-Sin embargo no podes desconocer que Rossi expresa a la izquierda peronista mientras que Mercier es de derecha.
-Ser de izquierda y peronista -dice Marcial -es tan contradictorio como ser ateo y creer en el Espíritu Santo.
-¿O sea que ustedes me quieren hacer creer que Barletta o los socialistas son de izquierda? -replica José.
-Lo son -dice Abel-, se trata de una izquierda civilizada, reformista, democrática.
-Una izquierda paqueta, una izquierda sin obreros -dice José.
-Como debe ser la verdadera izquierda -añade Marcial- prefiero a un proletariado dirigido por sociólogos, psicoanalistas e historiadores que un proletariado dirigido por Moyano, Barrionuevo y Martínez. Como decía mi abuelita: si hay cultura, hay esperanza y siempre es mejor entenderse con un culto que con un bruto.
-Hablemos un poco en serio -dice Abel.
-Yo si ustedes me permiten -digo- no creo que los candidatos que estamos hablando sean de izquierda y no lo creo porque hasta tanto no nos pongamos de acuerdo qué quiere decir ser de izquierda en el siglo XXI, calificar con esos conceptos y no decir nada es más o menos lo mismo.
-Sin embargo, la derecha y la izquierda existen -dice Abel.
-Existen -respondo- pero no es la única pareja que baila en esta pista.
-¿Y qué se puede decir entonces del Partido Obrero o el Partido Comunista? ¿Acaso no son de izquierda?
-Son de izquierda como son cristianos esas sectas ululantes donde las ceremonias religiosas las celebran en una cabina de teléfono. Que ellos se digan de izquierda no quiere decir que lo sean; que reivindiquen tradiciones muertas del pasado no significa precisamente que sean de izquierda -digo.
-Pobre izquierda si estos son sus representantes -dice Marcial.
-En efecto -digo- pobre izquierda, reducida a una secta árida de fanáticos, huérfanos de representación popular e integrada por viejos anacrónicos y pibes distraídos por la edad o por las pulsiones.
-Yo creo -dice Abel- que el concepto de izquierda está vinculado históricamente a la izquierda parlamentaria, lo que reclama un nivel de representación que estas sectas carecen.
-La izquierda remite a grandes movimientos de masas, los otros son grupúsculos de inadaptados sociales. Nosotros los peronistas somos la verdadera izquierda -se jacta José.
-Ustedes no son de izquierda -insiste Marcial- en el mejor de los casos son populistas y populistas sin plata para repartir y sin escenario histórico para serlo.
-No tanto -digo- en Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, el populismo está a la orden del día.
-No le digamos populistas, entonces, digámosle peronistas -dice Marcial sonriendo- peronistas, lo cual para mi está todo dicho, no hace falta agregar una palabra.
-Agreguen lo que quieran -exclama José- pero, como dice el general, la única verdad es la realidad y a la realidad la está forjando Cristina en la nación y Rossi en la provincia.
-Empezó la hora de la pavada -dice Marcial en voz baja.
-No importa la hora -digo- lo que importa es lo que vamos a hacer con esta provincia. Es una provincia rica, esquilmada por el poder central.
-Nunca Santa Fe tuvo tantas obras y recursos como con los Kirchner -dice José.
-No comparto -dice Abel.