Mesa de café

Barajando el naipe

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Remo Erdosain

Llovizna suavemente y es lindo mirar caer la lluvia desde la mesa del bar. Quito acaba de servir una ronda de café bien calentito y aromático y, un rato después, le ha servido a Marcial su inefable taza de té acompañada de una discreta medialuna salada. Todos parecemos estar de buen humor, menos Abel que ha dicho que no termina de entender lo que ha hecho Binner, pero mucho menos termina de entender lo que está haciendo Alfonsín.

-¿No entendés o no querés entenderlo? pregunta Marcial.

-Como dijo el general -agrega José- el que quiera entender que entienda...

- No me parece oportuno -digo guiñando el ojo- que la terapia para un radical se haga con una frase de Perón.

-Que se vaya acostumbrando -dice José- porque de aquí en más los peronistas van a ser sus amigos y algo más que sus amigos.

- Si Binner hubiera aceptado el acuerdo -se lamenta Abel- nosotros no habríamos arreglado con González Fraga.

- No estés tan seguro -digo- se empieza arreglando con De Narváez y se termina arreglando con González Fraga, con Macri y con Drácula.

-Si es que se termina allí -acota Marcial- porque esas alianzas con el peronismo se sabe cuándo empiezan y no dónde terminan.

-No le hagan decir a Alfonsín lo que no dijo -protesta Abel- una cosa es ganar con el peronismo y otra cosa es hacerse peronista.

-Y una cosa es hacer un acuerdo con el peronismo y otra ser forro del peronismo -responde Marcial- y del peronismo duhaldista y menemista.

- Por otro lado -digo- no se le puede reprochar a Binner que haga lo que dijo que iba a hacer. Que yo sepa desde un primer momento el hombre advirtió que De Narváez era el límite; Alfonsín no le hizo caso o no le creyó y por lo tanto Binner se vio liberado de todo compromiso.

-Binner es muy principista para impugnar a De Narváez, pero es muy amplio para aceptar a Juez que, según me dijeron en Córdoba, está más cerca del fascismo que del progresismo.

-El pueblo cordobés no piensa lo mismo -dice José.

- Yo creo -dice Abel- que hay que desconfiar de esos políticos que se la pasan contando cuentos y haciéndose los graciosos.

-Yo creo que a todo cordobés hay que desconfiarle -dice Marcial, mientras toma un sorbo de té- son inevitablemente fallutos.

- Hablemos en serio -digo- a mi me parece que Alfonsín se equivoca cuando pone como ejemplo a Lula para justificar su alianza. Lula no es Alfonsín. Lula puede ir con Jack el Destripador en la fórmula porque el que maneja la política es él. Alfonsín no puede darse ese lujo. Una cosa es que el azar e incluso su propio talento le hayan permitido ganar un lugar en la política y otra cosa es que crea que su carisma le da luz verde para firmar cualquier acuerdo.

- A nosotros -dice José- la candidatura de Binner nos viene al pelo porque divide el voto opositor.

-No festejés por adelantado -dice Marcial- no vaya a ser cosa que después lo tengan que enfrentar en el ballotage.

-Yo no creo que saque más que el diez por ciento de los votos -dice Abel.

- En tiempos de crisis políticas, un candidato bien posicionado puede ser el ganador. Binner está en condiciones de ganar el voto de centro izquierda, pero también está en condiciones de ganar el voto independiente y el voto a la derecha del escenario.

-¿Por que estás tan seguro? pregunta José.

-Porque él reúne las condiciones de ser el referente posible para la izquierda y es, al mismo tiempo, una garantía de moderación para el centro y el centro derecha. Dicho con otras palabras: Binner no asusta burgueses, es un político nuevo y además es honrado, todas virtudes que una burguesía confundida puede reivindicar a la hora de emitir el voto.

- Hagan lo que hagan -dice José- lo seguro es que nosotros ganamos de orejita parada.

-No gastes plata a cuenta -advierte Marcial.

- Todas las encuestas, todos los opinadores profesionales nos dan ganadores y, por si ello fuera poco, la oposición parece trabajar a favor nuestro.

- Yo les recomendaría ganar en la primera vuelta -dice Abel- porque si por una casualidad hay ballotage, son boleta.

-Vamos a ganar en la primera vuelta -responde José- todo está a favor nuestro, el prestigio de la presidente, las divisiones de la oposición, la buena coyuntura económica, si seguimos así nos va a votar hasta la Mesa de Enlace.

-No se vayan de boca -advierte Marcial- no se vayan de boca que después es doloroso. Admito que ahora tienen condiciones favorables para ganar, pero para octubre faltan cuatro meses y con la inflación que hay y los escándalos de corrupción y negociados que saltan por el aire todas las semanas, se puede caer la candidata más pintada.

-¿Y a propósito de eso -pregunta Abel- qué hay de cierto en que la candidata será Alicia Kirchner?

-Ya me imagino la consigna -digo- “Alicia es Kirchner”.

-Ese es un rumor que largó a correr Lilita Carrió -dice Marcial- pero según parece no es tan descabellado. A Cristina le preocupa asumir con un mandato que a los dos años haya perdido consistencia.

-Yo descarto la candidatura de Alicia -digo- el peronismo tiene posibilidades de ganar con Cristina, pero no puede darse el lujo de ir con cualquiera. Ya con Cristina no la va a tener fácil.

-De todas maneras -dice Marcial- admitime que a los peronistas les encanta tener candidaturas con viudas y hermanas de muertos. Ya me imagino las consignas: ‘Néstor gana desde el cielo’.

-Si me permiten -digo- yo les aconsejaría a los peronistas que no arriesguen. En octubre Cristina puede ganar raspando, pero si la candidata es Alicia pierden por más mística que quieran inventar. Como dijera un político local: “Los peronistas no están en condiciones de regalar un voto y con Alicia regalan varios votos.

- Yo creo -dice Marcial- que en esta Argentina los imponderables siguen pesando. Un imponderable lo llevó a Alfonsín a ser candidato; otro imponderable la colocó a Cristina como ganadora. Admitamos que todos son candidatos de coyunturas, favorecidos por la suerte o por lo que sea, pero en el fondo son candidatos frágiles.

-No comparto -dicen José y Abel.