Por el 7 de Junio

Herederos del oficio de Moreno

Con motivo de la celebración del Día del Periodista, recopilamos algunas historias vocacionales de colegas santafesinos. Algunos andan por el mundo a miles de kilómetros de distancia. Otros son hermanos y trabajan a sólo dos metros entre sí. Miradas, reflexiones y experiencias de los nuevos periodistas.

A dos metros de distancia

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Ignacio y Luciano Andreychuk. FOTO: FLAVIO RAINA

Sucedió sin ser algo premeditado. Sin continuar una tradición familiar. Sólo se dio así. Primero llegó Luciano desde San Cristóbal para radicarse en Santa Fe y estudiar Comunicación Social en Paraná. Unos años después, arribé yO para estudiar periodismo deportivo. los dos trabajamos en el litoral.

Ignacio Andreychuk

Corría el 2003. La capital provincial vivía uno de los momentos más tristes de su historia. Me sumé al dueto integrado por él y mi otro hermano, Diego, el del medio. Al tiempo quedamos Luciano y yo, cada uno con sus estudios, aunque él ya realizaba aportes periodísticos para el periódico regional El Santafesino.

Antes de terminar mi tecnicatura, me surgió la posibilidad de realizar una pasantía en El Litoral mediante una gestión de Enrique Cruz (h), actual jefe de Deportes. También se sumó Alberto Sánchez, con quien empezamos a meternos en el mundo de Unión y Colón, allá por finales de 2005.

Luciano pisó el diario en 2008, instante preciso en el cual también empezó a formar parte del vespertino de Santa Fe. Desde el inicio, su área fue siempre la sección Educación, aunque también trabajó ocasionalmente para Sucesos y Área Metropolitana, y actualmente cubre las sesiones del Concejo Municipal. En mi caso, estando en Deportes, colaboré con la sección Interior y hace meses que pasé a Área Metropolitana, lugar en el que coincidimos un tiempo durante las últimas vacaciones.

Antes nos separaba el viejo mueble de la mitad de la redacción; hoy estamos a tan sólo dos metros.

Reporte desde Sidney

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Daniela “Nani” Penno (30) estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Católica de Santa Fe. Los caminos de la vida la llevaron en mayo de 2008 a Sidney, Australia.

Ser periodista

Mi vocación nace de chica, conduciendo actos del colegio, siempre al micrófono de cualquier presentación, organizando eventos sociales, escribiendo notas para los festejos escolares. Y desde los seis años escuchaba mucha radio, lo que me hizo fanática del medio quedándome despierta hasta altas horas de la noche prendida al dial. A los 12 empecé a atender los teléfonos en “Línea Z”, un programa de jóvenes en Santa Fe. Terminé la secundaria y estudié Ciencias de la Comunicación en la UCSF, donde -en segundo año- conduje mi primer programa de radio en “La X”, junto a mis compañeros de la facu. Se llamaba “El Inquisidor” y había nacido como proyecto universitario para convertirse con los años en “Si Volvieran Los Dragones”, uno de los programas culturales con varias nominaciones al Martín Fierro del Interior cuando ya se emitía por AM 1020 LT10.

desarraigo

Después de un paso por Buenos Aires, junto a mi esposo decidimos migrar para buscar nuevas experiencias y conocer nuevas culturas. Aún con la desventaja del idioma, algo importante en nuestra disciplina, Australia nos ofreció muy buenas oportunidades desde el principio. Mi primer trabajo fue en una Consultora de Prensa dedicada a la salud, pero al poco tiempo estuve de nuevo relacionada con el marketing y la prensa y hoy en día trabajo para una empresa de relaciones públicas dedicada a marcas de consumo masivo.

—¿Qué diferencias y similitudes ves con nuestros desarrollo de la profesión aquí?

—Australia es un país muy grande con población aún muy pequeña y no tantos profesionales universitarios como en Argentina. Aquí se valora mucho más la experiencia profesional que uno tiene, el título adquirido, principalmente en carreras de comunicación. Por esta razón, son amplias las posibilidades laborales cuando uno llega capacitado y puede demostrar años de trabajo con los medios. En definitiva, para hacer prensa y relaciones públicas de una marca o empresa, uno tiene que saber tratar con los periodistas, crear relaciones de confianza, estar siempre dispuesto a aportar en alguna nota, ofrecer información confiable, buenas fuentes, buenos testimonios y esto es igual en cualquier país del mundo, más allá del idioma.

En alta definición

El periodismo para mí es el arte de contar una historia. Es crear con el lector o el oyente un vínculo, envolverlo en una relación, provocar una reacción, todo a través de las palabras. A veces extraño mi idioma y es por eso es que me aferro a las nuevas tecnologías como blogs o e mails para transmitir a mi gente las historias que me toca vivir en este país. Y así creo ese vínculo a la distancia que me permite estar cerca de mis seres queridos, mi idioma y mi cultura.



Periodismo en Catalunya

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Joselina Berraz Montyn (31) es periodista y comunicadora social santafesina. pasÓ por El Litoral Y Hoy trabaja en Barcelona DONDE estudia un Master de Investigación en Comunicación.

Miradas sobre el oficio

Respecto del periodismo en Catalunya, yo sólo puedo hablar del tema que en particular me interesa. En mi trabajo de master y en el grupo de análisis del discurso, me dedico a la información sobre inmigración. España es un gran receptor de inmigrantes y el fenómeno es siempre controvertido. Actualmente, como resultado de la crisis económica, la tensión con el colectivo se aviva. Desde el ámbito académico se hace un gran trabajo para intentar concientizar a los periodistas sobre la responsabilidad a la hora de informar temas vinculados a las minorías étnicas e inmigradas.

Periodismo en Argentina

Desde que me fui de Argentina, hace más de cinco años, mi relación con los medios del país es muy escasa y en general, utilizo la red para enterarme de los temas que me interesan, ya sea por grupos en los que participo, blogs que sigo o informaciones que me llegan a través de mis conocidos. Por ello, no creo tener criterio suficiente para opinar sobre la situación del periodismo en el país. En general, diría que padece de los mismos problemas que en España, la falta de personal, de presupuesto y la necesidad de reciclar información de otros medios.

Los “indignados”

Creo que el papel de los periodistas de medios tradicionales respecto al 15M fue opuesto al que jugaron las redes sociales y la red en general. Tal vez por ese motivo, existe una amplia adhesión “pasiva” al movimiento. Creo que quienes se han informado a través de los medios masivos habituales, podrían tener una mirada más conservadora e incluso suponer que es un movimiento sólo de jóvenes, porque es lo que habitualmente muestran los medios. Existen además, algunos con una clara tendencia ideológica que continuamente ofrecen informaciones confusas y tergiversadas.

En líneas generales, creería que quienes se informan a través de la red han tenido un contacto más directo con los acontecimientos y los debates en la plaza. Por ello, creo que existe una alta adhesión al movimiento que no está representada en la plaza pero sí se visibiliza en el apoyo pasivo o la simple aceptación complaciente del reclamo.

+ en osea.ellitoral.com

Encontrá más sobre las historias de estos periodistas en osea.ellitoral.com