Miradas opuestas sobre la economía
Según las informaciones disponibles, el año pasado se fueron del país unos once mil millones de dólares. Este año la cifra es mayor: algunas proyecciones señala que en el primer semestre del corriente años el número trepará a diecisiete mil millones de dólares. Admitamos cierto margen de imprecisión, pero en cualquier caso semejante volumen debería encender las alarmas en el ámbito del gobierno.
Sin embargo, pareciera ocurrir lo contrario, ya que los informes oficiales minimizan la inflación y destacan las cuentas fiscales, en tanto que algunos funcionarios de alto rango promueven la profundización de la economía que impulsa el modelo nacional y popular luego de la reelección de Cristina en los comicios nacionales del próximo octubre.
Entre tanto, se calcula que en los últimos años unos 200.000 millones de dólares han partido hacia el extranjero sin ánimo de retornar en el mediano plazo. Si esos recursos hubieran permanecido en nuestro país estarían dadas las condiciones materiales para movilizar con estímulos positivos a la sociedad y la economía por las vías del desarrollo.
El gobierno nacional no desconoce lo que sucede, pero da la impresión de haberse hecho cargo de que toda medida política o de control que intente imponer no hará más que agravar la sangría. En consecuencia, por el momento prefiere mirar para otro lado mientras despotrica contra el neoliberalismo y la falta de sensibilidad social de los ricos.
Entre los ahorristas e inversores que colocan sus dólares en el extranjero parece dominar la idea de que la Argentina brinda pocas garantías para los capitales y que en el futuro próximo las cosas pueden empeorar. Este clima negativo también frena nuevas inversiones en proyectos iniciados o en carpeta. Es que a pocos escapa que la llegada al poder de jóvenes halcones de “la Cámpora”, supone un riesgo adicional para el capital financiero y sus voceros internos mediáticos, políticos y económicos.
De más está decir que los agravios políticos de los populistas locales no afligirán demasiado a los propietarios de dólares en el extranjero que se consideran a salvo de la voracidad tributaria del gobierno. Lo preocupante es que de estas declaraciones y amenazas sugestivas sólo puede esperarse una renovada estampida de ahorros nacionales hacia la moneda extranjera y el aumento del drenaje de capitales al exterior.
Crecen a diario los rumores que vinculan un probable triunfo del kirchnerismo en octubre con la promoción de reformas políticas que aseguren la continuidad en el poder de la presidente, como así también de reformas financieras preconizadas por quienes demandan la profundización del “modelo”.
Es cierto que ni al gobierno ni a la oposición les será fácil resolver esta clase de reclamos, pero de lo que no hay duda es que el efecto de estas propuestas y del clima económico que crean se traducirá en mayores recelos, el freno a iniciativas productivas y una mayor fuga de capitales.




