Llegan cartas
Indignación y Caja del Arte de Curar
Roberto Casabianca. DNI. 6.250.460. Sindicato de Profesionales Universitario de la Salud, Siprus.
Señores directores: leyendo el libro “Indígnate” del intelectual Stephane Hessel, uno alcanza a percibir el porqué de la movilización pacífica que miles de indignados jóvenes realizaron en España, conmoviendo el sistema político de la península.
Su lectura nos lleva a comprender cómo un grupo cada vez más importante de afiliados y pasivos de la Caja del Arte de Curar comienza a transformar la realidad de ésta a partir de su indignación, luchando por el cese de las intimaciones judiciales por deudas y la modificación de una ley nefasta.
Que nos ha unido a quienes nos hemos opuesto a esta conducción: la indignación, y por ello le pedimos a los profesionales de la salud nos acompañen y se indignen, porque cuando algo nos indigna nos transformamos en un ciudadano militante, fuerte y comprometido.
Sumarnos a esta corriente la transformará en una gran corriente que tenderá, gracias al esfuerzo de cada uno, a lograr una mayor justicia y una mayor libertad, no hacia la libertad incontrolada del zorro en el gallinero.
La peor actitud es la indiferencia, y así nos ha ido a los argentinos. “A mí no me toca, yo no me meto”. Si nos comportamos de esta manera perdemos el componente esencial e indispensable, que es la facultad de indignarnos y el compromiso que lo sigue. Es más, si nos encontramos con alguien que no se interesa, ayudémoslo a que se incorpore.
Miremos a nuestro alrededor y encontraremos hechos que justifiquen nuestra indignación hacia los directorios (su trabajo para aprobar una ley oprobiosa, desfalco en turismo sin aclararse después de haber pasado tanto tiempo, concursos de precios y no licitación pública por cifras astronómicas como el del sistema de data center que generara notas escandalosas de una firma perjudicada, elecciones amañadas para favorecer a los candidatos del oficialismo que debieron reprogramarse con un gasto elevadísimo, pago retenciones por impuestos a las ganancias a la Afip de los directivos a cargo de la caja (¿?), pago de viáticos que no se corresponden como lo establece la ley de Contrato de Trabajo Nº 20744 a “... la parte efectivamente gastada y acreditada con comprobantes...”, etc.) y a partir de allí buscar los espacios que nos lleven a emprender una acción ciudadana fuerte.
La indignación surge de estar frente a directorios de la Caja que, desde hace muchos años, alternándose en la conducción, se han preocupado fundamentalmente de sus dividendos y de los altísimos sueldos de los directivos y empleados de la Caja, dejando de lado el objetivo fundamental de la misma: sus afiliados y jubilados y pensionados. Indignémonos para evitar que los que ya no están no vuelvan nunca más.
Y como dice Hessel “ya es hora de que la preocupación por la ética, la justicia y por el equilibrio duradero prevalezcan”.




