entrevista al candidato a vicepresidente de la nación por la ucr

“Es la hora de los radicales”

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El gobierno de Kirchner ha sometido financieramente a las provincias; digámoslo con todas las letras”, puntualizó el entrevistado.

Foto: DyN

Economista y tambero, el Lic. Javier González Fraga considera fundamental recuperar las instituciones de la República y se refirió en particular a la Justicia. Recomendó volver a un federalismo real.

 

Teresa Pandolfo

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Al candidato a vicepresidente de la Nación por acompañar a Ricardo Alfonsín en la fórmula de la Unión Cívica Radical, se lo conoce más como consultor económico o por su paso por la titularidad del Banco Central que por su su pensamiento político.

En diálogo telefónico con El Litoral, el Lic. Javier González Fraga desgranó su visión sobre las principales demandas que advierte en el país. A continuación sus principales apreciaciones:

—¿ Por qué un economista se suma a un partido como la Unión Cívica Radical?

— La urgencia de la hora es recuperar las instituciones y éste es el tema central que tiene consecuencias políticas y económicas por este deterioro del funcionamiento republicano de los últimos años. Tengo una relación de muchos años con el radicalismo. Mi primera colaboración con un gobierno fue con Raúl Alfonsín en el directorio de Empresas Públicas, aunque es más conocida mi colaboración con el Dr. Menem en el primer año de su gestión. Además, participé en 2007 de la campaña de Roberto Lavagna y he mantenido buenas relaciones con el radicalismo. Soy un independiente pero con buenos nexos también con el justicialismo y el socialismo.

Creo que es la hora de los radicales porque son los únicos de la oposición que creen que pueden ganar y esto es un dato fundamental. Al único candidato que se lo ve confiado y optimista es a Ricardo Alfonsín.

En segundo lugar porque los radicales son muy buenos para el restablecimiento de las cuestiones republicanas. Así como el justicialismo tiene la bandera de la reivindicación de los trabajadores, el radicalismo siempre defendió las instituciones. Pero, además, porque para poder hacer esto bien, se debe tener las manos libres y limpias, la honestidad. Estas son las virtudes de la época que viene. El reclamo más grande que tenemos hoy, que incluye la lucha contra la pobreza, se da en el plano institucional. Es evitar los atropellos: hemos visto lo del Indec, lo del Oncca, con el mercado del trigo, con “el vos exportás y vos no”, con los aprietes a empresarios, con los atropellos en el mercado agropecuario. Todo eso tiene que ver con lo institucional, con la falta de Justicia. Si tuviéramos una Justicia realmente honesta y efectiva, los problemas económicos de los últimos años, no hubieran ocurrido. La intervención del Indec no hubiera durado ni una semana, los atropellos a los que quieren exportar, tampoco. Las trabas por teléfono a las importaciones, tampoco. Hay que recuperar la justicia y esto se logrará con la convicción del Poder Ejecutivo en estos temas.

— ¿No le llega el reclamo por la corrupción?

— La lucha contra la corrupción y por la recuperación de las instituciones en el fondo es lo mismo. A mí no solamente me preocupa que esté libre gente como (Ricardo) Jaime, sino que estén libres los empresarios del transporte que coimearon con él y a esto todo el mundo lo sabe, porque se conoce quién le prestaba los aviones. Estamos convencidos de que en la lucha contra la corrupción debe darse un funcionamiento de la Justicia en pleno, que debe actuar no sólo contra los funcionarios públicos corruptos sino contra los empresarios que hacen uso de esa facilidad. Es cierto que ningún funcionario va preso pero tampoco ningún empresario.

Los países que han eliminado la corrupción son aquellos que metieron preso a los empresarios, o sea hay que elevar el riesgo de ir preso de los empresarios que entren en estas prácticas. Siempre habrá un funcionario dispuesto a enriquecerse con una firma o alguna facilidad, lo que no debe haber son empresarios privados que caigan en estas prácticas.

Baja inversión

— ¿Qué luces amarillas o rojas observa en la economía argentina?

— Hay un deterioro de los equilibrios fiscales y externos que se habían logrado mantener bien hasta el 2006 y que ha generado un proceso inflacionario.

La inflación que tenemos tiene varias causas. Una de ellas es porque este gobierno ha sido mucho más eficaz estimulando el consumo que convenciendo a los empresarios para invertir por cuestiones institucionales.

Cuando se mira el riesgo país de la Argentina y se lo compara con el de otros, decimos: ‘Cómo si estamos mejor en términos externos y fiscales que Brasil o Chile, sin embargo, tenemos el doble o dos veces y media el riesgo país de estas otras naciones’. Esto sucede porque acá los empresarios no quieren invertir por estas cuestiones: no es que la macro sea tan mala, no quieren invertir porque el día de mañana reciben un apriete o un cambio en las reglas de juego. Las luces amarillas para mí provienen de la falta de inversión y ello genera inflación porque cuando se estimula la demanda pero no la oferta, se genera inflación.

Con baja inversión provoca, además, problemas de infraestructura, de puertos, de transporte. Fíjese el drama de los ferrocarriles, pero a quién se le ocurre dárselos a quien maneja el negocio de los camiones. Lo cierto es que tenemos malos ferrocarriles, malos camiones, necesitamos caminos secundarios para sacar la leche de los campos y para mover la hacienda; necesitamos más escuelas rurales e infraestructura para producir.

Como consecuencia de todo esto, vemos que la lucha contra la pobreza se ha estancado y hace años que no mejora. El gobierno tiene récord de gasto público con el mismo déficit habitacional que hace cinco años atrás. Tenemos un problema muy serio, está todo mezclado, lo económico y lo político.

— La centralización de los recursos tributarios es lo que no ha permitido a las provincias contar con los fondos para la construcción de los caminos secundarios o de las escuelas...

— Otro de los ejes de nuestra propuesta será el federalismo real. Antes, la coparticipación federal a las provincias oscilaba entre el 45 y 50% tomando como base los anteriores 20 años. Hoy está en el 28% y esto significa que el gobierno se ha dedicado a empobrecer financieramente a las provincias, que obligó a los gobernadores a hacer esperas en la Casa Rosada y para compensarlos, se les dice: ‘Yo te hago las obras públicas”. Han humillado a los gobernadores, los han puesto de rodillas, en algunos casos más y otros menos. Hay mandatarios oficialistas que están en ese rol político sólo para poder disponer de algo de dinero. Santa Fe ha sido una excepción y creo que el Dr. Binner ha marcado las distancias y dignidad en la cuestión financiera. Pero Santa Fe, económicamente, es la segunda provincia del país, no todas están en iguales condiciones.

Con la ley vigente se llegó a coparticipar el 45%; no hace falta una nueva norma sino una nueva decisión política. Este gobierno ha crecido en los impuestos siempre sin coparticiparlos. El argumento de que el gobierno necesita las retenciones para pagar deuda era un argumento cierto en el 2003 y 2004 pero no ahora. Lo que necesita para pagar la deuda es fijo, mientras que lo que ha crecido la recaudación por retenciones es inmenso. Hubo proyectos de ley de congelar en términos nominales lo que le queda al gobierno nacional y todo el excedente de retenciones distribuirlo, incluso uno de ellos de (Roberto) Lavagna cuando era ministro. ¿Por qué no se llevó adelante esa idea? Porque el gobierno de Kirchner ha querido someter a las provincias; digámoslo con todas las letras.

 


Cada uno por su lado

— ¿Por qué considera que no hubo acuerdo entre la UCR y el socialismo para una fórmula a nivel nacional?

— Mucho lamenté como observador cercano a este espacio progresista que el frente no se concretara. De haberse producido seguramente no sería candidato a vicepresidente pero hasta 10 días atrás decía: “Me gustaría mucho que se haga este frente” y tengo muchos amigos socialistas que conocían mi opinión.

Lo segundo que quiero aclarar es una apreciación que transmitieron algunos medios metropolitanos respecto de que Binner iba a sacar el 2% de los votos, que fue sacada totalmente de contexto. Lo que dije es que el sistema electoral actual, con una primera vuelta en realidad para el 14 de agosto (elecciones primarias nacionales), va a castigar a los partidos que obtengan el 8, 9 ó 10% pero que no entren segundos - y hablé también de Duhalde- haciéndole perder la mayoría de los votos, porque la ciudadanía va a polarizar las elecciones. Éste es un tema que debemos tener en cuenta, pero yo no soy nadie para darle consejos a Binner de lo que debe hacer. Tengo una buena imagen de él y de muchos socialistas que lo acompañan.

Desconozco los motivos por los cuales no hubo acuerdo. No me termina de convencer que sea por la presencia de Francisco de Narváez porque me hablaría de un snobismo en el progresismo que no existe (..) Creo que hubo otra clase de razones políticas, que no me corresponde a mí especular sobre ellas, que explican esta decisión o esta conveniencia. Pero yo no soy experto en política sino un ingenuo.

— Pero ha decidido jugar muy fuerte.

—Sí me sobra coraje y me falta experiencia en la política.

Pobreza

“La pobreza en la Argentina es por falta de plata: no es Polonia del ‘45 en la que no había alimentos. Hay necesidad de poner plata en el bolsillo de los pobres para que puedan comprar el pan, la carne y la leche”, puntualizó el entrevistado.

La Santa Fe Gringa

“Soy un admirador de esa Santa Fe gringa”, dijo el Lic. González Fraga en un momento del diálogo con El Litoral. “No hay que olvidar que soy tambero, y esas localidades cercanas a Rafaela, con gente tan productiva y vacas espectaculares que son la envidia del resto del país, han sido motivo de mi admiración.

“También Rosario a donde he viajado todos los meses por una relación con los mercados de cereales y de futuro financiero. Conozco mucho la provincia y creo que la Argentina debería parecerse a Santa Fe. He pasado un mensaje: no se queden con la soja, luchen por transformarla en pollos, en productos lácteos, en carne pero para esto suceda debe darse una fuerte colaboración del gobierno nacional, de la cual ha carecido.

“Santa Fe es un ejemplo de lo que debería ser la Argentina. Hay liberar estas fuerzas productivas y quitarle al productor de alimentos la responsabilidad de la pobreza. La responsabilidad del productor pasa por pagar los impuestos normales y producir más”.