Apuntes de política provincial

Frente e internas

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Después de la foto, Fernando Pino Solanas hizo rancho aparte. En tanto Hermes Binner entró fuerte en el escenario de la oposición nacional. Foto: DyN

 

Teresa Pandolfo

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El gobernador de Santa Fe es candidato a presidente de la Nación compartiendo la fórmula con la senadora cordobesa, Norma Morandini, en el recién nacido Frente Amplio Progresista.

Se trata de un espacio de centro izquierda construido sobre la base de una alianza nacional con el GEN de Margarita Stolbizer- candidata a gobernadora por la provincia de Buenos Aires-, y la posibilidad de acuerdos con otros partidos o nucleamientos, que si bien pueden tener peso en la provincia de origen carecen de estructura nacional. Tal es el caso del Nuevo Partido de Córdoba, que lidera Luis Juez.

Los socialistas santafesinos siempre hablaron de un frente amplio que incluyera desde el radicalismo a Proyecto Sur. Esto no fue posible por las visiones estratégicas, demandas y dinámicas de esos otros partidos y de las propias decisiones que tomó el binnerismo.

Paso a paso

La UCR privilegió el acuerdo alcanzado en la provincia de Buenos Aires con Francisco de Narváez y constituyó un frente nacional con ese sector del Peronismo disidente. Por su parte Proyecto Sur inscribió su propia expresión de izquierda sobre el filo de la medianoche del miércoles, ante la justicia federal. El 15 de junio venció el plazo para la inscripción de partidos y coaliciones que participarán del proceso electoral nacional.

Quedó demostrado que no fue posible formalizar la idea de una alianza opositora al kirchnerismo: los primeros en decir que iban solos fueron los máximos dirigentes de la Coalición Cívica, que lidera Elisa Carrió, pero las otras expresiones buscaron acercamiento sin suerte.

Proyecto Sur, bajo el paraguas de un hombre conocido por su posición política y participación en el mundo de la cultura y el cine como es Fernando “Pino” Solanas, no es un partido orgánicamente organizado. Lo componen agrupaciones que expresan un arco ideológico amplio -y a veces inconciliable- aun dentro de la izquierda. Este ingrediente, sumado a las apetencia por los lugares expectantes en cuanto a candidaturas, impidieron en los hechos que el Partido Socialista, el GEN y Proyecto Sur fueran en un mismo frente.

¿Cómo si estuvieron para la foto no se concretó luego la alianza?, fue la pregunta más escuchada y razones hay para que esto sucediera.

Lista para acordar

La constitución de un frente político es una construcción que demanda más de una semana y muchas veces más de un período de gobierno. Santa Fe posee en este terreno con una experiencia -el Frente Progresista Cívico y Social- de la cual se deberían extraer muchas conclusiones.

La primera, que no alcanza con unirse para llegar a ganar una elección. Un frente requiere de un proceso de trabajo en lo interno, que a la hora de atenderlo generalmente se lo deja en un segundo plano y de una autoridad diferente a la de quien ejerce el poder institucional, como en el caso que nos ocupa.

Requiere además una concepción similar de la concepción del Estado y del tratamiento de sus instituciones, además de una plataforma compartida respecto de la instrumentación de las soluciones para los temas prioritarios. Es en estos planos, el de las ideas instrumentales y el de los gestos internos, donde se encuentran las principales dificultades.

Dicho con otras palabras, en el frente “mentalizado” todo es más simple que en el frente “operativo”, que debe resolver las materias concretas de gobierno. En el ámbito de los hechos concretos es donde reaparecen las divergencias, de jerarquía mayor a “diferencia de matices”, y las pujas por los espacios de poder.

Por ejemplo, es un secreto a voces que la estrategia oficial para las elecciones primarias dejó en el Frente Progresista heridas muy profundas entre los radicales y los allegados al gobernador. En esta materia debió compatibilizarse un acuerdo sobre cómo iba a encararse el futuro de la coalición.

Presencia nacional

Binner quería ser candidato a presidente -no sólo compartir una fórmula- y también marcó la cancha sobre el espacio ideológico en el cual su partido reconocía su pertenencia. Esto ocurrió con el radicalismo y con Solanas, pero en el caso de Proyecto Sur se sumaron las dificultades de la segmentación ideológica que aparece detrás del nombre del partido de Pino.

Al momento de redactar “Apuntes...” se habían dado nuevos contactos entre Binner y Solanas, con promesas de seguir las conversaciones por intermedio de otros dirigentes de cada sector, sin que se llegaran a remover los escollos que llevaron a la división.

Con Proyecto Sur o sin él, el binomio Binner-Morandini entró pisando fuerte en el escenario de lo que genéricamente se denomina “oposición” desde 2009, que nunca fue monolítica. No es igual su presencia para las aspiraciones de Ricardo Alfonsín, o de Elisa Carrió, e incluso puede comerle votos a la propia Cristina Fernández si decide ir por su reelección.

En la actualidad, en la oposición al kirchnerismo, se ubican la Coalición Cívica con el binomio Carrió- Adrián Pérez; la UCR aliada a De Narváez, con la propuesta de una formula integrada por Ricardo Alfonsín- Javier González Fraga; el Peronismo Federal de Eduardo Duhalde; el Pro de Mauricio Macri -que debe definir a quién le da los votos en la elección presidencial-; la alianza de Rodríguez Saá con la Ucede y Raúl Castells, además del Frente de Binner- Morandini y de otras expresiones más de izquierda.

En tanto todos, incluso el peronismo, en un escenario complicado para el oficialismo, espera la decisión a tomar por Cristina Fernández de Kirchner respecto de su futuro.