Al margen de la crónica
Al margen de la crónica
Un Feliz Día enorme
Muchos se quejan de cierta “colonización” que se detecta en festejos que antes no existían en nuestro calendario y que pasan a ser festejos desusados. Así desde hace años Halloween es una fecha donde se puede encontrar un sinnúmero de chicos disfrazados o el 17 de marzo muchos salen a consumir cerveza afanosamente para celebrar a San Patricio. Pero esta tendencia a adoptar fechas y modos del extranjero no es propia de estos últimos años sino que tiene raíces más antiguas.
El día del padre es una de ellas.
El 24 de agosto de 1816 nació Mercedes Tomasa que sería la única hija de María Remedios Escalada y José de San Martín. Merceditas fue una de las constantes preocupación de su padre tanto para que tenga una buena educación como el suficiente sostén económico. Mientras libraba batallas en la campaña libertadora, San Martín cruzaba cartas con Remedios para saber de la condición de ella como de su hija. Esta preocupación significó que desde la provincia de Mendoza en la década del ‘50 se propusiera el día 24 de agosto como la celebración en la Argentina del Día del Padre, festejo que se mantuvo hasta mediados de la década siguiente.
Pero -siempre hay un pero- en 1964 el presidente Lyndon Johnson, firmó una proclama declarando el tercer domingo de junio como día del padre de los norteamericanos, en homenaje a John Bruce Dodd que fue un veterano de la guerra civil que había enviudado quedando a cargo de los cinco niños y criándolos de manera ejemplar. Oficialmente la fecha en los Estados Unidos fue el 19 de junio cuando el presidente Calvin Coolidge redactó el decreto pertinente.
Como resultado de la decisión del gran país del norte, muchas empresas extranjeras radicadas en nuestro país, redoblaron sus esfuerzos, saturaron de propaganda toda la Argentina, y terminaron reemplazando como modelo de padre, al General San Martín por el caso de John Bruce Dodd.
Más allá de la pequeña historia, el tercer domingo sirve para recordar a una figura importante en la vida de todos. Padres hay para todos los gustos: aquellos que son compinches de sus hijos; los que son más severos o permisivos; los que se arremangan y limpian, ponen pañales y lavan platos o aquellos que están poco en casa por razones laborales. Los que son más viejos o más jóvenes, con barba que pincha o con calvicies marcadas o con ambas, con lentes, con bigotes, afeitados, más altos o más petisos. No importa el aspecto final, son los tipos que marcan en gran medida la vida de los hijos y serán ellos los que copiarán y mejorarán el modelo para ser mejores padres y dar continuidad a la cadena de optimizaciones. Para los que hoy reciban una manualidad del jardín de infantes, una corbata a rayas, un gps o simplemente un beso, lo que vale es la personita que lo entrega con el esperado: “Feliz día papi”.