Frank Darío Kudelka después de haber tocado la gloria....

“El club estaba en cenizas y ahora en la A”

El técnico de Unión habló de su continuidad, que está absolutamente encaminada para que dirija al equipo en Primera. También se refirió a la crisis interna que involucra a Spahn y Molina.

“El club estaba en cenizas y ahora en la A”

1/ En foco. Darío Kudelka es el principal —y único— apuntado por Luis Spahn para que siga siendo el conductor del equipo. Hay consenso absoluto, más allá de las divisiones internas.

Foto: Luis Cetraro

 

Enrique Cruz (h)

Sereno, como siempre. Reflexivo, como siempre. Autocrítico, franco y directo, también como siempre. Frank Darío Kudelka sabe que se quedará en Unión. Ya lo dijo en una conferencia previa a un partido, cuando inmortalizó una frase: “Me quedaría a vivir en Unión”. Fue, en ese momento, una expresión de deseo. Hoy, se convierte en una realidad y si se queda a “vivir” en Unión es porque las cosas le seguirán yendo tan bien como hasta ahora. Pero, a menos de una semana de haber alcanzado la gloria, después de los festejos y en el momento de definiciones, el hombre del momento habló y dijo.

—¿Qué es lo que pasó en las últimas horas que no sabemos o que la gente debe saber?

—Todavía no arreglé mi continuidad, estoy al tanto de todo lo que ocurrió internamente porque ayer se comunicó Jorge Molina conmigo, me explicó su decisión de alejarse de la conducción del fútbol y le agradezco la actitud de llamarme. Él estuvo en la función de presidente de la subcomisión de fútbol profesional y no tengo reproches. Más todavía, estuvo al lado mío cuando las cosas no salían bien y eso se valora. Después, por la tarde, hablé con el presidente.

—¿Sobre la continuidad?

—Podríamos decir que sí, que conversamos algunas cosas y falta definir lo económico.

—El presidente dice que no habrá problemas...

—Sí, es cierto, no habrá problemas. A mí lo que me interesa tener un trabajo más ordenado de parte de ellos, establecer las responsabilidades de la subcomisión de fútbol y otras cuestiones que son muy importantes. El club ha quedado lejos en cuanto a calidad de prestaciones que, para mí, son esenciales para un club de Primera División.

—¿Te sorprendió todo lo que pasó internamente a partir del ascenso, empezando por el conflicto entre el presidente y el vice?

—No, porque es algo histórico en Unión. Yo estoy en Santa Fe desde el ‘82 y desde ese momento se fue dando sucesivamente, y antes también, esta serie de problemas. Los conocía, no puedo negarlos. Por eso busqué alejar al plantel, más cuando las diferencias se producían con gente que me respetaba. Cuando en un matrimonio las relaciones están mal, es muy difícil que los problemas no toquen a los hijos. En este caso, se hizo muy difícil que el plantel no absorbiera la situación que había entre los máximos dirigentes.

“El club estaba en cenizas y ahora en la A”

2/ Su legado. Estas leyendas se encontraron en el vestuario rojiblanco la noche del festejo. Bien al estilo de Kudelka, tratando de llegar al jugador por todos los medios, con mensajes directos y profundos. Los jugadores dicen que transmitía mucha serenidad.

Foto: Mauricio Garín

—Suponiendo, como todo parece indicarlo, que te quedás en Unión. ¿Qué pensás hacer?, ¿a quiénes vas a dejar?, ¿cuántos jugadores vas a traer?

—No quiero dar nombres porque sería irrespetuoso de mi parte. Me gustaría seguir con muchos de los jugadores que tuve en el plantel, pero aclaro que tenemos el mismo problema del año pasado. Cuando llegué a Unión, tenía 14 ó 15 jugadores disponibles del proceso anterior. Hoy, la situación es parecida más allá de que pudimos sumar a cuatro o cinco jugadores más de abajo, pero con la diferencia que se trata de una categoría superior.

—Siempre hablamos de que tu éxito fue doble porque lograste armar un buen equipo trayendo 14 refuerzos...

—Sí, claro. Fue una barbaridad traer 14 jugadores, ésa es la realidad...

—Una barbaridad, pero a la vez, un mérito Darío...

—Es que no quedaba otra. Y ahora se da la misma situación, porque supongamos que se queden todos los que vinieron y que traigamos cinco o seis refuerzos, ¡es armar otra vez un equipo con jugadores prestados! Por eso, hay que ser claros con la gente y explicarles que nuevamente se vuelven a ver factores por los cuáles se dificulta la posibilidad de sumar jugadores que son propios. Pero cuidado, que no estoy hablando mal de Nicolás Frutos ni de nadie de las inferiores.

—Me imagino que te referís a la falta de proyecto institucional...

—Claro, tiene que ver con el club. Pregunto: ¿Unión tiene campos de entrenamiento para divisiones inferiores?, ¿se le pagan buenos sueldos a los técnicos de abajo? Armar un proyecto de inferiores serio lleva tiempo, no se hace de un día para el otro.

—Hay que tener una definida intención dirigencial, Darío, y lo cierto es que las distintas comisiones de Unión, desde hace ocho años —y antes también porque había que salvarse del descenso— sólo piensa en el objetivo de la Primera...

—Esto que digo, ya lo hablé con los dirigentes, por eso me animo a expresarlo públicamente y blanqueo, de alguna manera, las cosas. Unión tiene ahora una oportunidad histórica, en donde el ascenso no se debe dar solamente con el equipo jugando con los grandes en un campo de juego, sino que todo el club tiene que estar a la altura de las circunstancias para que el paso no se convierta en efímero.

—¿Veías un club que antes estaba descendido no sólo deportiva sino institucionalmente?

—Era así, y esta gente se esmeró para empezar a dar pasos hacia adelante. Yo hablo con franqueza a pesar de que cuando uno dice las cosas, enseguida, parecen herirse susceptibilidades. Por eso, digo que no estoy hablando mal de nadie. El club estaba en cenizas y ahora se encuentra en Primera. Es una oportunidad histórica que no se debe desaprovechar.

—Suponiendo que se arregle y seas el técnico de Unión en Primera. ¿Qué clase de jugadores vas a buscar?

—Creo mucho en el hambre de gloria, porque ése fue un estandarte en mi carrera. No me gustan los jugadores que están en el final de la carrera, y lo digo con todo respeto, porque creo que no tienen ese hambre de gloria. A mí, me gustan los jugadores a los cuales les brillan los ojos, quiero verlos así, es la mejor manera de darse cuenta de que quieren ganar algo. Eso vi en mis jugadores durante este torneo. Es un ítem demasiado importante para mí.

—¿Alguna vez dudaste?

—¿De qué?

—De vos, de seguir, de tu equipo...

—Tuve flaquezas. No por el equipo, por mí. Yo siempre tuve la convicción de que íbamos a ascender, lo dije apenas llegué. Pero... No dudaba de la capacidad, a veces me preguntaba si estaba por el camino correcto. Eso me pasa porque soy exageradamente autocrítico... Mis flaquezas fueron grandes. Pero no las expresé ante los jugadores, pero sí ante mi cuerpo técnico.

—O sea que se la tuvieron que aguantar Raúl Armando, Gustavo Nepote y Mauro Ceruti.

—Si no hubiese sido por ellos, habría sido peor.

—¿En serio?

—Sí, claro, en serio. Lo digo francamente.

—¿Cuál fue el peor momento?, ¿pudo haber sido contra Belgrano en la segunda rueda o antes de San Martín de Tucumán en la primera?

—¿Sabés cuándo fue el peor momento?, cuando perdimos en Corrientes. Ahí, lo llamé a Jorge Molina y le dije: “Jorge, yo quiero seguir, pero si es por el bien de la institución, doy un paso al costado”.

—¿Qué te dijo Molina?

—Que estaba loco, más o menos.

—¿Y en los partidos que te apunté?

—No, no... El día del partido con Belgrano en Córdoba no pasó nada. De verdad. No hablé con ustedes esa noche, pero el equipo había reaccionado y estábamos en el camino del ascenso, seguíamos segundos.

—¿Está mal que seas tan autoexigente?

—No sé, lo que te quiero decir es que no me permito tener falencias y soy ambicioso. Yo quiero ser alguien en Primera y lo quiero ser a través de Unión, no pienso perder esta ocasión y creo que no soy un ave de paso en este club. Por eso deseo hacer lo mejor y sin fallas.

—Hablamos del momento de más duda. ¿Y el más emotivo?, ¿puede ser el momento en que te abrazó tu hijo?

—Claro, claro... Seguro... Maxi, mi hijo, es muy futbolero. Me acompañó siempre, estuvo muy pegado a mí desde el tiempo en que dirigía inferiores en Unión. Recuerdo que un día se sacó una foto con el Burrito Ortega, una vez que vino a jugar contra nosotros... Él vivió el fútbol desde adentro desde ese momento. Y luego, vivió los ascensos de Libertad y Boca Unidos. A mis otros hijos también les gusta el fútbol y de alguna manera siguen las campañas del padre. Maxi estuvo ahí en el momento del pitazo final de Castro y fue la descarga emocional más grande para mí.

—¿Hay Kudelka para rato en Unión?

—Está encaminado. Te repito que quiero ser alguien en Primera y con Unión. Es una oportunidad histórica que todos debemos aprovechar.

La venida de 14 refuerzos

Fue calificado como una “barbaridad” por parte de Kudelka. Pero hay un alto grado de mérito en lo que hizo. Acertó con casi todos los jugadores que llegaron. Salvo algunos casos, como Kissner y Bernay, fundamentalmente, el resto jugó. Inclusive, Marcos Pirchio se fue a mitad de temporada pero convirtió algunos goles y no fue tan negativo su paso por el club. Quedó una base que quieren mantener.

El aguante de sus colaboradores

En todo momento de la charla, Darío Kudelka destacó el respaldo de su grupo de trabajo. Él llegó a Santa Fe con una sola exigencia: el preparador físico. A Mauro Ceruti lo conoció en Sunchales en 2006 y lo acompañó en Libertad (ascenso del Argentino B a Argentino A), en Boca Unidos (ascenso de Argentino A a B Nacional) y ahora. A ellos, se sumaron Raúl Armando y Gustavo Nepote, en quienes el técnico confía ciegamente.

El DT y sus flaquezas

La historia cuenta que uno de esos momentos se dio en los días previos a la visita a San Martín de Tucumán (1 a 1 con un penal marrado por Avendaño en la última acción del partido) y el otro fue en la noche de la derrota ante Belgrano. Kudelka dijo que no. “Fue en Corrientes, cuando perdimos con Boca Unidos”.


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“Lo de la gente fue impresionante y muy emotivo. Nunca imaginé ser partícipe de una cosa semejante. Soy un tipo duro a la hora de las emociones, pero no me pude frenar. Recuerdo esa noche y me saltan las lágrimas. Fue inolvidable para todos”.

Frank Darío Kudelka, entrenador de Unión


“Quiero agradecerle a la prensa de Santa Fe, porque se ha comportado muy bien conmigo. Siempre exijo que me respeten, porque yo soy respetuoso. Y he sentido que en la gran mayoría fueron muy útiles, porque cuando criticaron lo hicieron con altura”.

Frank Darío Kudelka, entrenador de Unión

 

Se queda Correa

La dirigencia de Unión ya arregló la continuidad de Nicolás Correa, a quien le adquirieron el 50 por ciento del pase en una cifra que rondaría los 200.000 dólares.

Por su parte, el presidente Luis Spahn definirá en el transcurso del fin de semana la integración de la subcomisión de fútbol que será presidida por él mismo. De la anterior subcomisión integrada por Molina, Brasca, Piazza, García y Avilé, solamente continuaría Marcelo Piazza según el ofrecimiento que le haría el propio presidente.

Además, Spahn reconoció que hay varias gestiones iniciadas para mantener a algunos jugadores del plantel que consiguió el ascenso, algunas de las cuáles se podrían materializar hoy o el fin de semana.

En cuanto a Darío Kudelka, esta tarde volverán a reunirse para llegar a un acuerdo y que vuelva a hacerse cargo del equipo el 1º de julio venidero.