Unas pinceladas de humor negro
El fiscal Romero Victorica y sus aportes pintorescos
Con trazos tragicómicos pintó el fiscal la incómoda situación que lo tuvo por protagonista durante el sepelio de María Marta García Belsunce.
El fiscal Romero Victorica explicó con lujo de detalles los momentos vividos entre los familiares de la mujer asesinada en su casa del country. Foto: Télam
DyN
El fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica desmintió ayer que hubiera existido un pedido de la familia para la cremación del cuerpo de María Marta García Belsunce, pero en su testimonio terminó dando una clase de cómo funcionan los crematorios.
“A mí un forense amigo me dijo que las balas no hubieran desaparecido si se cremaba. Pero hay que ver en qué crematorio se hacía. El de la Chacarita por ejemplo es muy desagradable y no lo recomiendo, sobre todo por el viento. Además el olor a carne quemada es horrible”, dijo ante el tribunal del caso del encubrimiento del crimen de María Marta.
También informó que los familiares creen que se está incinerando a su ser querido, pero “ahí queman entre 15 y 20 cuerpos juntos, es espantoso, y después hacen cola con una urnita mientras que viene un ‘gallego’ con una pala a ver quién sigue y los familiares quedan chochos pensando que se llevan” los restos de su difunto.
Solo y dudando
Romero Victorica ya había dicho que su actitud detectivesca en el velatorio de María Marta generó un clima de tensión, pero reveló que fue tal la incomodidad que su esposa lo abandonó en el country “llevándose el auto”.
Es que, afirmó, él se quedó desde las 9.30 hasta las 15.30 de ese lunes, pero desistió de quedarse al entierro y prefirió irse antes del responso que hizo la familia en el hall de la casa.
“Mi mujer ya me había dejado sin auto, me tuvieron que llevar, pero cuando me estaba yendo me di cuenta de que olvidaba mi agenda en una repisa que se usó como altar. Así que volví corriendo y tuve que interrumpir para buscar mi agenda”, relató.
El sombrero puesto
Cuando llegó a la casa del country Carmel, Horacio García Belsunce (h) le pidió a Romero Victorica ir a charlar en privado, pero había tanta gente que era imposible moverse. “El único lugar fue el toilette. Incluso, señora jueza, me dio como ‘cosa’ ver dos hombres entrando a un baño, a lo mejor no era bien visto. Pero era el único lugar para hablar”, afirmó.
“Yo conozco gente a la que han llevado muerta y con un sombrero en un auto para evitar los trámites funerarios de la Capital Federal”. Lo dijo Romero Victorica en el juicio, al quejarse en su testimonial de lo que tardó el fiscal Diego Molina Pico para poder realizar la autopsia de María Marta.
Incluso, aseguró que lo llamó Molina Pico para contarle que no le dejaban sacar el cuerpo del cementerio de la Recoleta, y él se ofreció a hablar con el entonces jefe de Gobierno “Aníbal Ibarra, que había sido fiscal contemporáneo mío”.
Juego de palabras
La intervención del fiscal Molina Pico también estuvo bajo la lupa del fiscal de Casación y, si bien deslizó algunas indirectas por cómo actuó, más tarde reconoció que estaban “muy atados y presionados” para frenar el velatorio.
Más allá de los elementos que se le habían aportado para dudar del accidente, Molina Pico le dijo que no tenía “ni parte policial, ni de prevención, ni denuncia, ni nada”. “Molina Pico me dijo textualmente que era todo ‘de pico’, más allá del juego de palabras”, afirmó.